Entrevista a Danny Sáez, fisioterapeuta del BATE Borisov: "Goncharenko es el Guardiola bielorruso"

Nos cuenta desde dentro en esta entrevista la actualidad del conjunto bielorruso que se enfrentará al Valencia en la Liga de Campeones

El Bate Borisov vuelve a la Champions League encabezando el nuevo modelo del fútbol de Bielorrusia a través del innovador estilo de Víctor Goncharenko, su entrenador, que adoptó el método de trabajo que vio hace cuatro años en Villarreal, de donde fichó a dos valencianos que están a sus órdenes, Pepe Pastor (preparador físico) y Danny Sáez (fisioterapeuta).

Danny Sáez es su última incorporación al organigrama técnico y demuestra la intención del joven técnico bielorruso, un ex jugador que tuvo que retirarse por problemas en sus rodillas y que es considerado por los jóvenes españoles que le ayudan en la preparación de su equipo como “el Guardiola bielorruso”.

La aventura de los dos españoles en Bielorrusia comenzó con una visita de Goncharenko a la ciudad deportiva del Villarreal CF. Después de muchos viajes por Europa tratando de localizar un método de trabajo que le sedujera para enriquecer al Bate Borisov, (el mejor equipo bielorruso), quedó encandilado con la metodología y preparación física del Villarreal y toda su escuela. Allí localizó a Pepe Pastor a quien le dijo, sencillamente: “Yo quiero entrenar como vosotros lo hacéis aquí”.

La aventura para Pastor fue fantástica tras descubrir los arcaicos sistemas de entrenamiento y preparación física que se seguía en Bielorrusia. Desde su llegada, Goncharenko contrató un traductor que agilizara la relación con el español y los avances en el terreno físico del equipo se hicieron notar inmediatamente.

Goncharenko, pese a su gran poder dentro de la estructura del club, pidió consejos Pastor para poder seguir evolucionando y uno de los primeros pasos que se tenían que dar era la incorporación de un fisioterapeuta para acelerar la recuperación de los jugadores lesionados o para evitar las propias lesiones. En definitiva, algo tan básico en el fútbol profesional de hoy en día como un hombre capaz de detectar las sobrecargas que podrían acabar en futuras lesiones y de recuperar más rápidamente y de manera más segura a los profesionales.

El paso se dio escalonado. Primero se invitó al valenciano Danny Sáez a viajar periódicamente a Minsk para evaluar el estado físico de la plantilla. Finalmente, este año, se le incorporó como parte definitiva de la misma.

Pregunta: ¿Cómo llega un valenciano al Bate Borisov?

Danny Sáez: Goncharenko es un hombre muy inquieto y tenía un bonito proyecto en el Bate Borisov que iba más allá de ganar títulos en Bielorrusia. Su idea era evolucionar el fútbol bielorruso y comenzó a viajar para aprender métodos de entrenamiento y otras técnicas que le permitieran mejorar todo lo que rodea al club. Habló con Pepe (Pastor) y le dijo que quería entrenar como lo hacíamos nosotros en la escuela del Villarreal. Después, su inquietud llegó más allá de los métodos de entrenamiento y el siguiente paso era mejorar en el aspecto médico.

P: ¿Qué había antes de que tú llegaras a nivel de fisioterapia?

DS: No había ni hay nada más, ni en el Bate ni en ningún equipo bielorruso. Cuando yo llegué todo lo que había era un jefe del departamento médico que, en realidad, era el único encargado de supervisar cualquier tema relacionado con la salud de los jugadores. Era un señor mayor que había servido para el ejército. No dudo de sus conocimientos médicos, pero rehabilitar deportistas de élite no era su fuerte. Tenía unos métodos bastante arcaicos y el tratamiento de los futbolistas lesionados, en muchos casos y sobre todo en mi terreno que es la rehabilitación, eran sencillamente muy malos.

P: ¿Y ahora?

DS: El cuerpo médico ha cambiado. Tenía que cambiar. Contamos con un doctor que se encarga de la salud en general de los jugadores y que me consulta en todo lo que tiene que ver con la fisioterapia. Aplicamos técnicas de recuperación y tratamos a los jugadores con molestias de forma diligente. Estamos bajando mucho en porcentaje de lesiones, acortando plazos con respecto a lo que antes se podía hacer para la recuperación de futbolistas y las cosas, en principio no sólo mejoran si no que se aplican con más coherencia.

P: ¿Entonces, la figura del fisioterapeuta es desconocida en el fútbol bielorruso?

