Ligue 1: Arranca la ‘era PSG’

Los parisinos buscan lograr el título tras una nueva inversión millonaria

Arranca la temporada 2012-2013 de la Ligue 1 en Francia con el Paris Saint-Germain como el máximo aspirante a lograr el título tras los fichajes millonarios de Lavezzi, Ibrahimovic y Thiago Silva. Montpellier, Lyon y Lille serán la competencia. Lo analizamos en Fútbol Primera.es de la mano de José David López.

El día después a que el Montpellier rompiera todos los pronósticos prestablecidos y consumara su milagrosa conquista de la Ligue 1, el análisis más concluyente y repetido entre aquellos que valorábamos la campaña en el fútbol galo, era pensar en un futuro muy parisino. Y es que más allá de la osadía de un club modesto (ni siquiera puede hablarse de un campeón con trayectoria regular en primer nivel), en lo romántico de su escenografía (con muchísimos jugadores curtidos en su cantera) y en lo singular de su presidente (Louis Nicollin es un personaje coleccionista sin igual), la realidad más pura ya nos hacía-hace presagiar que el PSG dominará el fútbol galo en los próximos años.

No es Francia un terreno propicio a dictaduras futbolísticas, pues excepto el Olympique de Lyon de principios de siglo (con siete ligas consecutivas y once títulos más a nivel nacional en esos años), nadie jamás había logrado repetir con cierta continuidad en lo más alto. Una incapacidad que equilibró, igualó y reajustó las diferencias en un torneo hoy en día absolutamente imprevisible aunque atrapado en dos vertientes económicas absolutamente dispares. Y es que mientras Orange TV-Canal Plus France renunciaban a sus paquetes televisivos dejando el campeonato con una crisis galopante y al borde del caos (apareció a última hora una firma con Al Jazeera donde, curiosamente, existen vinculaciones con el nuevo club millonario), el PSG introducía sus tentáculos inversores en el mercado europeo. Su única misión, llevar la gloria al Parque de los Príncipes a base de contrataciones mediáticas con mensajes globales. El primero de ellos ya ha sido mandado y analizado por el resto, porque ahora, París ya vive su particular sueño, el de un equipo glamuroso con todos los frentes abiertos para colocar a su capital pero, sobre todo al fútbol francés, en la cima que nunca alcanzó.

PSG: Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani, príncipe de Qatar, analizó durante diez años a los clubes europeos punteros. Su idea era poder adquirir aquél que más le convenciera y tras lograr aglutinar derechos deportivos en la Ligue 1, llegó a la teoría ideal, la de aprovechar la ausencia de clubes potentes y la fortaleza de una de las capitales del mundo: París. El pasado año, debutó con 106 millones de euros (casi 120 si tenemos en cuenta el fichaje de Carlo Ancelotti para su banquillo) para lograr sacudir el fútbol francés, donde no pudo reinar pero sí regresará a la Champions League. Escenario perfecto y de mayor competitividad por lo que la renovación completa de su proyecto se está llevando a cabo este verano con un gasto acumulado de más de 100 millones de euros. Pero sobre todo, con la fuerza mediática de quien maneja grandes pretensiones.

Cuatro han sido los refuerzos y todos, curiosamente, de un mercado italiano perfectamente diseccionado por Leonardo y Ancelotti (los dos hombres fuertes del proyecto). Porque contratar a Verratti es un mensaje hacia el futuro, atar a Lavezzi es pensar alternativas ofensivas de nivel pero sacar de Milan a base de millones a sus dos principales figuras, Ibrahimovic-Thiago Silva, es un ataque casi indiscriminado al orden pre-establecido del fútbol continental. Ellos son, junto a Pastore, Nené, Menez, Sirigu o Alex, portadores de sueños. Nadie puede parar la ilusión de un príncipe árabe y la historia del fútbol, con San Siro como víctima, cayó condenada ante sus propios defectos devastadores. Hoy todo es alegría e ilusión. Esperanza y buenos pronósticos. Pero la presión, exigencia y obligación ha crecido exponencialmente en los últimos meses porque hoy el reto es el más bonito posible. El de llegar.

