Bielsa, Simeone y los mitos argentinos…

Los dos técnicos argentinos dirigirán al Athletic y al Atlético en la final de la Europa League

Simeone y Bielsa Simeone y Bielsa

Todo el continente americano, desde México hasta Paraguay, desde Chile hasta Perú e incluso en el otrora territorio enemigo, Brasil, les terminó abriendo las puertas de par en par. Son pasionales, directos, controvertidos pero también alegres, detallistas y tremendamente sociables. Les gusta su modo de vida, su rutina, sus amargas noches tras la derrota y también aquellas donde el premio se saborea rápidamente con la celeridad de quien ya piensa en el próximo reto. El fútbol argentino ha fabricado personajes en cada rincón, en cada barriada y en todo potrero donde la pelota tuviera sentido competitivo, aunque se ha especializado en abrir horizontes de la mano de quienes dirigen sentimientos.

Esa garra inigualable, ese acento enérgico y esa sabiduría urbana, convertida en un proceso didáctico donde cada frase es un movimiento táctico o un arreón moral. Una corriente albiceleste que también llegó al lado opuesto del ‘charco’ para establecerse en la Liga y, de paso, retar a la historia. Este miércoles, la Europa League cruza a dos de sus representantes, tan conocidos como dispares, tan amigos como rivales pero, sobre todo, unidos por la lucha como base hacia el éxito. Meticuloso uno, impulsivo el otro, Marcelo Bielsa y Diego Pablo Simeone buscan un título que corone sus expectativas profesionales en el podio continental, allí donde sólo tres de sus compatriotas, Alfredo Di Stefano (Valencia en la Recopa de Europa 1980), Helenio Herrera (Inter de Milán en las Copas de Europa de 1964 y 1965) y Luis Carniglia (Real Madrid en las Copas de Europa de 1958 y 1959), gozaron de aplausos para la historia.

Marcelo Bielsa, al que más de uno vincula a la bandera chilena por la cuestión de estado en que se convirtió su polémica salida de la selección ‘roja’ de Sudamérica, es el meticuloso más admirable de los banquillos. Vive para el secretismo, los códigos indescifrables, la filosofía, el movimiento bohemio de a pelota y los vanguardismos tácticos. Todo, unido como metodología, axioma para ejercer un papel digno de su imagen. Pues sus jugadores son vivo ejemplo de lo que él hubiera querido desarrollar en sus años de pelota en los pies, algo que jamás controló como ahora con su erudito pensar. Ha trastocado la inercia de un club batallador, para aprovechar esa premisa y apostar por la libertad de expresión de quienes además argumentaban su peso en talento. Experimentó con una cantera que jamás dejó de ofrecer alternativas para quien las quisiera ver, mecanizó un estilo identificativo para un proyecto que echó a correr antes de gatear y convenció a los escépticos de la enorme proyección que iba a ser capaz de desarrollar si los chicos seguían sus directrices. Un intelecto que habla como un profesor, que ayuda como un padre y que se acaba convirtiendo en el dueño de San Mamés por pura decisión global de los miles de leones. Esos que lo adoran, esos que lo acompañan, esos que ya jamás lo olvidarán.

Diego Simeone, al que aún puedo imaginar vestido de corto y con el brazalete ajustado al brazo por no poder anclarlo en el corazón, es un entrenador-jugador cuyo contrato limita lo primero y defiende la postura de animador de masas. Toda esa energía y convencimiento de ilusiones basadas en el estricto desempeño de cada entrenamiento, esa premisa que durante dos décadas le convirtió en mediocentro intocable de Argentina y guerrero incombustible en Atlético, Lazio o Inter, la readaptó a los banquillos con más esperanza que realidad. Porque allá donde tuvo laburo, solo encontró peligros y amenazas, saliendo debilitado en unas y mejorado en otras pero, desde luego, jamás renunciando a un ideario con el esfuerzo como titular en letra capital. No es amigo de nadie pero lo es de todos. No le gustan las parrafadas pero sí los mensajes directos y, desde luego, ha sabido alimentar ilusiones con una grímpola atada a su escudo que grita compromiso y ambición.

Ambos, amigos de la albiceleste durante seis años, cuando Bielsa era seleccionador y Simeone su gladiador medular, han reactivado a dos instituciones necesitadas de alegrías y reformas radicales. El ‘profe’ representa ideales exactos de un club para el que parece haber nacido en la distancia y al que ha colocado como una de las atracciones europeas, reorganizando su identidad y ejecutando un sistema que ha impulsado a todos y cada uno de sus jugadores. El ‘Cholo’, sencillamente, se tatuó los colores, recicló sensaciones de antaño y no reprimió sus sentimientos, sino que los liberó en su ‘casa’ para exaltar los gritos que le han hecho regresar por donde solía. Dos personajes, dos pasiones y dos vertientes para una finalísima que seguirá fomentando dilección hacia los mitos argentinos. Una lista que nunca acaba, una charla que recién acaba de empezar…

También te puede interesar:

BUCAREST, TIERRA DE FÚTBOL

LA APUESTA del día

Fenerbahçe y Kayserispor jugarán mañana viernes, 20 de marzo de 2020, su encuentro correspondiente a la jornada 27 de la Superliga de Turquía

 

Artículos destacados

Comentarios recientes