DS: Sí. En general el fútbol bielorruso está muy retrasado en muchos conceptos, pero la medicina y fisioterapia no son profesionales del fútbol o del deporte. Son médicos con conocimientos generales y listo. Pero en el Bate, las cosas han cambiado mucho. Se ha comprado una camilla para poder trabajar con ellos, el gimnasio ha mejorado mucho y las instalaciones en general también.

P: Y así, ¿se puede competir en Champions?

DS: A ver, aquí estamos haciendo muchas cosas y avanzando muy rápidamente. Sin ir más lejos, les estoy explicando la importancia de la figura de un readaptador para reincorporar paulatinamente a los futbolistas al equipo, que las lesiones se cicatricen mejor y que el futbolista llegue en mejores condiciones, no sólo con respecto a su lesión si no también físicas a la hora de trabajar con el grupo. Ya estamos trabajando en ello. Con respecto a la competición en sí… no sólo tienen que ver con el tema médico. El Bate no es un novato en la Champions. Ya hemos participado en otras ocasiones y hemos conseguido resultados notables. Tenemos muy buenos jugadores, que es la materia prima con la que tienes que trabajar, pero la Liga es muy débil. Cuesta mucho cambiar el chip de competición de la Liga doméstica a la Champions. No sólo son las instalaciones y los medios, si no que pasamos de jugar un partido de fin de semana contra un equipo de nivel muy inferior al nuestro a competir contra el Milan y el Fútbol Club Barcelona, sin ir más lejos el año pasado. Los jugadores pasan de jugar de una forma a hacerlo de una muy distinta. Competir así es muy complicado si tu nivel de exigencia en tu competición doméstica es tan bajo y contrasta tanto como ocurre con la Champions.

P: ¿Cómo es el nivel del fútbol bielorruso?

DS: Hay dos equipos que son un poco más competitivos y nos ponen en aprietos, aunque hemos ganado varios años de forma consecutiva la Liga, alguna se complica un poco. Este año tuvimos que jugar en casa del segundo con la necesidad de puntuar porque si no, la cosa se hubiera complicado mucho, pero ganamos.

Digamos que la mayoría de equipos tienen un nivel bajo, sobre un Regional Preferente en Valencia o un Tercera División como máximo, pero sí hay equipos que te pueden competir. Sin embargo, ninguno se puede comparar con el nivel que afrontamos en la Champions, ni siquiera en las previas, claro.

P: ¿Entonces cuál es el objetivo del Bate Borisov en Europa?

DS: Cada año los objetivos tienen que ser más ambiciosos. En principio tenemos que aprender a ser competitivos, aprender de los rivales y de la competición, tratar de sacar puntos… y ahora mismo, el objetivo sería continuar vivos en Europa y alcanzar, al menos la Europa League. Pero no renunciamos a nada.

P: Y, ¿cómo veis los partidos contra Bayern, Valencia o Lille?

R: En realidad no renunciamos a nada. Esto es fútbol. Creemos que le podríamos ganar a cualquiera. Obviamente es muy difícil pero si piensas que no hay nada que hacer no compites. El equipo tiene muchos internacionales, jugadores con experiencia y bastante calidad. Muchos han jugado a este nivel. El jugador que tiene más nombre, por los clubes donde ha estado y por cuestión mediática es Hleb. Sin embargo, el BATE es mucho más que él. La defensa es prácticamente la titular de la selección absoluta…

Tenemos un goleador como Rodionov que fue el que metió los goles más importantes en la fase previa de clasificación para la Champions. Un delantero de nivel internacional que puede marcar ante cualquiera. Hizo 4 goles en las tres últimas eliminatorias, pero 2 decisivos en la última.

También juega Bressan, que tiene una curiosa historia detrás de él. Es brasileño de nacimiento y se le nota el nivel técnico y la forma de pisar la pelota. Es el jugador distinto. Su vida en Minsk ha sido una odisea. Es portentoso cómo se ha podido adaptar y jugar a este nivel. Fue el chico que marcó el gol a Brasil en los Juegos Olímpicos aunque aquí todos le vacilamos y le decimos que lo metió con la nariz. Y ahora Hleb nos aporta mucho desborde y mucha calidad. Pero somos un equipo compensado y peligroso. En casa será difícil que nos ganen. No se lo vamos a poner fácil a nadie.

Y luego tenemos el clima, que también nos puede ayudar.

P: ¿Qué tiempo hace?

