La metamorfosis de Khedira

El centrocampista de Alemania muestra dos caras bien diferenciadas

Khedira celebra el gol logrado frente a Grecia/ Lainformacion.com Khedira celebra el gol logrado frente a Grecia/ Lainformacion.com

Alemania lograba vencer a Grecia por un claro 4-2 que hacía cumplir las expectativas de clasificación bávara y sellaba su pase a las Semifinales de la EURO 2012. Un combinado el dirigido por Joaquim Löw que sigue firme en sus aspiraciones de título y mantiene su nivel de claro candidato.

 

La polivalencia suele ser sinónimo de ventajas, de comodines. Destacar y cumplir en diversas facetas hacen que en el mundo del fútbol los jugadores polivalentes se conviertan en piezas claves para los entrenadores, que tienen la posibilidad de hacer frente a las bajas y demás adversidades con otros ojos, con más posibilidades.

 

Khedira, jugador del Real Madrid y de la Selección Alemana, vuelve a mostrar su mejor nivel, ese que tanto gustó en Concha Espina e hizo que se convirtiera en jugador del conjunto blanco tras el Mundial 2010. Un mediocentro que se adapta a las situaciones, que muestra dos caras muy diferentes según sea la camiseta que defiende. Jose Mourinho y Joaquim Löw son sus dos técnicos, y se están convirtiendo en los culpables de Khedira sea capaz de mostrar dos roles muy diferenciados.

 

 

El centrocampista germano adquiría el poder mediático con el que cuenta hoy en día tras el gran Mundial de Sudáfrica en 2010, logrando llegar a las Semifinales y donde caería eliminado por España. Un jugador que debe protagonizar dos papeles y es capaz de cumplir, pero con resultados muy diferentes. En Alemania recibe los galones de llegador en segunda línea, permitiéndole convertirse en un complemento perfecto al ataque germano. Frente a Grecia llevó su función a la perfección, logrando el 2-1 y dejando claro que su papel es efectivo, un claro acierto de Löw.

 

Sin embargo, en Madrid, su posición es más retrasada, otorgando el papel ofensivo y creativo a Xabi Alonso, y por lo tanto sus llegadas son contadas, y cuando ocurre no son tan determinantes como pueden ser con su país. El papel de Khedira con el conjunto madridista tiende al menosprecio, a la crítica por parte de la voz popular, ya que en gran parte de las ocasiones se dedica a cumplir el trabajo sucio, las tareas que no se ven a simple vista, y por lo tanto pierde la importancia y relevancia que adquiere cuando defiende los colores del combinado bávaro.

 

Un futbolista que con Alemania se convierte en vital, más cerca del área, incluso con ciertos galones en la creación, que le permiten llegar con claridad a la portería rival e interaccionar con otros como Özil para romper las líneas rivales. Una contínua variación de posiciones con Schweinsteiger hace que vayan intercalando posicionamiento sobre el césped. Así, cuando los Özil, Reus o Schurrle se suman al ataque, ya sea Klose o Mario Gómez, éstos son los que arrastran la atención de los rivales, y es cuando en segundo plano llega en perfectas condiciones el centrocampista del Real Madrid, aportando un poderío físico que explota al máximo en el Santiago Bernabéu.

 

Una clara metamorfosis del jugador alemán según sea la camiseta que vista, según sea el protagonismo que desee colocarle ya sea Jose Mourinho o Joaquim Löw. Dos formas diferentes de jugar, de desenvolverse en el terreno de juego. Una más atractiva ofensivamente que la otra, pero convirtiendo a Khedira en un jugador completo que no cuenta con el cartel de jugador Top, determinante, pero que es titular tanto en su club como en la Selección Alemana, y ante Grecia resultó un claro ejemplo de su polivalencia y profesionalidad.

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