Ulsan Hyundai: Así es el nuevo campeón de Asia

Venció al Al-Ahli en la final de la AFC Champions Asia

La AFC Champions Asia ha coronado al Ulsan surcoreano como nuevo dominador del fútbol asiático al imponerse en la finalísima al Al-Ahli de Arabia Saudita (3-0). Una cita definitiva que ya les había dominaron desde el principio con una presión y agresividad que superó a los árabes, incapaces de sacarse de encima los temores hasta que el capitán Tae Hwi, cabeceó un medido centro a balón parado. Los visitantes, que disputaban la final en su propio estadio, se liberaron durante unos minutos pero, incapaces de ganar la posesión, fueron avasallados en la segunda mitad. Rafinha de cabeza al segundo poste, Kim Seung-Yong en una gran combinación de extremos, cerraron un resultado que incluso mereció ser más drástico.

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Ulsan levanta por vez primera el trono del fútbol asiático, recupera el prestigio del fútbol coreano a nivel continental y coloca a su país en el Mundial de Clubes del próximo mes de diciembre. Allí, se cruzará de inicio contra el Monterrey mexicano (campeón a su vez de la Conca Champions este curso), para vivir una experiencia pionera, imprevisible a principios de campaña, per que premia al que quizás sea más poderoso campeón asiático de los últimos tiempos, con una base trabajada, regularidad defensiva y fuerza en su ataque. Equilibrio que puede hacerle progresar en los próximos años para consolidarse.

El título asiático sorprende pues, pese a su contundente victoria, Ulsan no está consolidado ni mucho menos entre los clubes más poderosos del continente. Dos únicos campeonatos en la competitivo y difícil K-League (en la ultima edición quedaron sub-campeones y así accedieron a la Champions Asia), reflejan su falta de consistencia y regularidad ante la mayor brillantez de enemigos como Seoul, Jeonbuk o Pohan Steelers, que incluso este curso le han superado en la clasificación. Tal es el nivel del campeonato sur-coreano, que el ahora ya consagrado campeón continental, ocupa la quinta plaza a nada menos que veintidós puntos del líder (el casi ya campeón Seoul).

Ulsan ha sido capaz de superar numerosos obstáculos en su camino al título asiático, dejando atrás a Beijín, Tokio y Brisbane en una competitiva primera fase de grupos que mostró sus ideales. En duelo clave de octavos fue el más complicado, eliminando con sudores a uno de los candidatos más sólidos, el actual campeón japonés, Kashiwa Reysol (3-2). En cuartos y en semifinales no tuvo problemas ante Al Hilal (0-5 global) y Bunyodkor (1-5 global), por lo que se plantó con merecimientos en una finalísima que tenía de cara desde el primer momento. El killer Shin-Wook, el extremo Lee Keun-Ho y su clon Seung-Yong, han sido los hombres más regulares, pero los goles de Rafinha a domicilio en partidos complicados, asentaron la base de un club con fortaleza para seguir compitiendo año tras año entre los más grandes.

Sólo cinco de los últimos dieciséis campeones asiáticos habían podido romper la hegemonía que marcan históricamente los clubes japoneses y sur-coreanos en la AFC Champions League. Una dinámica que responde sin tapujos a la fuerza, potencial, estructura de base y crecimiento global de sus selecciones, referentes continentales en fases finales y competidores cada vez más reales y sólidos ante las grandes selecciones de todo el mundo.

Son ellos quienes han limado distancias, quienes han impulsado el fútbol asiático durante las últimas décadas para sacarlo del ostracismo y quienes han colocado a sus mejores estrellas en los campeonatos de mayor seguimiento y progresión del planeta. Sin ellos, el camino sería más largo y tortuoso, y pese a que han quedado gravemente debilitados ante la fuerza financiera de sus rivales continentales (China-Arabia Saudi), la victoria del Ulsan vuelve a situarles como protagonistas rumbo a un Mundial de Clubes donde quieren romper males endémicos que corten su ansiada progresión.

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