DS: Frío. Hace mucho frío. En verano se puede estar con una temperatura más o menos normal. No hace el calor que se pueda sentir en Valencia, pero se está bien, pero en invierno he visto temperaturas de hasta 26 grados bajo cero. (-26ºC). Y me cuentan que aquí ha hecho mucho más. Ahora, antes del parón invernal de la Champions es difícil que lleguemos a temperaturas tan extremas, pero aquí se va a jugar algún partido en negativo, seguro y sobre -5 ó -10 también. Y esto para los españoles o los franceses, es absolutamente impensable.

P: ¿El campo está acondicionado?

DS: En realidad en Champions no jugamos en el mismo campo que durante el resto del año. Vamos al estadio Olímpico de Minsk que reúne muchas mejores condiciones. Para nosotros es mejor, porque cabe mucha más gente para apoyarnos. Además, está acondicionado perfectamente, tienen calefacción debajo del césped. Es el Estadio Dinamo y caben 38.000 personas. Está muy bien.

P: ¿Pero habitualmente jugáis en Borisov?

DS: Sí, toda la plantilla y cuerpo técnico vivimos en la capital, en Minsk. Borisov es una población que está bastante cerca, en 20-30 minutos de autobús. Todos los días nos recogen y vamos allí a ejercitarnos y a trabajar, pero luego volvemos a la capital. La vida en Minsk está muy lejos de la vida occidental a la que yo estaba acostumbrado, pero se me va haciendo más llevadera.

P: ¿Y cómo vives?

DS: He encontrado un piso de alquiler que es bastante práctico y útil, pero me ha costado bastante, sin embargo, a la hora de jugar, y eso que somos el equipo más potente del país, vamos a algunos hoteles que son peores que muchas pensiones en España y dormimos en camas muy pequeñas donde es difícil que el futbolista descanse bien. En Minsk hay más comodidades.

P: Y tú, que eres valenciano de nacimiento y eras valencianista cuando eras pequeño, ¿qué vas a sentir cuando vuelvas a Valencia?

DS: Para empezar mucho agobio, porque tengo mucho trabajo y mucha gente que va a querer estar conmigo y que le atienda cuando vaya para allá. Con respecto al partido en sí, no tengo un sentimiento especial. Ya he trabajado en San Siro o el Camp Nou y he estado muchas veces en Mestalla, aunque no sea como profesional. Evidentemente quiero que gane el BATE, por si iba por ahí tu pregunta, aunque sigo teniendo un gran cariño a mi club de toda la vida y al de mi ciudad natal. Será un poco gestionar mis relaciones personales con toda la familia y amigos, pero ya buscaré algún hueco más para venir más a Valencia y atender personalmente mis compromisos personales, y en éste, atenderé profesionalmente mi compromiso profesional.

P: ¿Vienes mucho a España?

DS: Es más difícil de lo que crees. No hay combinación alguna para ir directamente y, además de mucho dinero en los vuelos, tardo mucho tiempo en llegar desde una casa a otra. Así que sólo vuelvo cuando tengo algunos días libres. Pocas veces. De hecho, no sé cuánto tardará un vuelo directo de Valencia a Minsk o al revés, pero mi viaje suele ser de unas 10 ó 12 horas.

P: ¿Y de Bressan, qué nos ibas a contar?

R: Lo que más me ha sorprendido en Bielorrusia es la brutal diferencia de cultura y clima que hay con España. Aquí todavía se nota mucho el cuño del anterior gobierno comunista y hace un frío tremendo. Para mí, desarrollar mi trabajo no cambia mucho, sólo preparar la musculatura de los jugadores para el frío. Pero para un jugador, un cambio así es bestial. Y Bressan es brasileño. Para él tuvo que ser terrible llegar de un clima como el brasileño, cálido en el ambiente y en las relaciones personales y encontrarse en un país que no tiene nada que ver con él, con un idioma dificilísimo de aprender y con una cultura futbolística que poco o nada tenía que ver con su forma de interpretar el juego. Y sin embargo, se adaptó perfectamente, habla ruso con una naturalidad tremenda, se ha nacionalizado y está perfectamente integrado aquí. Te garantizo que todo eso tiene mucho más mérito que un traspaso multimillonario.

P. Pues Danny, te deseamos mucha suerte en tu nueva etapa profesional y que ayudes a crecer al Bate y al fútbol bielorruso, porque tiene una generación joven interesante, (la que vimos en el Europeo Sub’21 hace un año y en los JJ.OO, muy interesante).

DN: Gracias. En realidad, la mayoría de estos jóvenes, de la edad de Bressan, juegan en clubes fuera de Bielorrusia. Aquí vamos cambiando las cosas poco a poco, pero mejoramos todos los días.

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