Sunderland: Steven Fletcher, el buque goleador
Está siendo la gran revelación de la Premier League
Steven Fletcher se ha convertido en la estrella revelación de la Premier League gracias a sus estadísticas goleadoras con el Sunderland. Analizamos la figura del delantero internacional por Escocia y su explosión a las órdenes de Martin O'Neill.
Cientos de personas se reunieron en las orillas del río Mersey para ver el mastodóntico Queen Elizabeth, que puede transportar más de 2.000 pasajeros y cuenta con más de 1.000 tripulantes. El navío se encontraba en la ciudad como parte de una gira por las islas británicas e Irlanda, debido al anuncio de la construcción de un ‘gemelo’ por parte de la compañía Royal Navy, que pretende tenerlo operativo en los mares para el año 2020. Esta segunda nave se llamará HMS Queen Elizabeth (nombre real de la reina Isabel) y será el mayor buque de guerra jamás construido para la Armada Real. Destinados para actuar de portador y con múltiples funciones, su carácter polivalente será capaz de soportar cuarenta aviones, 30 helicópteros y proporcionará una mayor capacidad de actualización a sus militares. Liverpool fue la ciudad elegida puesto que allí (como en Portsmouth), está la base del ejército naval.

Todo tipo de curiosos se habían acercado a las orillas del Mersey pero, sobre todo, muchas caras conocidas que han tenido vinculación directa con la vida militar de la ciudad. Allí, oculto entre la multitud, destacaba la figura de Steven Fletcher, delantero del Sunderland, internacional escocés y estrella revelación actual de la Premier League gracias a sus estadísticas goleadoras. Y es que el rematador inglés conoce los aviones F-35 Lightning, Chinook o los helicópteros Merlin, tan bien como la pelota que siempre le acompañaba en su infancia, una etapa donde creció bajo la tutela de su padre, reputado soldado británico que pasó su vida en la base de la ciudad. Amante de barcos y aviones, hoy sigue recordando el mejor momento de su vida “con tapones en las orejas y viendo despegar aviones con mi padre desde el buque”. Fletcher perdería a su referente paternal años después, pues apenas tenía diez cuando un cáncer se llevó por delante a su familia, que se vio obligada a cambiar su concepto de vida. Se trasladó a Hamilton, South Lanarkshire, para estar más cerca de sus allegados maternales y allí, alejado de navíos, aviones y alarmas, su vestimenta militar desapareció, apareciendo el fútbol como elemento de escape. John Park, un vecino de Hamilton que entrenaba a las categorías inferiores de Hibernian, lo encontró con una pelota frente a varios niños en una de las calles de la ciudad, cerca del estadio, donde jugueteaban antes de intentar acceder al partido dominical. Un par de toques, una notable fuerza y un talento para ganarse el respeto de sus improvisados amigos, le sirvieron para descubrir las aptitudes del ‘chico nuevo’, al que se llevó al distrito burgués de Leith, Edimburgo, para sumarlo a la cantera del Hibs. Un paso fundamental para que Steven saliera adelante y se vinculara para siempre a la sociedad escocesa, a la que decidiría unirse internacionalmente aprovechando el origen de su madre.
Debutó con apenas 16 años en la Scottish Premier League, donde creció de manera imparable durante varios años hasta que explotó en el Europeo Sub 19 de 2006, convirtiéndose en el eje fundamental de una Escocia que llegaría a la final gracias a sus goles (máximo anotador del torneo que perdieron ante España). No se marcharía sin dejar un recuerdo imborrable pues un ‘doblete’ ante el Kilmarnock en la final de la Copa de la Liga de Escocia de 2007, dejaba el primer título de las vitrinas de Easter Road tras una sequía de 55 años. Con una proyección creciente y ofertas de toda Europa (se rumoreó que incluso el Real Madrid lo tanteó en la etapa de Bernd Schuster), acabó decidiéndose por la Premier League, con la idea de honrar la memoria de su padre en aquél suelo que defendió desde un buque de guerra.
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Se marchó al recién ascendido Burnley como apuesta determinante para evitar un descenso casi asegurado (costó 5 millones), y aunque no lo logró, si marcó 12 goles determinantes para que otro ‘luchador’ de zona baja como el Wolverhampton doblara el traspaso un año después (pagando 8 millones de euros). Sus números fueron absolutamente similares pues en dos cursos alcanzó 28 dianas que le dotaban de una regularidad atractiva para muchos clubes de la Premier que, aprovechando nuevamente el descenso de su equipo, apuntaron a su fichaje, siendo el Sunderland que acabó de convencerlo con un traspaso de 15,2 millones de euros que, para muchos, representaba lo exagerado del mercado inglés.
Gran cabeceador, de buenos movimientos, acostumbrado a ser el único referente ofensivo (debido a la naturaleza humilde de sus clubes) y a pelear cada pelota como si fuera la única que vaya a poder tocar durante un partido, su carácter y lucha jamás le abandonaron. Anotó dos goles en su debut con los Black Cats y, desde entonces, nadie ha podido frenarlo. Tres partidos más como goleador de manera consecutiva, lo colocaron en la élite más mediática de una Premier League a la que asombró con su efectividad pues logró un 100% de efectividad al anotar sus cinco primeros goles del curso en sus únicos cinco disparos a puerta. Todo ello le sirvió para convertirse en el hombre de moda, el killer más rentable y el MVP del mes de septiembre /curiosamente junto a otro escocés como David Moyes, técnico del Everton). Un militar de corazón, carácter y alma, trasladado al césped como un navío imparable. El buque goleador de la Premier.
