Un líder humilde, sencillo
José Ramón Sandoval es uno de los técnicos revelación
El pueblo llano destaca por su lucha, por su falta de privilegios que tanto presumen los considerados de la plebe, por su contínuo esfuerzo por lograr sus necesidades mínimas. Parten de cero, con barreras como clase sometida, por lo que deben basarse en la humildad, en el respeto y en el esfuerzo contínuo para lograr sus metas.
Barrio obrero por excelencia en España se localiza en Vallecas, barrio de la capital Madrid, que cuenta con una de las revelaciones más importantes del fútbol español en la presente temporada. Un club humilde, donde no prevalecen las nóminas altas, donde la gente va a ver a su equipo sin tener en cuenta la posición de la tabla y donde prevalece siempre un gran ambiente en el estadio.
Un club que ha vivido situaciones totalmente antagónicas en el último año. Tras el escándalo de la família Ruiz Mateos, antiguos propietarios del club, en el que gran parte de la plantilla llegó incluso a no cobrar, a jugar encuentros manifestándose en las previas por su situación de impagos, llegaría un épico ascenso a la Liga BBVA que resaltaría por encima del resto la figura de José Ramón Sandoval, técnico del Rayo Vallecano.

Un equipo abocado al abismo, sin duda alguna. Su gran mérito le permitió seguir en el equipo en su andadura en la máxima competición del fútbol doméstico español. Sandoval, un técnico trabajador, luchador, que vive su profesión al máximo, disfruta su situación como si fuera el primer día. Humildad pura, capaz de hacerle llorar en la visita del Rayo Vallecano a Getafe, donde sintió el apoyo de miles de aficionados. Un hombre sensible que nunca ha ocultado sus sentimientos y que, en varias ocasiones, se le ha podido ver emocionado ante la gran família que forman afición y equipo.
Amante del fútbol, pero que hasta hace poco dedicaba su vida a la hostelería en el negocio familiar junto a su hermano Mario Sandoval como principal dedicación. El fútbol en categorías inferiores, esas que huyen de los poderes mediáticos de los medios de comunicación, fue su dedicación hasta el momento en el que comenzó a dirigir y tener peso en el fútbol base del Rayo Vallecano en 2008.
En apenas 4 años ha pasado de ocupar gran parte de su tiempo a la cocina junto a su hermano a dirigir un equipo de la Liga Adelante que él mismo se encargaría de ascender a Primera División.

El Rayo Vallecano ha pasado de ser una de las sorpresas de la temporada a convertirse en revelación, con opciones ilusionantes de albergar, quien sabe, alguna de las posiciones que den derecho a disputar competiciones europeas la próxima temporada.
Un entrenador calmado, que controla todo aquello de lo que dependan sus jugadores y todos aquellos que estén a su alrededor. Un técnico que jamás niega una entrevista, que jamás huye de las declaraciones, que da la cara, pero que jamás olvida las buenas formas.
Una plantilla en la que vive la ilusión, la sencillez y que tiene por encima de todo la figura del entrenador, quien se ha convertido a base de trabajo efectivo en uno de los claros ídolos de la afición rayista.
28 encuentros oficiales en los que han sumado 37 puntos, cerca de los 40 que supuestamente aseguran la permanencia cada temporada. Curiosamente, esos 40 puntos son los que a estas alturas de la temporada marcan la zona europea. Un recién ascendido que, a base de buenas formas, sin hacer mucho ruido, está logrando que el sueño de volver a Primera haya ido consagrándose y que, teniendo en cuenta los buenos números de un equipo considerado menor, a partir de ahora sigan el mismo guión de, quien sabe, buscar 'algo más' con cierto tono europeo.

