Cuando Wembley fue Merseyside
La Final de la FA Cup en 1989 dejó una curiosa anécdota
Rivalidad es, según la RAE, es la enemistad producida por emulación o competencia muy vivas. Política, factores sociales o deporte. Existen cientos de causas por las que el ser humano es capaz de contradecir a otro por no compartir opiniones, filosofías de vida o ideología.
Es famoso el dicho popular de que "si todos pensáramos igual sería muy aburrido". Es cierto que cada persona es diferente a otra, por muy similar que parezca, y siempre habrán puntos en los que tenderán a chocar y a dialogar defendiendo posturas diferentes.
En el fútbol, como no, existen, y algunas llevadas más allá de lo deportivo. Factores históricos como Barcelona y Real Madrid, factores religiosos como el caso de Celtic de Glasgow y Glasgow Rangers o, como en el caso del Liverpool y Everton, la rivalidad aparece por el factor local de la ciudad que comparten. El más común suele ser el geográfico. Compartir territorio con otro equipo crea cierta rivalidad, hace que entre seguidores de ambos conjuntos se miren como rivales casi por encima del estatus de vecinos.

Uno de los derbis por excelencia en el fútbol inglés es el que disputan cada año Liverpool y Everton. Encuentros siempre tensos, siempre vibrantes, que convierten Anfield y Goodison Park en los auténticos focos de interés a nivel nacional. Partidos en los que, durante los minutos de encuentro, nadie tiene amigos del equipo rival, desea más que nunca la victoria de los suyos para, como no, después poder alardear delante de sus vecinos, amigos y conocidos.
Este fin de semana se disputan en Inglaterra las Semifinales de la FA Cup. Dos derbis locales. Liverpool-Everton y Tottenham-Chelsea. El primero supondrá un recuerdo especial a un suceso que ocurrió hace 23 años precisamente en el mismo escenario, Wembley 'en su versión anterior' antes de la remodelación, y que enfrentó a ambos conjuntos por un puesto, al igual que esta vez, en la Final de la FA Cup del año 1989.
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Una Semifinal la nombrada que tuvo un alto valor social y político. Aquel encuentro destacó por la rivalidad, sí, pero ésta se quedó sobre el césped, ya que un abarratado estadio de Wembley con 100.000 seguidores en las gradas coreó al grito unánime de "Merseyside, Merseyside", condado metropolitano donde están situados los estadios de ambos equipos.
El motivo fue emocionante a la vez que inesperado. La rivalidad entre aficiones quedó aparcada y, aprovechando la complicada situación social y política del momento de la ciudad de Liverpool, por el poco apoyo institucional que recibía la ciudad, llevaron a cabo una protesta unánime para defender e intentar maquillar el nombre de su ciudad contra la situación de la época. Un gesto unánime, un grito en el que ambas aficiones se hermanaron uniéndose en torno a su ciudad.

Eran otros tiempos. La ciudad de Liverpool recobró su estatus social y político, y a día de hoy ambas aficiones andan por caminos separados. En Wembley, 23 años después, ambos conjuntos se han citado nuevamente en una Semifinal de la FA Cup. Esta vez no serán 100.000 personas, pero sí cada equipo dispondrá de 32.000 entradas para cada uno. Será la quinta vez que se enfrenten en competición copera.
En juego, el prestigio de la ciudad, un puesto en la Final de la FA Cup. Palabras mayores para que un encuentro de este calibre adquiera todavía mayor prestigio. La cita adquirirá mayor sentimiento para la afición red, dado que mañana 15 de Abril se cumplirá el 20º Aniversario de la Tragedia de Tragedia de Hillsborough en la que fallecieron 96 personas aplastadas en el Estadio de Hillsborough, en Sheffield, por una avalancha en las gradas. Los aficionados fallecidos eran seguidores del Liverpool. Ante este recuerdo, se tratará de un encuentro todavía más especial para el conjunto red.

