Azpilicueta y una carrera de fondo

El lateral derecho vuelve a sentirse futbolista

El colegio San Cernin celebraba como cada año sus fiestas de final de curso, un acto multitudinario si hablamos al único centro educativo del pueblo de Zizur Mayor (apenas 13.000 habitantes). Momento de disfrutar con los más pequeños de sus peripecias interpretativas sobre el escenario, de reír con sus lecturas irónicas sobre sus metas futuristas o de evaluar a aquellos que se tomaban el deporte como una forma de vida. En el patio interior, las carreras entre alumnos, ya en edad alevín, habían levantado expectación dentro de la escuela porque había un chico que había superado el record vigente en el pueblo durante toda su historia. En más de 80 años, nadie había podido correr tan veloz e infatigable en la carrera de fondo. Aquél registro acabó siendo la referencia de una escuela, que hoy sigue teniendo un cartel en honor a aquél chico que apuntaba maneras desde muy pequeño y que hoy es uno de los privilegiados de la ‘Noche Champions’.

Y es que César Azpilicueta es el auténtico héroe del colegio San Cernin, ergo también, de todos los habitantes de Zizur Mayor (Navarra). Ese físico avanzado que le había servido para recibir elogios de las chicas del pueblo y para ser la envidia de sus compañeros masculinos, es el que siempre le ha permitido superar obstáculos. Porque aquél atleta juvenil entró jovencísimo en las categorías inferiores de Osasuna y el Tajonar le obligó a cambiar aquellos elogios por competitividad sana, algo que no había experimentado en su entorno, neutral en esas sensaciones y alejado del mundanal. El chico del pueblo que había llegado con buenas referencias no podía quedarse en eso y con trabajo, encontró recompensa años después, debutando nada menos que en el Santiago Bernabéu.

Su progresión fue tal, que en cuestión de unos años se convirtió en titular absoluto del lateral diestro rojillo y fijo en las categorías inferiores de la selección española (ganó el Europeo Sub 19 y fue creciendo hasta ser capitán de la Sub 21 campeona de Europa este pasado verano de 2011 o estar en la pre-selección de 30 convocados por Del Bosque para Sudáfrica 2010). Una de las mayores promesas del mercado español que, en una maniobra extraña, lo dejó escapar rumbo a la Ligue 1 hace dos años para enrolarse en el pasional Olympique de Marsella. En ese instante se hablaba de las opciones que podría tener en los planes de Guardiola o Emery en aventuras nacionales de enorme trascendencia, pero sin forma de concretarlo, acabó siendo el fichaje más caro del fútbol francés por un monto de 9 millones de euros (fue posteriormente superado por su compañero Remy).

La presión era máxima y el entorno siempre complicadísimo del OM, suponía otra grave obstáculo para su adaptación. Cuando había logrado convencer y ganarse adeptos en el Velodrome, la gran preocupación lo persiguió en forma de lesión de gravedad. César se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda y seis meses de ausencia debilitaron su estatus como carrilero en progresión a punto de explotar. Incisivo, enérgico y equilibrado en sus labores ofensivas-defensivas, había sido defendido en todo momento por un Didier Deschamps que había solicitado de primera mano su fichaje, pero que no tuvo otra opción que buscar soluciones tras su lesión. La contratación de Fany para su demarcación, la llegada de un Europeo Sub 21 al que llegó más que justo (apenas jugó pese a ser el capitán testimonial porque no podía ofrecer su mejor versión) y la competencia creciente en un Marsella muy decepcionante desde principios de curso, volvía a ponerlo a prueba.

Doblando esfuerzos, siendo absolutamente fijo en los planes del OM (es el cuarto jugador de la plantilla con más minutos este curso) y habiendo dejado atrás sus problemas físicos, Azpilicueta sigue un curso brillante a ojos de la Champions. No tienen opciones ligueras, acaban de ser eliminados en Copa ante un modestísimo Quevilly y sólo les queda recuperar el aroma ganador del Marsella campeón del 93. Hoy, el Velodrome ansía gloria y en esa carrera de fondo llena de obstáculos, tienen a su propio campeón, el infatigable atleta del colegio San Cernin.

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