Luyindula, ‘acoso, derribo y traición’ en París

El delantero se ha estado entrenando con los filiales

Ha marcado tres goles, uno de ellos de volea en el aire y otro con un certero cabezazo. No hay un delantero igual en el césped, domina espacios, sabe aprovechar los desmarques y tiene un alto grado de acierto en la definición. Un jugador con experiencia, con capacidad contrastada y con el mismo carisma que aquellos jóvenes que lo acompañan. La diferencia es que él, ya no es ningún adolescente cercano a la profesionalidad, sino un veterano castigado, vilipendiado y ninguneado, apartado del equipo y obligado a entrenarse con los filiales por interés personal en no perder su forma física. Un internacional francés al que cuatro personajes adinerados que aportan un exceso de poder disuasorio en el PSG, han querido eliminar ilícitamente. Una traición que Peguy Luyindula no merecía y que nunca soportó sin revancha.

Hace unos meses, en la puerta del juzgado del distrito octavo de la capital parisina, el delantero de Kinshasa, harto del comportamiento y el ostracismo al que estaba siendo sometido por su club, decidió denunciar por acoso laboral (mobbing). A sus 32 años, reclama 6,4 millones de euros en concepto de daños y perjuicios morales, tras ser apartado y marginado por la entidad, que no sólo le negó la carta de libertad, sino que envió una circular a todos los presidentes de clubes de Ligue 1-Ligue2 nombrando los males que se asegurarían contratando al delantero. Sin temor, fue un poco más allá y demandó a cuatros de sus piezas clave, desde el director general Leonardo, a Jean-Claude Blanc (autor de aquella circular), Philippe Boindrieux y al ex técnico del club, Antoine Kombouaré.

“Si me hubieran dejado libre, no hubiera reclamado pero ahora me impiden seguir jugando al fútbol. Esta temporada, ya la pasaré en blanco pero, ¿Quién va a querer ficharme el próximo año después de todo esto?”, dijo cabreado con lo que considera un acoso y derribo hacia su persona. En enero, el desesperado Auxerre lo contactó para intentar sacarle goles que limaran sus opciones de descenso y a pesar del “sí” del jugador, el PSG ignoró cualquier propuesta.

Luyindula, que un día fuera estrella juvenil en el Estraburgo y liderara el ataque del primer Olympique de Lyon dictatorial, perdió la primera batalla cuando en el mes de marzo, la LFP no tomó medidas en su primer diagnóstico de la situación, ya que el Comité Jurídico de la Liga cree que "no hay razón para castigar" al club de la capital por obstruir la reintegración del jugador.

Mucho ayudó en esta decisión las convocatorias a modo de ‘perdón’ que ha recibido desde que Carlo Ancelotti ha llegado al mando, dejando ver que quizás, el problema era con el ex entrenador o que ahora hay alguien que exigía tomar medidas de inmediato desde la cúpula. Pero no por ello las denuncias del delantero han sido retiradas, sino que el 13 de septiembre empezarán los verdaderos problemas para el gigantes parisino. Y es que si Peguy vence, sentaría bases de renovación en la jurisprudencia. Algo que a su vez, podría provocar un impacto considerable en las relaciones entre jugadores y clubes.

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