Valladolid, el éxito mudo

Los de Djukic aspiran a ser la revelación

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El Real Valladolid se despertó ayer en San Mamés del sueño en el que estaba inmerso desde que comenzó la temporada 2012-13, un equipo fabricado con conciencia presupuestaria y ambición moderada tras el ascenso conseguido el pasado año; poco se habló durante la semana de la posibilidad de alcanzar el liderato de primera división con la que contaban los pucelanos en el día de ayer, un proyecto humilde, que aspira a certificar su presencia entre los mejores en silencio, como de costumbre ha trabajado el conjunto blanquivioleta.

Hace 61 años que el Valladolid no lidera en solitario la tabla de clasificación: ayer tuvo posibilidad de repetir la experiencia. En Bilbao se impuso la lógica, y el Real Valladolid, un club necesitado de portadas y olvidado por gran parte de la crítica futbolística de este país, deberá seguir esperando sus jornadas de gloria. Con poco dinero que gastar, su proyecto está liderado por la coherencia de Miroslav Djukic, que intenta transmitir su gusto por tratar bien a la pelota sin abusar de posiciones estáticas y marcas fijas.

Las Perspectivas no son malas, y el comienzo no ha podido ser mejor, pero la guerra del Valladolid es la pelea de los humildes...y será en silencio, desde el criterio y la paciencia, donde su proyecto consiga el éxito, siempre y cuando no se desvíe de sus planteamientos previos.

Pocos aficionados no blanquivioletas podrían decir de memoria cuales son los mayores éxitos de la historia del Valladolid. Sobre todo los más jóvenes, no recuerdan los mejores días vividos en Zorrilla, el estadio de la pulmonía. Ciudad de la Castilla más profunda, donde el frío se convierte en el mayor enemigo de los equipos que la visitan, su club acumula más de un millar de partidos en primera división.

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Los recuerdos de su pasado brillante permanecen en la memoria...Eusebio Sacristán, el catedrático de La Seca, que sigue siendo a día de hoy el tercer futbolista que más partidos ha disputado en la historia de la liga española, el uruguayo Jorge da Silva, pichichi con poco “glamour” del campeonato 1983-84 junto al madridista Juanito (los dos marcaron solo 17 goles para conseguirlo), aquella Copa de la Liga que enloqueció a la ciudad y que no se olvida en pucela, el heroico paso de Helenio Herrera a finales de los años cuarenta, el trampolín de Fernando Hierro o José Luís Pérez Caminero, y los éxitos de otro maestro de la pelota y el contragolpe, el estudioso Vicente Cantatore. Los mejores momentos del Real Valladolid llegaron cuando nadie lo esperaba, en la sombra y casi siempre, apostando por una disposición táctica racional, que daba protagonismo a la pelota.

En 1982, se inaugura el Nuevo José Zorrilla, el único recinto construido exclusivamente para la Copa del mundo que organizó España. En su primera temporada, alberga una de las finales de copa más olvidadas de la historia, la disputada entre el Real Madrid y el Sporting de Gijón. Pero en el verano mundialista, pasará a la historia por ser sede de uno de los mayores escándalos de los mundiales. Tristemente, Valladolid y su estadio no alcanzan las portadas por su fútbol, sino por el altercado del Francia-Kuwait, que pone en el disparadero la capacidad del estadio para controlar la seguridad en eventos de este tipo.

Dos años más tarde alcanzarán su mayor éxito deportivo, ganan la extinguida Copa de la Liga en una final frente al Atlético de Madrid. La mala suerte del calendario, justifica que el título tenga poca resonancia fuera de la ciudad, ya que fue conseguido días más tarde de la Eurocopa de 1984, y durante aquellos días, la España futbolística se mantenía más ocupada en comentar las incidencias de la final Francia-España con el fallo de Arconada, que en seguir un trofeo al que le quedaba poco tiempo de vida.

Aquella victoria permitió al Valladolid jugar la UEFA, pero su excursión europea fue muy efímera y oscurecida, ya que fueron eliminados en la primera fase ante el Rijeka de Desnica, el sordomudo que fue expulsado ante el Real Madrid tiempo después por protestar.

En silencio trabajó Vicente Cantatore, el mentor de Fernando Hierro, al que llevo al Real Valladolid siguiendo el consejo de su hermano Manolo. Aquel Valladolid disputó la final de la Copa del Rey de 1989, pero el mérito quedó difuminado por la incontestable seguridad con la que el Real Madrid se hizo con el doblete aquella temporada. En la Recopa de Europa (la jugaron gracias al subcampeonato copero), los vallisoletanos hicieron la mejor campaña europea de su historia, llegando a estar a un paso de jugar las semifinales del torneo, cayendo con honor, pero nuevamente con poco eco en los medios. El Monaco de George Weah y Emmanuel Petit fue un escollo demasiado duro para los vallisoletanos Los penaltis dejaron en la cuneta al voluntarioso equipo español, con una curiosa circunstancia: el portero monegasco era Jean-Luc Ettori, aquel que defendió el arco francés durante el histórico Francia-Kuwait en Zorrilla citado anteriormente; fue una paradójica despedida.

Cantatore volvió años más tarde a un club que acogió con entusiasmo la llegada de los representantes de la cafetera del fútbol más prodigiosa de la historia...los Valderrama, Higuita o Leonel, no tuvieron demasiada suerte durante el paso del “Pacho” Maturana, pero dejarán un grato recuerdo en el fútbol español por su manera de plantear el fútbol.

Tras una época difícil con descenso incluido, y una salvación milagrosa en el verano de 1995 gracias a la ampliación de la liga a 22 equipos. Rafael Benítez llega al equipo vallisoletano con ideas y planteamientos que no cuajarán en la fría Valladolid. Será cesado en la jornada 23, y Cantatore volverá a hacerse con las riendas del equipo, convirtiéndose en su salvador.

Terminarán jugando la Copa de la UEFA en menos de dos años; fue el último gran Valladolid que se recuerda, con los Fernando, Víctor o Alen Peternac. Su participación europea tampoco tuvo demasiada repercusión, nada raro, tratándose del conjunto castellano. Dos viajes a Letonia y Rusia, fueron la única oportunidad que tuvo de viajar el equipo blanquivioleta, pero el club volvió a ser noticia en vísperas de su encuentro de debut en la Copa de la UEFA 1997-98. Vicente Cantatore era destituido de su cargo en directo durante el programa radiofónico “Supergarcía”de la cadena COPE, con un rotundo “te voy a dar el gustazo de decirte ahora mismo que estás absolutamente destituido” se dirigió a él Marcos Fernández, hijo del presidente del club; era el final para el técnico más talentoso que había tenido el club en mucho tiempo.

El Valladolid de Djukic llega a primera con un buen cartel, mucha humildad, y ganas de ofrecer alternativas a una liga que cada vez más se muestra carente de alicientes. No pudieron certificar su liderato, pero seguro que de ahora en adelante, su nombre aparecerá con más frecuencia como uno de los animadores de la liga...algo que a buen seguro el público agradecerá.

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