Croacia: Jelavic, facturando goles por Europa

El delantero busca consolidarse en esta Eurocopa 2012

La recepción del hotel ha cerrado. Un vuelo con retraso y una maleta extraviada por el camino, obligaron a un cambio de planes que no estaba previsto y al que había que adaptarse sin demora. Un café ayudaría a aliviar el caos, a buscar soluciones y a intentar encontrar un hotel tranquilo pese a las altas horas de la madrugada en Viena. Cansado y con la mente repleta de planes, tocaba ser realista pero el móvil culminaba su batería. Una tarjeta de crédito, ropa para un par de días y algún aparato electrónico que le había entretenido en el viaje, eran sus bienes más apreciados ante la incertidumbre de lo imprevisible. En esa tesitura, cualquier nota positiva parece caída del cielo y un motel de barrio a las afueras de la capital, resultó ser la salvación para pasar la noche.

Así fue su primera noche en suelo austriaco, con la maleta cargada de ilusión pero también de barro tras callejear sin destino, temiendo la intemperie y preguntando a quienes a esas horas, aún se prestaban a la ayuda. Hubieran sido muchos más si el contexto le hubiera dado 24 horas más. Y es que su rol iba a cambiar de inmediato. En horas, era presentado ante los medios nacionales en el Gerhard Hanappi Stadion. En meses, aquella alma perdida se convertiría en el goleador más afamado de la Bundesliga austriaca. Porque aquél ‘vagabundo’ solitario con rostro pensativo y sin destino concreto, respondía al nombre de Nikica Jelavic.

Y es que pese al éxito del que hoy disfruta en la Premier League como artillero de moda en el Everton, los comienzos fueron muchísimo más duros y humildes. El delantero croata, nacido en territorio bosnio, atravesó la frontera en plena batalla de los Balcanes, llegando a los trece años al NK Neretva tras haberse formado en el club de su ciudad, el recién ascendido al campeonato bosnio, GOŠK Gabela. Tras un par de seguimientos personales, el Hajduk Split se lo llevó con apenas quince años y ya antes de cumplir la mayoría de edad, lo hizo debutar al primer nivel croata. Ya era internacional Sub 17 y sub 18 e intentando tener regularidad, luchó durante cinco años porque sus goles lograran asentarlo, algo inútil, pues su destino estaba escrito y lo hermanaba con un genuino carácter nómada.

Su nuevo epicentro goleador era el singular Zulte belga, un campeonato que no lo trató nada bien pues sus constantes molestias físicas lo mermaron en exceso. Con tres goles en su cuenta, llegó la noche vienesa y su posterior explosión en el Rapid, con el que marcó 30 goles en dos temporadas. Suficientes argumentos como para que un Glasgow Rangers siempre activo en estos mercados secundarios, le colocase como referencia de su delantera en Ibrox Park por 4 millones de euros. Su crecimiento fue notable, su carácter aumentó y su perfil empezó a mostrar lo ideal que parecía el contexto del fútbol británico a sus cualidades. En pocas semanas, su corpulencia, fuerza y energía constante, unido a la capacidad para rematar en el caos defensivo escocés, le situaron entre las estrellas de un campeonato que iba a relanzarlo para siempre con otra treintena de goles en dos campañas.

La mala gestión económica del gigante protestante, sumido en una crisis histórica que le debilitó en la clasificación y en su competitividad, le abrió las puertas a una nueva aventura. Ofertas había muchas pero la cercanía y el prototipo de fútbol al que se había acostumbrado, le hicieron elegir la propuesta de un Everton necesitado hace años de delanteros de referencia. Con la seguridad de que su propio técnico (David Moyes) lo había elegido para esa tarea y casi continuando su relación amorosa con el gol, en solo media campaña repitió exactamente los números que siempre lo acompañaron, firmando un final de curso espectacular con los Toffees. Situados casi en zona europea y afianzado como delantero de moda en la Premier, su potencia, presión sobre el rival, recepción de espaldas a portería y registros de remate, le hicieron acreedor incluso de la titularidad en la Eurocopa pese a que Croacia aún no le había asignado la etiqueta de ‘indiscutible’.

Cumpliendo su constancia, ya ha marcado en esta Eurocopa en el debut ante Irlanda y ahora se convierte en la principal amenaza de Italia y España en su camino hacia cuartos de final. Un objetivo tortuoso, complicado y vinculado a la heroica de los balcánicos, pero accesible a quien lleva facturando goles por Europa desde la adolescencia. Un nómada del gol perdido en las noches polacas, aunque su maleta, ahora está repleta de ilusión y goles, suficientes para que no pueda pasar inadvertido en esta Euro 2012.

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