El partido perfecto: la Brasil del 70 contra el resto del mundo

El encuentro se disputó en 1968

Amancio Amaro cumple hoy 73 años, un futbolista que defendió durante su carrera los colores del Deportivo de la Coruña y del Real Madrid, al margen de representar a la selección española en 42 ocasiones y ser convocado en 1968 por la selección Resto del mundo de la FIFA, en un encuentro conmemorativo del décimo aniversario de la primera Copa del Mundo conquistada por Brasil. Aquel partido, jugado en el estadio de Maracaná, supuso un reconocimiento a la trayectoria del jugador nacido en La Coruña.

"Brasil conocerá un nuevo Gento", anunciaban los rotativos brasileños. En 1967 se proyecta la disputa de un encuentro entre Brasil y la selección Resto del mundo. Sería la tercera ocasión en la que la FIFA participaría de forma oficial en un encuentro de estas características, aunque en los últimos años también se habían jugado otros partidos que no fueron reconocidos, como por ejemplo el homenaje a Stanley Matthews's. Uno de los enfrentamientos recordados, fue el que aconteció en 1963 con motivo del centenario de la Football Association; aquel día participaron futbolistas de la categoría de Alfredo Di Stefano, Eusebio o Denis Law. Cuatro años más tarde, en el Santiago Bernabeu de Madrid, la selección mundial volvió a reunirse en el 65 aniversario de Don Ricardo Zamora Martínez.

En Julio de 1968, la FIFA designó una preselección de jugadores que debía formar la selección Resto del mundo tres meses y medio después. La elección presentaba a un conjunto de estrellas, y entre todas ellas, fueron incluidos dos futbolistas españoles: Amancio Amaro y Pirri.

La preselección era la siguiente:

Argentina

Óscar Malbernat, José Rafel Albrecht, Raúl Bernao, Carlos Buticce, Raúl Madero, Ermindo Onega, Roberto Perfumo, Silvio Marzolini, Óscar Mas, Juan Ramón Verón, Alberto Rendo y Silva.

Bélgica

Paul Van Himst.

Bulgaria

Asparuhov.

Chile

Alberto Quintano y Carlos Reinoso.

Checoslovaquia

Jozef Adamec y Ivo Viktor.

Inglaterra

Alan Ball, Gordon Banks, Bobby Charlton, Bobby Moore y Ray Wilson.

Francia

Bernard Bosquier, Philippe Gondet y Robert Herbin.

Alemania Occidental

Franz Beckenbauer y Karl-Heinz Schenellinger.

Alemania Oriental

Eberhard Vogel.

Hungría

Flórian Albert, Ferenc Bene, János Farkas y Sándor Szucs.

Irlanda del Norte

George Best.

Italia

Angelo Domenghini, Giacinto Facchetti, Sandro Mazzola y Gianni Rivera.

Perú

Héctor Chumpitaz

Portugal

José Augusto, Eusebio y António Simoes.

Rumanía

Ion Pircalab.

Escocia

Jimmy Johnstone, Denis Law y Bobby Lennox.

España

Amancio Amaro y Pirri.

URSS

Slava Metreveli, Albert Shesternev y Lev Yashin.

Uruguay

Ladislao Mazurkiewicz, Julio Montero Castillo, Pero Rocha y Villar.

Yugoslavia

Dragan Dzajic, Mirsad Fazlagic, Ivica Osim y Vladimir Durkovic.

El entrenador designado para dirigir a los jugadores fue el alemán Dettmar Cramer, considerado por muchos como el gran impulsor del fútbol en Japón. Aunque se especuló con que los seleccionadores fueran un cuarteto formado por Helenio Herrera, Helmuth Schon, Alf Ramsey y Otto Gloria.

Analizar semejante constelación de estrellas obliga a detenerse en cada uno de los nombres; jugadores de escuelas diferentes que sentaron cátedra en el fútbol mundial, y representa a la perfección un deporte que estaba viviendo un avance en todas sus parcelas.

Esta selección nunca llegó a jugar con todo su potencial, y los espectadores brasileños se perdieron la oportunidad de llegar a ver juntos a una selección mundial real. Además, el equipo brasileño de 1968, rival del combinado de la FIFA, reunía en sus filas a muchos de los jugadores que dos años más tarde maravillarían en la Copa del Mundo de México. De ser justos, buena parte de ellos, como por ejemplo el que era considerado el mejor, Pelé, deberían formar parte en una hipotética selección mundial.

En el mes de Noviembre, un equipo con sensibles ausencias (los clubes británicos no dieron permiso a sus jugadores), se enfrenta a Brasil en Maracaná. En la víspera del encuentro, el combinado seleccionado por la FIFA se entrenó por la mañana en el Estadio das Laranjeiras, sede del Fuminense. Ya en la jornada vespertina, los Yashin, Amancio, Albert, Dzajic o Beckenbauer, ofrecieron una rueda de prensa en el hotel Copacabana Palace de Rio de Janeiro.

Antes de retirarse a descansar, los jugadores dirigidos por Cramer se ejercitaron en el lugar del encuentro, el majestuoso estadio de Maracaná. Las dificultades idiomáticas fueron uno de los mayores obstáculos, aunque Lev Yashin mostró su lado más políglota ayudando en labores de traducción. Amancio y el germano Overath, fueron los dos futbolistas más activos de la sesión preparatoria, algo que les sirvió para saltar al terreno de juego al día siguiente en el once titular.

Aymore Moreira, el técnico brasileño, alineó a Ronei Paulo Travi, un enigmático cancerbero que jugó en Cruzeiro, Palmeiras o Gremio, conocido como "Picasso" y que solo vestiría en dos ocasiones más, la camiseta de la selección brasileña. Del conjunto campeón en Suecia diez años atrás tan solo resistía Pelé, que con Gerson, Carlos Alberto, Jairzinho o el mágico futbolista de Corinthians Roberto Rivelino, completaban un once de fantasía.

El combinado FIFA alineó un buen equipo, pero sensiblemente inferior al que podría haber jugado con todos los efectivos en liza. De hecho, algunos de sus integrantes ni siquiera se encontraban en la preselección previa. Bajo los tres palos jugó Lev Yashin, un hombre que brilló en otro encuentro de la selección mundial, el partido citado anteriormente del centenario de la FA en 1963. El resto de jugadores que salieron de inicio fueron: Novak (LIAZ Jablonec), Shesternev (CSKA Moscú), Schulz (Hamburgo), Marzolini (Boca Juniors), Beckenbauer (Bayern Munich), Szucs (Ferencvaros), Amancio (Real Madrid), Albert (Ferencvaros), Overath [FC Koln) y Dzajic (Estrella Roja).

También jugaron Mazurkiewicz (Peñarol), Perfumo (Racing Club), Metreveli (Torpedo Moscú), Rocha (Peñarol) y Farkas (Vasas).

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Rivelino inauguró el marcador a los dos minutos de partido, y pudo convertirse en la estrella del juego tras marcar el segundo, aunque fue anulado. Antes del descanso, una combinación serbio-magiar entre Dzajic y Floriant Albert dio lugar al empate de la selección FIFA. Tras un carrusel de cambios en la segunda parte, los brasileños terminaron imponiéndose gracias a un tanto de Tostao.

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