El cansacio rompe la magia

El proyecto de Marcelo Bielsa se estanca

La perfección no existe y toda similitud que aparezca es tan solo un mero oasis que tan solo estéticamente se asemeja a la realidad, ya que una leve brisa en forma de mala racha es capaz de hundir el mejor de los proyectos.

Marcelo Bielsa llegaba el pasado verano al Athletic de Bilbao como la principal baza de la candidatura de Josu Urrutia en las elecciones a la presidencia. Un maestro del fútbol, un sabio que está en gran parte de las listas ejemplares de algunos entrenadores.

Junto a él en San Mamés se instauró un clima de ilusión, de emoción por una plantilla joven, fiel a la filosofía histórica del club bilbaíno y que estaba llamada a escribir páginas gloriosas en la historia de 'los leones'.

Este fin de semana el Athletic de Bilbao recibía en casa al Sporting de Gijón de Javier Clemente, colista de la competición. El resultado, una vez más en las últimas fechas, no fue positivo, o al menos no tanto como se espera. Empate 1-1 que hace que los pupilos de Marcelo Bielsa encadenen cuatro encuentros consecutivos sin vencer en la Liga BBVA.

Uno de los equipos de moda del fútbol español comienza a sentir el esfuerzo de jugar tres competiciones e ir superando encuentros en todas ellas. Clasificados para la Final de la Copa del Rey, Cuartos de Final de la UEFA Europa League (tras dos duras batallas frente al Manchester United) y la Liga BBVA, están haciendo que este mes de Marzo se les esté resistiendo en el campeonato doméstico a los vascos.

Un comienzo de temporada en el que quedó reflejado la falta de adaptación de la plantilla a los métodos de Bielsa, pero el tiempo comenzó a dar la razón a Urrutia con su fichaje. Los resultados comenzaron a llegar seriamente. Todo eran campos llenos de coloridas flores, no habían días nublados en Bilbao, el Museo Guggenheim relucía más que nunca. Existía un aura mágico, especial en la ciudad vizcaína.

Marcelo Bielsa había devuelto la confianza y el cariño en forma de racha positiva. El Athletic de Bilbao opositaba seriamente a Europa, arrollaba a todo un histórico europeo como el Manchester United y el Barcelona sería su rival en la Final del Vicente Calderón. Era la temporada perfecta.

Sin embargo, en apenas dos semanas la máquina sensacional de hacer fútbol ha sufrido las directas consecuencias del esfuerzo físico, de la explotación del calendario y suma, con el tropiezo este fin de semana, cuatro encuentros consecutivos sin vencer con tres derrotas y una empate.

Lo más negativo de este equipo no son los resultados en sí, sino la sensación de cansancio, de sobreesfuerzo sobre una plantilla joven poco habituada a llevar tal carga de encuentros a sus espaldas. Frente al Sporting de Gijón Marcelo Bielsa, con la victoria temporal en su mano, se vió obligado a sustituir a jugadores como Fernando Llorente o Iker Munian, piezas claves del equipo, con vistas al importante encuentro del próximo jueves frente al Schalke 04.

Caras de cansancio, ritmo de juego más pasivo, con mayor importancia del fútbol rival. El cansancio está haciendo mella, y lo está haciendo, o al menos da síntomas, en el peor momento para el Athletic de Bilbao, en la recta final, justo cuando sus objetivos y sus metas deben resolverse.

A estas alturas han pasado de pelear firmemente por los puestos europeos, incluso guiñando a la UEFA Champions League, a caer a la décima plaza con cinco puntos de diferencia con el sexto, quien marca los puestos de competición continental.

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