Rasunda, el último aliento histórico

El estadio que encumbró a Pelé cederá su sitio al Friends Arena

Techo retráctil (para acontecimiento deportivos y espectáculos de ocio durante el invierno), 50.000 espectadores (casi veinte mil más en conciertos), 5.000 plazas de aparcamientos, 400 habitaciones de hotel, restaurante para 8.000 personas, 240 tiendas en su centro comercial (el llamado Mall of Scandinavia será el más grande del país), 10.000 empleos en sus oficinas y unos 210 millones de euros de presupuesto. Será sede fija de los partidos de la Selección de Suecia, de la final de la Eurocopa Femenina de Fútbol de 2013, de la final del Melodifestivalen y, si nada cambia, del Festival de Eurovisión 2013. Este será el Friends Arena.

Ultimando su puesta a punto en meses, será el mastodóntico estadio de Solna y, más allá de dar cobijo al mítico AIK, pasará a ser uno de los estadios que cumpla recomendaciones técnicas-obligaciones de FIFA- UEFA, por lo que acogerá finales Champions-Europa League. El nombre, amistoso y agradable como pocos, rompe además con la dinámica de marketing casi pre-establecida en estos entornos. Su nombre inicial de Swedbank Arena se trastocó porque el banco sueco que posee los derechos (por 153 millones de coronas suecas hasta 2023), decidió renombrarlo en apoyo de la ONG sueca Friends (en contra del acoso escolar). Un entorno perfecto para que el fútbol sueco logre un impulso mayúsculo en el panorama continental y para que el país establezca un punto y aparte. Peligroso punto y aparte, puesto que su mediática construcción, echará por tierra todos los sentimientos pasados de sus días más gloriosos, los que aún respiran el ‘aliento Rasunda’.

El irrepetible estadio sueco, de estructura arcaica y graderíos antediluvianos casi pegados a la acción en una atmósfera única, de césped pretérito y esquinas primitivas, será demolido para dar lugar a la construcción de edificios de apartamentos y oficinas. Una caótica y financiera decisión del gobierno escandinavo que romperá definitivamente con la historia de su fútbol, pues no sólo allí sigue jugando hasta hoy la selección sueca cada partido internacional, sino que en el Rasunda se disputó la final del Mundial 1958. Este descalabro eliminará para siempre el aroma inimitable que lo rodea, pues será el primer estadio que, habiendo vivido tales recuerdos, se derriba sin sustituirlo con uno nuevo en el mismo lugar. Un escenario agradablemente vetusto que, junto al Rose Bowl de California, puede presumir de haber celebrado la final en categoría masculina y también femenina (1995).

Allí se descubrió al mejor jugador de la historia pues en 1958, un tal Edson Arantes do Nascimento, se convirtió en Pelé con apenas 17 años y la camiseta de Brasil bien ajustada a su pecho. El genio, apenas un adolescente, causó sensación con su control de la pelota, regate, valentía y dinamismo para sortear rivales al ritmo que él se auto-exigía con la pelota inseparablemente pegada a sus pies. Primero marcó un ‘hat-trick’ que lo llevó a la final, donde cinco días más tarde, el juvenil reventó a base de talento y calidad técnica, ganando a los anfitriones con dos goles (5-2 final) y consiguiendo la que era primera Copa del mundo para Brasil. Aquella tarde, 51,800 espectadores que llenaban el Rasunda, aplaudieron durante 12 minutos sin parar, reconociendo incesantemente el ‘show’ de aquella mítica selección que acababa de crear al mayor mito de todos los tiempos y colocaba la primera piedra de su larga y atractiva historia.

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Nada menos que 54 años después, Los ex futbolistas brasileñosque allí se coronaron campeones, Pelé, Zagallo, Dino Sani, Djalma Santos, Mazzola, Pepe y Zito, acuden a la llamada del Rasunda. Todos ellos estarán presenten en el amistoso del 15 de agosto entre Brasil y Suecia (como aquella finalísima), que servirá para poner el colofón de despedida del estadio de Estocolmo. Las estrellas del 58 viajarán junto con los convocados brasileños y serán homenajeados por la Federación Sueca en una ceremonia justo antes del encuentro que, de paso, tendrá el saque de honor en las piernas de un Pelé que, personalmente, así lo ha pedido. Será el adiós a una sensación irrepetible y a unos sentimientos que quedarán únicamente visibles en libros. Un espaldarazo más del poder económico en un fútbol que hace tiempo empezó a auto-devorarse y que ahora, en Suecia, ya se ha comido su propia historia, la del inmejorable aliento del Rasunda.

Estadio Rasunda

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