Montpellier: El actual campeón ha quedado casi desdibujado entre los titulares poderosos de sus rivales parisinos, pero en su guion humilde y silencioso, ha llevado a cabo una pequeña restructuración de las bases ya mostradas estos últimos años. El título no fue más que una concatenación puntual y exitosa de las premisas que ya lo habían colocado en la élite del fútbol galo en los últimos años. Una receta a largo plazo que encontró valores firmes en René Girard y una amalgama de jugadores de incuestionable talento y desbordante ilusión. Su trayectoria les permitió llegar hasta donde otros pretenden con ausencia de cheques y pese a haberse embolsado buenas cantidades por el que será su estreno en Champions y la inevitable venta de su goleador (Giroud por 12 millones), a día de hoy ha logrado mantener la base y ha estirado dentro de la lógica, su plantilla para adecuarla a las exigencias multiplicadas de este curso. Han llegado refuerzos muy bien perfilados a las necesidades. Congré (central o lateral por si se vende finalmente a Yanga-Mbiwa), Mounier (perla curtida en el Lyon con necesidad de minutos tras explotar en Niza), Herrera (delantero chileno y una de las revelaciones de la Libertadores) y Charbonnier (punta fornido y joven buscando explotación). Por tanto, nuevo reto de un colectivo sin estrellas, basado en el poderío talentoso de sus canteranos (Belhanda, Cabella, Stambouli) y con la temporada más importante de sus vidas ante sí. El reto, seguir disfrutando.

Olympique Lyon: Aquellas gestas de nuevo siglo con 18 títulos nacionales en siete campañas, han dado paso a una larga y dolorosa agonía lionesa. El Gerland no es inexpugnable y sus grandes pretensiones pasadas, han dejado paso hace un par de campañas a la lenta desidia de un colectivo incapaz de responder a la categoría que se le corresponde. El gran fracaso que se preveía los últimos años con pérdida de competitividad, se consumó hace meses con la incapacidad del debutante Remi Garde, de colocar al clásico francés en la Champions League por primera vez en más de una década. Las pérdidas financieras han sido notables y el club lo ha evidenciado vendiendo a varios de sus jugadores y siguiendo la tradición que un día les llevó a lo más alto, aprovechar su interminable cantera. Así, mientras salieron Kallstrom o Ederson (tampoco jugadores clave pese a que añadiéramos a varios canteranos ya habituales que han sido cedidos) y se preparan para poder perder aún a Lloris, el proyecto se rearmó con jóvenes promesas. Mientras, pese a haber ganado ya la supercopa en penaltis, esperan la recuperación total de Gourcuff, Lisandro, Gomis o Gonalons (nuevo capitán si se va Lloris). Difícil volver atrás pues Lyon debe auto-convencerse de que el nuevo camino hacia el éxito, ya lo había marcado en letras gigantes años atrás y solo hay que asegurarse de no saltarse ningún paso.

Lille: El campeón de hace dos cursos aparece como el más desangrado de todos los candidatos al título en la nueva Ligue 1. Si ya el pasado curso fue incapaz de suplir las ausencias de sus pérdidas ofensivas para acabar muriendo en la orilla, este curso la asignatura es prácticamente imposible de revalidar. Y es que del Metropole se ha marcado la gran estrella del campeonato, un Eden Hazard que estigmatizaba y englobaba absolutamente todo el juego desequilibrante y ofensivo del grupo que seguirá dirigiendo Rudy Garcia. Una venta importante en lo económico (40 millones), pero absolutamente trascendental. Pero con su habitual sencillez y serenidad, la re-inversión ha sido aceptable al menos en pretensiones, pues Marvin Martin como enganche clarividente, Salomon Kalou como extremo de desborde y el joven carrilero-central Sidibé, reflejan el máximo respeto a las bases establecidas en su ideología deportiva. Pierde magia y espectáculo pero jamás perderá su sana competitividad.

Olympique de Marsella: Y en tiempos donde el nuevo ‘gigante’ quiere clonar el momento de mayor brillantez del fútbol francés y colocarlo en la élite oficialmente, aquél que lo logró en su día atraviesa uno de los momentos más tristes de los últimos años. La desastrosa campaña anterior, donde no se pudo ni tan siquiera acercar a los puestos europeos, condenó la ‘era Deschamps’ e iniciará una mucho menos ruidosa etapa con Élie Baup (ex míster de St.Etienne, Toulouse o Burdeos, con el que ganó la Ligue 1 en 1999). Y pese a que ahora mismo no hay traspasos efectuados (solo la llegada libre del joven llegador, Raspentino) ni tampoco ventas (casi segura será la marcha de Azpilicueta, Mbia y Nkoulou), se esperan novedades negativas en las próximas semanas. Un proyecto que necesitaba un empujón, un giro y una limpieza de valores para encontrar el verdadero punto competitivo de una plantilla obligada a mucho más.

El ascenso del Troyes, Stade Reims y sobre todo Bastia (con el regreso del mítico Rothen en sus filas), así como la pelea asegurada de los Toulouse, Rennes, St.Etienne o Lorient, aseguran un nuevo espectáculo a partir de este viernes en Francia. No será una Ligue 1 más, sino la primera realmente seria para una nueva era, la de los focos sobre París.

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