El primer viaje de España en la Euro fue a Polonia

La selección debutó en el torneo en 1959

La selección española llega a Polonia, donde quedará concentrada y disputará su novena fase final de la Eurocopa de Naciones; curiosamente, el primer viaje que España realizó en este torneo tuvo como destino el mismo lugar… fue en 1959.

El primer desplazamiento de la selección en la historia de la Eurocopa fue a la ciudad polaca de Katowice. Se disputaba a doble partido la primera ronda de la recién creada copa Henri Delaunay, y el sorteo emparejó al combinado español con Polonia en lo que presumía ser una eliminatoria muy complicada, ya que los polacos, como todos los equipos del otro lado del telón de acero, eran conjuntos muy poderosos y poco conocidos por los países occidentales.

España había fracasado en los años siguientes a su brillante actuación en la Copa del Mundo de Brasil 1950; unos resultados que desvincularon a los aficionados de la selección y que contrastaban, sin embargo, con el magnífico papel realizado por los equipos españoles en las competiciones internacionales entre clubes.

Tras el suceso del bambino Franco Gemma en 1954, España volvió a quedarse fuera del mundial de 1958 al no ser capaz de superar un grupo de clasificación en teoría asequible, en el que fue batido por Escocia.

La selección estuvo a punto de verse beneficiada por una carambola que pudo conducirle a la fase final del campeonato, pese a no haber conseguido ganar ese derecho en el campo. La FIFA buscaba un contrincante para la selección de Israel, que había perdido a su oponente tras la retirada de Turquía, Indonesia y Sudán. Las reglas de la Copa del mundo obligaban a cada selección aspirante a jugar al menos una eliminatoria antes del mundial, por lo que se debía encontrar un rival para Israel.

España trató de hacer valer sin éxito su peso en los despachos e intentó ser directamente designada como rival de los israelíes. Se planteó también la posibilidad de realizar un torneo entre todas las segundas clasificadas que no obtuvieron el pasaporte para el campeonato, pero la organización decidió efectuar un sorteo en el que participaron Hungría, País de Gales, Holanda, Polonia, Rumania, España y el segundo clasificado del grupo formado por Italia, Portugal e Irlanda del Norte, que no conocía todavía su resolución.

Finalmente, el 15 de Diciembre de 1957 en Zurich a las 11:25 de la mañana, la papeleta de Gales era la agraciada; España dijo adiós a su última oportunidad de jugar el mundial.

A la decepción por no estar presente en la cita mundialista, se sumaron varios resultados que no gustaron en el seno de la Federación Española durante 1958 y 1959, como la derrota ante la selección alemana por 2-0, y un empate frente a Italia en su campo en un duelo que se convirtió en un enfrentamiento entre "naturalizados": Santamaría, Kubala, Alfredo Di Stefano, Lojacono, Ghiggia…

Ante el inminente choque de debut en la Eurocopa ante los polacos, el comité técnico de la Federación Española sugirió la incorporación de Helenio Herrera como preparador del equipo, ya que entendían que el actual seleccionador, Manuel Meana, no terminaba de reunir las condiciones necesarias para dirigir a un conjunto plagado de buenos futbolistas, y que no estaba rindiendo al nivel esperado.

Meana dimitió pocos días antes de jugar frente a Polonia, ya que consideró incompatibles las intenciones de la federación, que pretendían nombrar a Herrera preparador y ofrecer a Meana un puesto en el comité técnico, con sus expectativas al frente del equipo. Así pues, el triunvirato federativo formado por Ramón Gabilondo, José María Lasplazas y José Luís Costa, seleccionó una lista previa de 18 jugadores, que sería posteriormente reducida para jugar el primer compromiso de la Eurocopa de Naciones.

España se concentró en Madrid tras la final de copa, donde Herrera trabajó física y mentalmente con sus futbolistas, y afirmó sentirse orgulloso de la rápida adaptación que ofrecieron los seleccionados a todas sus propuestas tácticas. La selección polaca era un buen equipo; alguno de sus integrantes había formado parte de la selección de Varsovia que se enfrentó al Barcelona dos años antes en la inauguración del Camp Nou.

El equipo español que debutó en la Eurocopa, era una prolongación del Barça que terminaba de conquistar el doblete. Un total de ocho futbolistas del equipo azulgrana, sumados a varios de los integrantes más valiosos del Real Madrid, formaron la base de la selección.

España ofreció sobre el césped del Slaski Stadion de la ciudad polaca de Katowice, una de las mejores actuaciones que se recordaban desde hacía muchos años. Los más de 100.000 espectadores que llenaron las gradas, se rindieron ante la espectacular puesta en escena de los jugadores dirigidos por Herrera, que presentó un equipo con una sólida defensa, liderada por el elegante futbolista del Athletic Jesús Garay, quedando éste flanqueado en los costados por los barcelonistas Olivella y Gracia. Junto a Ramallets en la portería, consiguieron frenar las oleadas ofensivas de los polacos, que pese a todo, se adelantaron con un tanto de Ernest Pol.

Pero España iba a demostrar su fortaleza gracias al talento de unos futbolistas dotados de una calidad más que contrastada, y motivados desde la banda por todo un experto en extraer de cada jugador un plus de competitividad. Luís Suárez empató antes del descanso, y cuando Polonia no había conseguido restablecerse del golpe, Di Stefano resolvía una acción de Mateos; España había remontado el encuentro en dos minutos.

Y es que "La saeta rubia" y "el arquitecto", firmaron ese día en el estadio Slaski la candidatura a la Eurocopa de un equipo que parecía renacer. El espíritu de la furia, tan olvidado en el último lustro, volvía a florecer en las botas de los hombres de ataque de la selección española. Los de Herrera se hicieron dueños del juego y mantuvieron la posesión con un espléndido Luís Suárez en labores creativas, y la pareja de volantes azulgrana Gensana y Segarra en el centro del campo.

Cuando sólo se habían cumplido diez minutos de la reanudación, España ya ganaba por 1-4. Di Stefano, Gento y Mateos sorprendieron a sus rivales del este una y otra vez, ante la resignación de su portero Stefaniszyn y los aplausos del deportivo público local.

Polonia terminó marcando el gol que adornaría el resultado, ante la relajación por momentos de una España que recuperó parte de su crédito en el viejo continente.

Otra cómoda victoria en el partido de vuelta, disputado ya a principios de la temporada 1959-60, permitió a España acceder a los cuartos de final, donde no tendría oportunidad de medirse a la Unión Soviética, siendo víctima de una decisión política que apartó a una de las mejores generaciones por calidad individual, del sueño de pelear por la primera Eurocopa de Naciones.

[video:http://www.youtube.com/watch?v=QYm1u-GgiOg]

El primer viaje de una historia que se ha prolongado 53 años hasta el momento. Cinco décadas más tarde, la selección española vuelve al origen, como punto de partida de la que podría ser su tercera victoria en la Eurocopa. Aquel día en Katowice, Helenio Herrera alineó a…

Ramallets; Olivella, Garay, Gracia, Gensana, Segarra, Mateos, Tejada, Suárez, Di Stefano y Gento.

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