La amarga sonrisa de Fernando Torres

Campeón de Europa, de FA Cup, internacional con España y, sin embargo, infeliz

La FA Cup es una de las competiciones más antiguas del universo futbolístico y el torneo copero más prestigioso de toda Europa. Ganarla te eleva hacia un estatus por encima del resto. Si encima la acompañas con la Copa de Europa te conviertes en la envidia de todos. Eso es lo que ha logrado Fernando Torres esta temporada, levantando los dos trofeos con el Chelsea. Sin embargo, los títulos no han tenido el efecto esperado en el delantero español. Tampoco su presencia en la lista de convocados de Vicente Del Bosque para la Eurocopa 2012. Desprende tristeza. Su sonrisa es falsa, una simple mueca tras la que se oculta su amarga realidad: no es feliz.

En este caso, 'El Niño' miente, aunque no ha podido aguantar la pose demasiado tiempo. Una vez se desvaneció el efecto efervescente de las celebraciones por el triunfo en Munich, Fernando Torres se quitó la máscara y reconoció lo que había estado ocultando durante mucho tiempo. "No soy feliz aquí", afirmó el delantero español que lo ha pasado realmente mal desde que abandonó Liverpool para mudarse al Chelsea. Allí, su bajo rendimiento y, sobre todo, los casi 60 millones de euros que se pagaron por él, le han condenado a un eterno segundo plano del que no logra escapar hasta sumirle en una profunda crisis personal.

Ni marca, ni lo intenta. Parece más cómodo pegado a una banda, lejos de la responsabilidad de tener que hacer goles, lejos de verse la portería rival, lejos de fallar ocasiones. Esa es la clave de su constante huída a la banda en el tramo final de la temporada. Cuanto más lejos esté de la portería menos probabilidades habrá de que pueda tener una ocasión y fallarla. Cuestión de confianza. Una confianza enterrada bajo críticas, burlas y desprecios. El que fuera uno de los delanteros más cotizados de Europa está ahora hundido y huérfano de autoestima. Aunque no por mucho tiempo, Fernando Torres ha dicho basta. Se ha cansado de esconderse. Se ha hartado de guardar silencio y en un ataque de orgullo ha gritado por su libertad.

Quiere escapar del Chelsea, quiere librarse de su ataúd futbolística y reencontrarse consigo mismo. Su suplencia en la final de la Liga de Campeones fue una daga demasiado larga como para no reaccionar y Fernando Torres ha dejado claro su descontento. "Antes del partido sentía que iba a ser uno de los mejores momentos de mi carrera, pero cuando escuché que iba a empezar en el banquillo y vi el once inicial me dolió mucho. Fue uno de los momentos más decepcionantes de toda mi vida", reconoció Torres tras la final.

Las palabras de Fernando Torres se recrudecen conforme avanza su discurso hasta explotar en una petición de auxilio. "He vivido momentos muy duros en Londres. Esta temporada he sentido cosas que jamás había sentido. Han sido los peores momentos de mi carrera. No vive al Chelsea para desempeñar el rol que tengo ahora y ha llegado el momento de replantearse el futuro. Ahora que se ha acabado la temporada hay que sentarse para hablar de lo que sucederá", apunta el delantero español, insinuando claramente que está en el mercado y quiere salir del Chelsea a cualquier precio.

La Eurocopa 2012 se ha convertido en algo vital para Fernando Torres. En mucho más que un simple torneo. Es evasión, un lugar en el que desintoxicarse de lo vivido durante el último año y medio, y, sobre todo, un escaparate para encontrar un nuevo destino alejado de Londres y del Chelsea. Con España tendrá la oportunidad de escapar del fantasma vestido de azul que le ha apresado hasta condenarle al anonimato futbolístico. En la Eurocopa 2012, Fernando Torres será un hombre perdido que buscará 'El Niño' que un día fue.

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