El papel de los anfitriones en la EURO

¿Acoger la EURO es positivo o negativo?

Toda competición deportiva a nivel internacional lleva una serie de prolegómenos que, una vez que echa a rodar, nadie recuerda. Una subasta sin dinero basada en la presentación de candidaturas hace que ciertos países, ciertas ciudades, propongan sus respectivos territorios, sus respectivas instalaciones, para acoger eventos deportivos de altos vuelos y así convertirse en el foco de atención.

Dichos países o ciudades se convierten en anfitriones, en representantes territoriales de campeonatos como Eurocopas, Mundiales o finales a nivel continental. Una pugna institucional que, a parte de acoger grandes eventos, supone un impulso económico para el país que acoge, sobretodo en competiciones internacionales, ya que supone la visita de millones de personas procedentes de todo el continente e incluso del Mundo, cuando se trata de un Mundial.

Durante el transcurso de los torneos los nombres de las sedes están en boca de todos, otorgando una importancia mediática que suele ofrecer resultados positivos para los anfitriones.

Por tercera vez en la Historia de la Eurocopa el torneo se disputará en dos países de forma paralela. En el año 2000 Bélgica y los Países Bajos acogieron la EURO, en 2008 fueron Austria y Suiza, mientras que en la edición de 2012 serán Polonia y Ucrania quienes acojan una de las competiciones más reconocidas en el mundo del fútbol.

Sin embargo, acoger competiciones de este calibre, ser anfitrión de una gran cita de la UEFA, ¿es positivo deportivamente o fracasan los países elegidos?

Históricamente se traducen resultados muy positivos. Sin embargo, las últimas ediciones no llaman a la esperanza, dejando en el aire el futuro de Polonia y Ucrania, las dos anfitrionas de la edición 2012.

La primera edición de la Eurocopa, llamada en aquellos momentos Copa de Naciones de Europa, se disputó en 1960, con Francia como anfitriona. Una trayectoria de la Selección Francesa que no fue nada mala, ya que quedaron en cuarta posición, pero llegaron hasta las Semifinales frente a Checoslovaquia que, tratándose de una competición de tal calibre, no está nada mal. Aquella edición coronaría a la Unión Soviética como la mejor del fútbol europeo.

Cuatro años más tarde, en España 1964, el resultado del país anfitrión mejoraría, ya que aquella España se coronaría Campeona de Europa, una de las dos Eurocopas con las que cuenta España en sus vitrinas. España vencería 2-1 en la Final a la Unión Soviética, quien llegaba como campeona tras haber ganado en Francia en 1960.

Italia sería el siguiente país que acogería la Eurocopa, la primera edición bajo esta denominación. El resultado idéntico al de España en la anterior competición. Italia levantaría la copa hacia el cielo europeo y se convertiría en el mejor equipo del viejo continente. Una Final que tuvo que acudir a un encuentro de desempate, ya que la primera acababa 1-1 entre italianos y yugoslavos, mientras que el segundo finalizaría con un triunfo por 2-0 para los azzurros. El factor local parecía instaurarse como algo positivo, como una ventaja para el país anfitrión por segundo año consecutivo.

En 1972 Bélgica se convertiría en anfitriona, y su trayectoria acabaría en Semifinales, logrando una tercera plaza más que meritoria. Una vez más entre los cuatro mejores conjuntos de Europa.

Por segunda edición consecutiva, en Yugoslavia 1976, el anfitrión lograría alcanzar las Semifinales, donde acabaría cuarto, tras caer en Semifinales y acudir al encuentro por la tercera plaza frente a los Países Bajos.

En 1980 Italia repetiría como país anfitrión. Sin embargo no lograría el título como ocurriría doce años antes. El combinado transalpino acabaría cuarto clasificado, tras caer en las Semifinales, engordando la lista de resultados positivos respecto a los conjuntos que acogían la Eurocopa. Para seguir con la tradición matemática de las dos últimas ediciones Italia acabaría cayendo en Semifinales, al igual que Bélgica en 1972 y Yugoslavia en 1976.

Hasta aquí todos los países anfitriones habían llegado, como mínimo, hasta Semifinales, acabando en dos ocasiones como Campeones.

En 1984 llegaría el turno de Francia, que se uniría a Italia como país con dos acogidas de Eurocopa. Sin embargo, esta segunda oportunidad, acabaría de forma mucho más positiva. Si en 1960 los galos acababan como cuartos clasificados, en esta nueva edición se coronarían Campeones de Europa.

Alemania acogería la edición de 1988. Los bávaros se convertirían en anfitriones. Una Eurocopa que acabarían en tercer lugar, tras caer en Semifinales y más tarde compartir dicha posición junto a Italia. Una vez más, el anfitrión acabaría entre los cuatro mejores combinados.

1992 sería el año elegido para que Suecia se convirtiera en anfitriona. Fiel a las estadísticas, cayeron en Semifinales y quedarían en tercera posición junto a los Países Bajos.

Inglaterra tan solo ha sido anfitrión de la Copa de Europa de Naciones y esa fue en el año 1996. No quisieron ser menos, y acabarían terceros clasificados, tras caer en Semifinales.

En el año 2000 la UEFA impulsó un nuevo modelo de competición. Basado en el mismo funcionamiento que en anteriores ediciones, pero con dos sedes, con dos países anfitriones. Sería el caso de Bélgica y los Países Bajos. Sin embargo, al tratarse de dos selecciones, las posibilidades de acabar en buena posición se veían minimizadas. La cara positiva de la moneda recaería sobre los Países Bajos, que llegarían hasta las Semifinales, mientras que la cara negativa de la competición caería sobre Bélgica, que caería a la primera de cambios en la Fase de Grupos.

Portugal volvería al modelo tradicional con tan solo una sede. Sería en la Eurocopa de 2004. Aquella competición sería la que destacaría a Cristiano Ronaldo a nivel europeo, fichando tiempo después por el Manchester United. Sin embargo, Portugal caería contratodo pronóstico en la Final frente a una sorprendente Grecia que, a base de la ley del mínimo esfuerzo, se coronaría Campeona de Europa, relegando al país anfitrión luso al subcampeonato.

La última edición volvería a la bipolaridad respecto a los anfitriones. La Eurocopa de 2008 disputada en Austria y Suiza, muy recordada por el fútbol español por la victoria de España, se tradujo en un claro fracaso de los anfitriones, ya que tanto Austria como Suiza caerían a la primera de cambios en la Fase de Grupos.

Las estadísticas históricas son positivas para los países que acogen la Eurocopa. En vistas generales asegura llegar, como mínimo, a Semifinales y casos como el de España (1964), Italia (1968) o Francia (1984) en los que acabaron levantando el trofeo.

El siguiente turno será para Polonia y Ucrania, que se convirtieron en su día en los países acogedores de la EURO 2012, y entonces volverán a jugar con las estadísticas de cara al papel final de los anfitriones.

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