Holanda: La altura del post-Van Der Sar

La portería holandesa tiene futuro

Edwin, ¿qué tienes en mente? Los chicos desean que sigas. Me piden cada día que intente convencerte. No imaginan la portería sin ti. Yo tampoco”, citó a mediados del mes de marzo de este 2011 un desencajado Alex Ferguson. Tras un entrenamiento, el escocés actuó como quien sabe que un hijo lo abandona. El espigado, experto, profesional e irremplazable Edwin Van Der Sar, debía seguir su vida. Disfrutar de su familia y de una mujer que, enferma, no podía seguir viendo a su marido por televisión sino que lo necesitaba a su lado. Días después, el portero más regular y eficaz que mis ojos hayan visto, anunciaba su retiro definitivo, pues esta vez, ni las súplicas de Sir Alex pudieron hacerlo cambiar de parecer (sí lo había logrado hasta en dos ocasiones previamente).

Desde ese momento no solo el Manchester United tenía que buscar un nuevo inquilino para una posición tan específica e importante como la portería tras seis años de ‘dictadura oranje’ y números que exigían un nombre a la altura del rol, sino que en esa misma tesitura se encontraba la selección holandesa. Su país, que hasta en dos ocasiones lo había hecho regresar a las convocatorias ante urgencias del contexto, tampoco podía frenar su adiós. Tras 130 partidos internacionales y 16 años siendo fijo, la ‘oranje’ buscaba sustitutos bajo palos y, por suerte, iban a surgir de inmediato, adoptando así la proyección definitiva a quienes van a disputarse su hegemonía a nivel internacional: Marteen Stekelenburg (Roma), Tim Krul (Newcastle) y Michel Vorm (Swansea).

Stekelenburg era y es el mejor colocado, el que esperó pacientemente a que su rol lograra situarse como referente y el que mejor regularidad a largo plazo había demostrado ya previamente. Su fichaje por la Roma el pasado verano sorprendió a muchos, pues se había hablado de opciones en clubes más poderosos (el propio United lo tenía en su agenda post-Van Der Sar), y pese a todo lo que ha llovido en torno al Olímpico este curso, ha sido él de lo poco destacable. Sobrio, de físico imponente, con fortaleza intimidatoria y grandes bloqueos, ya experimentadísimo y, por supuesto, sub-campeón del mundo en Sudáfrica 2010. No hay motivos para la duda, él es el titular salvo giro inesperado.

Tim Krul se ha convertido por méritos propios en uno de los guardametas de moda en el fútbol inglés. La gran dinámica de victorias y un atractivo inicio de curso del Newcastle, facilitó los elogios hacia un portero que por vez primera experimentaba lo que es ser titular tras años donde su progresión llegó con cuenta gotas en categorías inferiores. Y es que pese a tener sólo 23 años, Krul aparecía ya en las agendas de ojeadores cuando destacó en torneos juveniles siendo portero del modesto ADO holandés, que incluso se rebeló al entender que sin contrato como profesional, las Urracas se lo habían ‘robado’. Krul se iba a topar con Given-Harper, porteros queridos en St.James Park y con mucha experiencia. Debutó como tercera opción en 2006 pero sólo fue un espejismo pues acabó lesionado días después, estando fuera seis meses por culpa de sus rodillas. Cuando regresó, se contentó con ser cedido dos veces al Falkirk escocés y al Carlisle United, pero en Newcastle tenían esperanzas en él pues seguían renovando al alza sus contratos. Tanto, que en cuanto el pasado curso Harper cayó lesionado, Krul tomó un mando que no ha vuelto a soltar. Bueno por alto, de grandes reflejos y dominador del área. Tiene que superar dudas para dejar su zona de influencia pero los Magpies tienen, por fin, el portero de futuro que tanto esperaron.

La aparición de Michel Vorm es, si cabe, aún más agradable e imprevista. No es un joven en plena progresión, pero sí un guardameta que ha sabido ganarse el respeto en silencio en un club menor de la Eredivisie como el Utrecht para fraguarse un nombre a nivel nacional. Extraño es contemplar cómo no debutó en primer nivel holandés hasta los 22 años (quizás edad avanzada para un país extremadamente canterano) tras criarse en el Nieuwegein y ser cedido al FC Den Bosch. Cuando recaló en Utrecht, se iba a convertir en fijo durante seis campañas donde progresó sin prisas, mejoró sus condiciones y sostuvo la idea de crecer esperando su momento perfecto para salir al extranjero. Ya como internacional (segunda opción) y catalogado como uno de los mejores porteros de la Eredivisie, los últimos días del mercado veraniego 2011 le otorgaron la posibilidad del Swansea, un recién ascendido a una Premier que no ha tardado en conocer sus habilidades. Gran juego de pies, potente, ágil y dominador por carácter en un club donde ya es considerado pieza fundamental y donde dan por seguro que tienen a un ‘deseo’ colectivo del campeonato.

No llegarán al nivel del The Jolly Green (Van Der Sar) y difícil será que se consoliden ambos luchando entre ellos por el trono de la ‘oranje’ pero sí han logrado frenar el impacto de una retirada tan importante. Crecieron en la distancia, con humildad y visionando al ‘profe’ para que la Holanda mantenga eficacia bajo palos y refleje todavía el talento de una tierra que ahora también es capaz de generar prometedores arqueros. Un paso más en la imparable exportación holandesa.

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