El fútbol y el Premio Príncipe de Asturias

El galardón llega cargado de polémica una vez más

El Premio Príncipe de Asturias de los deportes se decidirá en Oviedo entre las jornadas de hoy y mañana, cuando el jurado se reúna para elegir el nombre de una candidatura que logre llevarse el galardón por 26ª ocasión; entre los deportistas u organizaciones que optan al premio se encuentran 21 candidatos, aunque durante la jornada de hoy podría presentarse alguno más que pudiera optar a llegar a la votación final, la candidatura conjunta entre Iker Casillas y Xavi Hernández ha sido una de las que más expectación ha generado en las horas previas al premio, Jacques Rogge, Javier Gómez Noya, la fundación del Real Madrid, el Fútbol Club Barcelona, la Maratón de Nueva York, la Ryder Cup o el Torneo 6 naciones también optan al galardón. El fútbol ha sido premiado en dos ocasiones, pero nunca un jugador individual ganó el Príncipe de Asturias, analizamos la relación entre el fútbol y el premio.

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El Príncipe de Asturias ha sido un galardón cargado de polémica desde que naciera a mitad de los años ochenta. Una distinción que ha intentado premiar a ilustres deportistas que destacaran en sus diferentes disciplinas, y a la vez ha querido dignificar la parcela humana de los premiados, intentando que su comportamiento fuera ejemplar, y que con su esfuerzo ayudaran a la difusión y promoción del deporte, como así se manifiesta en las propias bases del premio.

Pero existe un dato que no habla demasiado bien de la coherencia y justicia de este galardón. Desde que en 1988, Juan Antonio Samaranch, se convirtiera en el primer español al que le era concedido el Príncipe de Asturias, diez españoles más se alzaron con él; una cifra que representa un porcentaje de más del cuarenta por ciento del total.

La primera regla para conseguir que un premio adquiera prestigio es no dejarse llevar por valores patrióticos a la hora de elegir a los premiados. Los españoles, muy buenos en muchos deportes indudablemente, no sobrepasaron el 40 % de las medallas totales en ningunos Juegos Olímpicos, ni ganaron más del 40 % de los mundiales de fútbol, ni la mitad de los campeonatos del mundo de basket, ni coparon un porcentaje tan alto sumando todos los grandes torneos tenísticos...en resumidas cuentas, actuando con imparcialidad, y valorando la excepcionalidad de algunos premiados, en España se ha inflado la lista de deportistas ganadores hasta límites insospechados. Otro ejemplo flagrante fue el premio ganado por Fernando Alonso en el año 2005, que siendo un gran piloto, nunca podría haber recibido una distinción de estas características antes que Michael Schumacher (por fin reconocido en 2007).

La presencia del fútbol en estos premios ha sido relativa, ya que entre los finalistas, no se destacan demasiadas candidaturas en los primeros años. Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, fue uno de los personajes relacionados con el mundo del balón que estuvo más cerca de alzarse con el galardón. En 1987, el gran Sebastian Coe se le adelantó, mientras que en 1993, otro atleta evitó que el mítico ex-jugador carioca alcanzara el premio: el saltador de altura Javier Sotomayor (aquella decisión estuvo más que justificada, ya que el ganador, cubano de nacimiento, había conseguido batir el récord mundial en tierras españolas, un registro que todavía perdura).

En 1994, la selección campeona mundial de fútbol, Brasil, estuvo a punto de ser el primer Príncipe de Asturias con carácter futbolístico. El equipo de Carlos Alberto Parreira fue superado en la votación por la campeonísima Martina Navratilova. En 1995, otra vez los mismos protagonistas, Pelé y la selección carioca, se quedaron a las puertas del premio. Finalmente, en el año 2002, la “canarinha” tendría el merecido reconocimiento, batiendo en las rondas finales a la campeona olímpica de 800 metros en Sydney 2000 María Mutola, y al centenario club, Real Madrid.

Alfredo Di Stefano también optó en varias ocasiones al premio, pero fue en la edición de 1997 cuando estuvo más cerca de conseguirlo. Se le adelantó el equipo español de maratón, que fue curiosamente, el primer combinado hispano que recibiría el premio en los siguientes trece años; la selección de baloncesto en 2006 y la de fútbol en el año 2010 también se incorporarían a un palmarés que alterna grandes nombres de la historia del deporte como Carl Lewis, Sergey Bubka o Lance Armstrong (ya veremos que pasa con su galardón si es desposeído de sus títulos), con algún sospechoso premiado, que siendo importante en su disciplina, no creemos que reúna las condiciones necesarias que fundamentan la entrega del premio, como Sito Pons, en 1990.

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En el año 2005, se presenta una curiosa candidatura con mucho valor en el terreno futbolístico; Alfredo Di Stefano, Pelé (nuevamente), Johan Cruyff, Franz Beckenbauer y Diego Armando Maradona, se postulan en una candidatura única. La idea no era mala, pero tenemos dudas de que no hubieran existido problemas entre Pelé y el Pelusa en la recogida del premio, peleados en cada uno de los premios y galardones en los que compitieron en la historia. No hubo lugar a la polémica, ya que se decidió elegir a Fernando Alonso, a pesar de que todavía no había conseguido ganar el campeonato mundial de Fórmula 1 (se proclamaría campeón dos semanas más tarde en Brasil).

Otros candidatos que no recibieron el Príncipe de Asturias fueron: Franz Beckenbauer en 2006 (esta vez en solitario), la selección de Irak o Zinedine Zidane en 2008, la selección española de fútbol (superada por Rafael Nadal en 2009), el Fútbol Club Barcelona y Josep Guardiola en 2010, y Raúl González, que fue superado por el fondista etíope Haile Gebrselassie en 2011.

En pocas horas sabremos el ganador, y debatiremos si se trata de una decisión justa, o nuevamente el jurado ha barrido para casa con su decisión...el fútbol volverá a tener presencia, observaremos si vuelve a llevarse el gran premio del Príncipe de Asturias de los Deportes.

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