Tres detalles del increíble Montpellier

Las claves del éxito del conjunto francés

El Montpellier se juega el título de campeón de la Ligue 1 y en Fútbol Primera.es queremos analizar las claves del éxito del equipo francés.

Después de un par de campañas asomándose de nuevo entre una élite donde siempre anheló estar pero donde jamás se pudo consagrar, el Montpellier es una de las revelaciones de la campaña en Europa. El líder actual de la Ligue 1 apura sus días y puntos en busca de una doble hazaña, la de conseguir el primer título liguero de su historia y hacerlo además en una lucha sin tregua contra el gran proyecto millonario PSG. Humilde, basado en su cantera y con jugadores que están alcanzando su mejor momento personal, el equipo de René Girard es ya el mayor ‘milagro’ de una campaña que puede concretar un exhaustivo trabajo global en La Mosson. El brillante goleador Giroud, el brillante producto canterano que empuja la ilusión y la singular personalidad de su increíble presidente son tres factores de un equipo que merece todos los elogios en su año glorioso.

Olivier Giroud: Un rematador puro, un hombre gol que lleva años ejerciendo la profesión con grandes registros y con el área como hábitat natural. Punta referencia y goleador consumado de este Montpellier al que llegó hace dos temporadas y donde no se ha cansado de reclamar protagonismo. Con 25 años, tras marcar 37 goles en menos de dos temporadas y ofrecer 10 aistencias, el ya internacional galo ha ido ganando fuerza incluso en los planteamientos de Lurent Blanc en la selección, en la que ha dicho que puede hasta compartir labores ofensivas en dupla con Benzema. Killer de infinidad de registros hacia el gol, porque aunque su especialidad es el remate de cabeza, le hemos visto marcar de voleas, chilenas o aprovechando movimientos increíbles en el área con su imponente 1.92. Y es que en solo unos años ha pasado de jugar en National (Tercera División), a ser máximo goleador de Ligue2 con el Tours y ahora repetir en Ligue 1. Su año, su momento.

Una cantera llena de talento y estrellas: Una de las grandes cualidades del proyecto del MHSC radica en la potencialidad de sus categorías inferiores, considerada una de las más incipientes en la actualidad. Una de sus generaciones, la que fue capaz de ganar la afamada y respetada Copa Gambardella (torneo juvenil francés) en 2008, ha llegado con muchísima fuerza hasta el primer equipo, aportando no sólo soluciones de cara al futuro, sino realidades que ya hoy se antojan determinantes. Porque en aquella cita juvenil ya estaba Younnes Belhanda, la estrella más talentosa del vestuario y el jugador desequilibrante por capacidad técnica y capacidad de invención. El marroquí, nominado como mejor jugador de la Ligue1, está en su año de explosión, pues ha sabido echarse a espaldas el proyecto este curso en momentos tensos. Apareciendo entre líneas con la capacidad para desequilibrar por talento, asociación o técnica individual, es capaz de definir con maestría desde segunda línea, genera pases con enorme inteligencia y crea espacios para sus atacantes por la simpleza de su mecanismo avanzado.

En aquella generación brillante, estaban tres jugadores más de la actual primera plantilla. Dos de ellos, Remy Cabellá (enganche o jugador de banda derecha con muchísima capacidad de desequilibrio) y Benjamin Stambouli (mediocentro posicional), ya son habituales en la dinámica del líder. Ambos serán, sin ninguna duda, protagonistas más reconocibles a partir de ahora si existen ventas en verano.

El singular presidente Louis Nicollin, un mandatario coleccionista: Nicollin espera al término del partido para abandonar su butaca de lujo en el estadio, va descendiendo escalones hasta llegar al camino de vestuarios y en el calabozo, donde todos los jugadores van tomando posiciones rumbo a las duchas, se cruza con aquél que ya había seleccionado previamente en su agenda. Es tal su fama en Francia y tan conocida su colección de camisetas, que no existe jugador que se haya negado hasta ahora pues, además, el presidente es simpático, directo y perseverante si hiciera falta. Unas risas, estrechez de manos y una más para la colección que, en constante crecimiento, suma ya más de 2.500 camisetas y se ha convertido en el museo de mayor nivel futbolístico del país. Un personaje de apariencia voluminosa (pesa más de 130 kilos), de actitud volcánica con declaraciones altisonantes cada semana pero intocable como cabeza visible del Montpellier desde 1974. Lleva 20 años añadiendo colores, números y escudos a su gigantesca colección, una espectacular ventana al mundo del fútbol con un valor incalculable y al que solo falta una camiseta, la del Montpellier campeón de Liga.

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