Everton-Liverpool, el derbi más familiar

Los de David Moyes llegan en un gran momento

Everton y Liverpool disputarán hoy en Goodison Park el derbi de Merseyside, un duelo que se presenta más abierto que nunca debido a las buenas actuaciones del equipo de David Moyes. La rivalidad entre los clubes de Liverpool fue siempre respetuosa, y puede afirmarse que se trata de uno de los derbis con más deportividad y participación de las familias en las islas británicas.

Harry viajó a Wembley en 1985 para ver perder al Everton, su equipo, la final de la FA Cup ante el Manchester United; no olvidará aquel remate de Norman Whiteside. Lisa nació en 1977, el año que el Liverpool conquistó su primera Copa de Europa de la mano de Bob Paisley. Los dos eran niños cuando ocurrió la tragedia de Heysel, y los dos tenían amigos que murieron en Hillsborough. Lisa y Harry se conocieron en 1996, año en el que Inglaterra organizó la Eurocopa de Naciones.

Sally y Paul tienen ahora 12 y 10 años, son los hijos de Harry y Lisa. Paul es aficionado del Liverpool, aunque demasiado joven para recordar la remontada de Estambul. Sally, fan del Everton, no llegó a ver jugar nunca a su equipo en la Liga de Campeones. Pero hay algo que los dos tienen en común: ninguno pudo disfrutar de la victoria de su equipo en una Premier. Harry, Lisa, Sally y Paul, representan a la perfección a una familia de la ciudad de Liverpool.

Hoy es día de fiesta, se juega uno de los partidos más emblemáticos de la temporada. Everton y Liverpool se verán las caras en el duelo de Merseyside, el derbi con más familiaridad del fútbol británico. Entre los dos suman 27 ligas y 12 copas de la Football Association. El Liverpool juega en la que fue primera casa de los Toffees, y puede presumir de ser el único equipo de la ciudad que alcanzó la gloria en la Copa de Europa. El Everton no la jugó justo en el momento en el que más opciones tuvo de llegar lejos; Heysel lo evitó. Goodison Park, el estadio del Everton, es el único en todas las islas británicas que albergó la semifinal de una Copa del Mundo al margen de Wembley; aquellos dos goles alemanes con la firma de Helmut Haller y Beckenbauer no se olvidan.

Un año más, los aficionados del Everton sueñan cada noche con que este sí que será su año. La madurez en el banquillo de David Moyes y la buena predisposición de sus hombres al inicio del campeonato, les están convirtiendo en una de las revelaciones de la Premier. A día de hoy es el Liverpool quien debe temer, y pensar si en pocas fechas sus aficionados tendrán que sustituir metafóricamente hablando el You'll Never Walk Alone, por el tan conocido en la ciudad, "help". De hecho, el Liverpool ha jugado en estas últimas semanas con la amenaza de los puestos de descenso.

Y es que el Everton parece llegar mejor que nunca al enfrentamiento. Aventaja en 6 puntos a los de Brendan Rodgers y aspira a derrotar a su gran rival, al que solo han vencido en una ocasión en las últimas cinco visitas de los Reds. La ausencia de Marouane Fellaini será un serio contratiempo para los Toffees, pero tras su lesión, el Everton ya ha demostrado que goza de otras variantes en la plantilla. Jagielka y sobre todo Leighton Baines aportan estabilidad a la zaga, mientras que el otro belga del equipo, Kevin Mirallas, es un peligro jugando cerca de los delanteros. La baja por sanción de Pienaar será otro problema, pero arriba, el talento de Jelavíc marca la diferencia, aunque no se debe perder de vista la fuerza y llegada del portento Victor Anichebe, que llega al encuentro con muchas ganas, como recientemente ha declarado.

El Everton, siempre inmerso en la inestabilidad económica y la falta de recursos, parece haber hallado la fórmula para dar guerra en la Premier. Desde que se proclamaron campeones de liga por última vez en 1987, solo en dos ocasiones terminaron por delante del Liverpool en la clasificación final. La primera fue en 2004-05, campaña oscurecida por el éxito en la Liga de Campeones de los hombres de Rafael Benítez y por la eliminación posterior del Everton en la fase previa de la máxima competición europea. La otra fue la pasada temporada, en la que el Liverpool terminó a cuatro puntos de los de David Moyes, pero cobró protagonismo ante su rival al eliminarles en las semifinales de copa. Todo ello hace que se respire ambiente de venganza en Goodison.

La afición del Everton no olvida los tiempos en los que el club fue una referencia. El encuentro de semifinales de la Recopa 1984-85 ante el Bayern de Munich fue elegido como el más emotivo en toda la historia de su estadio. Los alemanes se habían adelantado con un tanto de Dieter Hoeness, que fue contrarrestado en una segunda parte magistral de los hombres de Kendall Howard.

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El Everton se proclamaría campeón sin discusión, ya que en la final superó sin problemas al Rapid de Viena de Hans Krankl, en el que por cierto también militaba Antonin Panenka. De Kuip fue testigo de la última celebración inglesa antes de la tragedia de Heysel (el partido se disputó dos semanas antes). Los aficionados del Everton eran frenados para no saltar al campo, y la policía incluso tuvo que utilizar sus perros para tratar de calmar los ánimos de los exaltados y emocionados supporters; Heysel marcaría la trayectoria de aquel brillante equipo.

El Everton estuvo a punto de ganar el triplete aquel año, solo le faltó la FA Cup. Pero la tragedia humana ocurrida en Bélgica, en la que el Liverpool tuvo mucho que ver, cambiaría su historia para siempre. No volverían a jugar en Europa hasta 1995, y no tuvieron siquiera la oportunidad de defender su título de la Recopa ni de luchar por la Supercopa de Europa (suspendida ese año).

Harry, Lisa, Sally y Paul, se sientan en su butaca de Goddison Park. Sin traumas, sin peleas, sin reproches, cada uno vestido con la camiseta de su equipo. El fútbol inglés ha cambiado, afortunadamente para bien... el derby de Merseyside es un gran ejemplo de ello.

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