Cuando Zlatan Ibrahimovic pudo ser el fichaje estrella del Arsenal

Los Gunners lo llegaron a tener fichado por tres millones de libras

El delantero sueco Zlatan Ibrahimovic, ahora en el Paris Saint-Germain y convertido en el jugador que más dinero ha movido en traspasos, es uno de los futbolistas más reconocidos, pero hubo un momento en el que pudo fichar por el Arsenal. Os contamos la historia de cuando Ibrahimovic estuvo cerca de convertirse en un Gunner.

Si hablar de uno mismo en tercera persona denota un ego desmesurado, Zlatan Ibrahimovic jamás aprendió a conjugar en primera persona. El delantero sueco ha coleccionado elogios durante su carrera por sus poderosos disparos desde el exterior del área, sus precisos lanzamientos de falta, su depurada técnica o su portentoso físico, y quien mejor ha sabido valorar este derroche de virtudes de Zlatan Ibrahimovic ha sido el propio Zlatan Ibrahimovic. El amor por sí mismo se convirtió en una reafirmación necesaria para crecer en un barrio conflictivo. Esa arrogancia se convirtió en una protección y en un escaparate para venderse a los demás, y hubo un momento en el que le impidió fichar por el Arsenal.

Durante el verano del año 2000, Zlatan Ibrahimovic era un díscolo delantero de 18 años que había destacado en sus primeros partidos en el primer equipo del Malmoe FF, al mismo tiempo que se ganó la enemistad de sus compañeros. "Es un chico problemático. Se cree una estrella pero todavía no lo es", protestaba Hans Mattison, su capitán por entonces. Por otro lado, Niclas Kindvall, la estrella de aquel Malmoe, se quejaba porque Ibrahimovic era "tremendamente egoísta" sobre el terreno de juego. Los pesos pesados le atacaban, pero Zlatan demostró ya entonces su fuerte carácter. "Sé que soy difícil, pero el fútbol tiene que ser divertido", respondió 'Ibra' a sus enfadados compañeros.

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Arsene Wenger, pese a los comentarios contrarios de los compañeros de equipo, quedó prendado de Ibrahimovic. Vio la oportunidad de fichar a ese delantero sueco del que no le asustaba su personalidad problemática después de haber sabido llevar por el buen camino a otro enfant terrible como Nicolas Anelka. Durante ese verano, el técnico francés le estaba dando los últimos retoques al Arsenal que pocos años después sería conocido como el de 'Los invencibles'. El galo había asumido las riendas del conjunto londinense en 1996 cuando los Gunners eran menospreciados por su tosco estilo de juego y poco a poco estaba inculcando una filosofía diferente que posteriormente desembocaría en los años de gloria.

Zlatan Ibrahimovic con la camiseta del ArsenalEse verano se encontraba justo en la antesala de la brillante época del Arsenal. Wenger ya contaba en su equipo con Thierry Henry, Dennis Bergkamp y Patrick Vieira y acababa de fichar a Robert Pires. El galo buscaba un delantero centro con movilidad para rematar el equipo y se fijó en Zlatan Ibrahimovic. Era su elegido y así se lo hizo saber al delantero sueco. Le llamó directamente por teléfono varias veces, le envió la camiseta del Arsenal con el dorsal número nueve y llegó a cerrar un acuerdo con el Malmoe por valor de tres millones de libras. El traspaso estaba prácticamente cerrado, pero Wenger cometió un error: hirió el orgullo de Ibrahimovic. Le ofreció una prueba antes de cerrar la operación.

"Yo estaba feliz por fichar por el Arsenal. Tenían un gran equipo y era fantástico para mí poder jugar con ellos, pero yo no sabía que Wenger quería probarme antes. Dijo que primero quería ver si realmente era bueno y que debía pasar una prueba. No me lo podía creer. Pensé que me conocían o no me conocían y si no me conocían es que realmente no me querían fichar", confesó Ibrahimovic la pasada temporada. 'Ibra' rompió el acuerdo, pero lo hizo del modo más Ibrahimovic posible. El día que se le esperaba para realizar la prueba envió un mensaje al Wenger: "Zlatan Ibrahimovic no hace audiciones". Por supuesto, Ibrahimovic ya hablaba de sí mismo en tercera persona en ese momento.

Ibrahimovic nunca llegó a fichar por el Arsenal. Se quedó en el Malmoe y logró el ascenso de nuevo a la primera división de Suecia, y el verano siguiente fue traspasado al Ajax de Ámsterdam por una cifra cercana a los ocho millones de euros. El Arsenal reaccionó tarde y mal a la negativa del delantero sueco y en la búsqueda de un atacante, Wenger acabó pagando 13,77 millones de libras por Francis Jeffers, quien acabó siendo un fracaso estrepitoso para los Gunners. Dos años después, ese Arsenal se convertiría en uno de los equipos más potentes del mundo, mientras que Ibrahimovic es uno de los delanteros más cotizados del mundo. "Zlatan Ibrahimovic tomó la decisión correcta", apunta el delantero sueco. Como siempre, en tercera persona.

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