Italia: Emanuele Giaccherini, cuento de hadas azzurro

De olvidado a posible titular frente España

Quizás con su 1,64 m no recuerde un principe azzurro sino más bien un enanito de Blanca Nieves o a Peter Pan (cuando prende el turbo, efectivamente vuelva). Lo cierto es que la historia de Emanuele Giaccherini es lo más parecido a un cuento de hadas que haya vivido el fútbol italiano, superando quizás el de Moreno Torricelli, aquel tosco lateral de tercera división del que Giovanni Trapattoni se enamoró en un amistoso y terminó fichándolo para la Juventus.

El pasado verano, cuando la Juventus anunciaba la llegada del jugador más pequeño de la Serie A, en carácter de cedido por el Cesena, todos se burlaron preguntando irónicamente si esos eran los fichajes con los que los bianconeri pretendían luchar el título. Humilde y de pocas palabras, llegó para ser el sustituto de Pepe en el 4-4-2 que Antonio Conte tenía en mente pero poco dudaría el módulo, apenas un partido oficial, y es así como se ve obligado a expresarse en diferentes roles. Su prueba más impresionante fue en los octavos de final de Copa Italia contra el Bologna, cuando hizo su debut como interno de centrocampo en el 4-3-3 y además de ser mejor en campo coronó su partido con un extraordinario gol. De ahí en adelante demostró su ductilidad jugando de interno, extremo ofensivo, ya fuese en el medio o en el ataque a 3, e inclusive carrilero indistintamente por derecha o por izquierda.

Lo que muchos ignoran es que la historia de Giaccherini no se limita a haber luchado con el Cesena el ascenso a la Serie A y luego la permanencia la temporada pasada, sino que viene de mucho antes, desde que fue ignorado por los grandes clubes, pese a su talento.

Originario de Talla, un pueblito de 1500 almas en la Toscana, comenzó a dar sus primeras patadas en campos de fútbol desde los 6 años y ya muchos apuntaban a que llegarían al “fútbol que cuenta”. A los 11 años tuvo su primera gran oportunidad cuando juega un año con el Arezzo, pero el club toscano le pidió someterse a una cura hormonal para tratar su problema de crecimiento, condición que sus progenitores no habrían aceptado. Fue así como llegó las filas juveniles del Bibbiena, equipo de séptima división; en esa misma categoría y zona jugaba Giampaolo Pazzini (que entonces militaba en las filas del Margine Coperta) y, cuenta la leyenda, que “El Giack” llegó a triplicar la cifra goleadora del hoy interista.

Cuando estaba en la Sub-17, anotó 34 goles en la ida pero sufrió una grave lesión que le impidió finalizar la temporada. En una jugada, aquel minúsculo jugador se estrelló contra el portero rival y, en el impacto, se lesionó el bazo, órgano que terminó perdiendo. Un año más tarde, es agregado al primer equipo en un intento desesperado del técnico por salvar la categoría valiéndose del talento de aquel juvenil; en ese momento, el Bibbiena estaba a 5 puntos del penúltimo cuando faltaban sólo seis jornadas para el final de campeonato. Giaccherini terminó anotando 14 goles en seis partidos para darle a su equipo 18 puntos que valieron la permanencia.

Tras el impresionante final de temporada, el Cesena decide hacerse de sus servicios, que sin embargo confía poco en el inicialmente. Juega cedido cuatro temporadas con equipos de cuarta categoría como el Forlí y el Bellaria; una lesión y la frustración por no poder participar en un campeonato adecuado a su calidad, meditó seriamente el retiro según el mismo declaró años más tarde. El año siguiente, con el Pavia, fue el hombre clave en la permanencia del equipo lombardo. Eso convenció al entrenador del Cesena, Pierpaolo Bisoli, a darle una oportunidad y Giaccherini le agradece contribuyendo con el ascenso a Serie B con cinco goles, así como la llegada a la máxima división un año más tarde y finalmente la permanencia en Serie A en la 2010/11.

Fue ése el pedregoso camino para llegar a ese “fútbol que cuenta” que desde niño había escuchado era el que merecía. Fue así como se laureó campeón de Italia con la Juventus esta temporada y como se ganó la convocatoria de Cesare Prandelli para estar con en la Euro 2012. Pero así como la suerte lo abandonó con ese tamaño de jugador de bolsillo, así lo ha acompañado en estos últimos días porque, tras el desastre italiano ante Rusia, Prandelli ha decidido mutar al 3-5-2 y el único carrilero izquierdo natural de la selección de Italia era Criscito, que fue excluido a última hora debido a la implicación en el escándalo de apuestas. Eso deja un puesto libre, ése que él aprendió a jugar con la Juventus y todo apuesta a que será él quien complete el centrocampo a 5 por izquierda en el debut ante España.

La firme decisión demuestra que la fortuna o la suerte no tiene ningún poder” – El Príncipe, Niccolò Machiavelli

Artículos destacados

Comentarios recientes