Academica: Pedro Emanuel, alumno avanzado de Mourinho-Villas Boas
Fascinante historia la del entrenador del rival del Atlético de Madrid
Pedro Emanuel visita al Atlético de Madrid como entrenador del Academica Coimbra después de haber sido discípulo de Jose Mourinho y André Villas-Boas. Analizamos la figura de este alumno aventajado al que se le impidió disputar un Mundial con Angola.
José Luis Prata, presidente de la Federación angoleña, había viajado a toda prisa a Zúrich para reunirse con los máximos dirigentes de la FIFA. Su premisa, orden de estado y determinante para el futuro de la nación, era ofrecer su postura a Sepp Blatter, que desconocía los detalles de tan apresurado vuelo. Angola se había clasificado por vez primera en su historia para una fase final de un Mundial, la de Alemania 2006, por lo que estaba buscando todo tipo de soluciones y alternativas que le permitieran ampliar su nómina de internacionales para crecer en calidad, talento y experiencia en citas de primer nivel competitivo. Su seleccionador, Luis Oliveira Goncalves, entendía a la perfección que para no ser superados fácilmente en un evento histórico para su país, debían reforzar una defensa que había mostrado su fragilidad semanas antes en la Copa África.
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Indagando en los perfiles, familias y árboles genealógicos de todos los jugadores que podrían intentar convencer para convertirse en ‘Palancas Negras’, apareció el nombre de uno de los defensores más experimentados de Europa en ese momento, Pedro Emanuel. Era nacido en Angola, en la capital Luanda y con corazón africano, aunque blanco de piel por origen materno y afincado desde que era un niño en Portugal, por lo que su carrera deportiva había quedado casi en el ostracismo para los hinchas angoleños. Es más, este defensor potente, corpulento y feroz en contacto físico, había vestido los colores de las selecciones inferiores lusas durante sus primeros años de profesionalidad. Sin embargo, con todo vivido, todo alcanzado y una larga treintena asomando en su físico, no encontró mejor estímulo para su retirada que vivir primero un Mundial. Angola lo intentó, insistió a todos los organismos, repitió procesos y hasta denunció casos similares pero Blatter fue exigente en su recién estrenada regla Sub 21 (a partir de ese debut, no se puede cambiar de selección tras la medida adoptada en 2004) y nunca permitió a Pedro Emanuel jugar ‘su’ Mundial. Un colofón ideal no cumplido, el del angoleño expatriado más famoso y respetado del planeta.
Porque pese a no haber vestido jamás los colores de su país, no haber representado nunca uno de sus clubes y ni tan siquiera haber dirigido a sus jóvenes promesas, el hoy entrenador del Academica Coimbra representa la personalidad nacional que más y mejores títulos o elogios ha reunido en los últimos años. Fruto de su larguísima carrera como defensor, luchó en equipos menores casi desconocidos (Marco, Ovarense y Peñafiel) antes de levantar el histórico título liguero del olvidado Boavista en 2001 y ganarse una plaza en el mítico Oporto súper-campeón de José Mourinho (que lo pidió para su proyecto en persona) durante siete temporadas donde siendo capitán, ganó todo lo inimaginable en territorio luso y continental (UEFA de 2003, Supercopa 2003, Champions League 2004 y Copa Intercontinental 2004). Siendo además una leyenda estadística pues no sólo fue el encargado de marcar el penalti decisivo en la tanda que dio el título a los Dragoes ante Once Caldas, sino que por ello, fue el último jugador en tocar la pelota en esa competición que vivió su última edición hace ahora ocho años.
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Un mito en Angola, Do Bessa y Do Dragao, donde tras retirarse en 2009, se unió al proyecto deportivo que mejor conocía, el de un Oporto que buscaba recuperar su carácter con un jovencísimo André Villas-Boas. En esa simbiosis necesaria para ser aceptado por la plantilla y contar con un intermediario que sepa conjugar problemas de vestuario con la estricta directriz de quien lidera el barco, el hoy míster del Tottenham decidió contar con Pedro Emanuel como referente de quienes había sido sus amigos semanas atrás. Cierto es que ambos ya se conocían pues mientras Villas-Boas entrenaba a los juveniles, él finalizaba su carrera en el césped. Sin el brazalete en el brazo pero con el respeto asegurado por su caracterial currículum y personalidad, aprendió los secretos del equipo de moda en Europa, de su mecanismo interior, de sus entresijos hacia el éxito y de cómo apuntillar a los rivales en las finales que nunca dejó escapar, un aprendizaje avanzado, perfecto y muy ajustado a su perfil, que en solo unos meses, buscaría su propio proyecto.
Las vinculaciones, recomendaciones y aptitudes demostradas, tenían un claro destino para Pedro Emanuel, el eterno carácter luchador del Academica Coimbra. El cuadro estudiantil (primer equipo de Villas Boas entre las categorías inferiores del Oporto y el regreso triunfador), se había asentado con muchísimo sufrimiento en el primer nivel del fútbol portugués tras una década, la de los 80, convertido en club ascensor. No logró transformar sus buenas premisas y sensaciones en los marcadores, excesivamente crueles y castigadores para la atractiva propuesta académica (sobre todo con jugadores como Adrien Silva, Cedric o Danilo), siempre aseada, fidedigna con la identidad que marquen sus mediocentros y en constante búsqueda de soluciones globales. Sin embargo, la salvación seguía siendo el objetivo y se logró en la última jornada, siendo fiel a su pasado sufridor pero con una agradable e inesperada sorpresa, una Final de Copa que iba a romper una sequía de títulos de 73 años tras imponerse al Sporting de Lisboa contra todo pronóstico.
Ese título absolutamente histórico, agrandaba aún más la leyenda de Pedro Emanuel, campeón de todos los títulos a nivel de clubes como jugador y encaminado a una larga leyenda en los banquillos más salientes de Europa después de haber tenido a los mejores mentores a su lado. En edad de un veterano que aún se vistiera de corto (tiene 37 años) y disfrutando de una primera experiencia continental a su medida (por haber ganado el trofeo copero), aprovecha sin excesiva presión sino libertad para maniobrar conforme a sus necesidades, las inesperadas noches europeas. El técnico con más futuro de la Liga Zon-Sagres y el angoleño más afamado del panorama actual, sigue acumulando méritos confirmar una realidad, que es el alumno más avanzado de la exitosa camada portuguesa.
