La leyenda negra de Inglaterra en la Eurocopa

Nunca jugaron una final

Paul Gascoigne Paul Gascoigne

Inglaterra es la única selección que ha ganado la Copa del mundo de fútbol y jamás jugó una final de su torneo continental. Desde el nacimiento de la Eurocopa de naciones, los ingleses solo han alcanzado las semifinales en dos ocasiones. Curiosamente, en ambas eliminaron a España en los cuartos de final.

Los Pross renunciaron a participar en el torneo impulsado por Henri Delaunay en 1960. Aquella primera edición del campeonato, también contó con las ausencias de Alemania occidental y de Italia, que no apostaban por la viabilidad del proyecto. La consolidación del trofeo llegaría tiempo más tarde, alejada de las penurias económicas y la falta de aceptación del principio entre aficionados y federaciones.

Los ingleses debutan en la segunda edición del campeonato, y nada mejor que hacerlo frente a los creadores de la idea; Francia.

Walter Winterbottom dejaría el cargo de seleccionador nacional inglés al finalizar 1962, pero poco antes se sentó en el banquillo del Hillsborough Stadium de Sheffield, para enfrentarse a la selección francesa en el partido de ida de los octavos de final del campeonato europeo de 1964; Inglaterra se estrenó en una Eurocopa empatando a un gol, el conseguido de penalti por el futbolista del Wolverhampton Ron Flowers.

Alf Ramsey fue designado por la Football Association como nuevo seleccionador de Inglaterra a finales de 1962. La decisión no llegó exenta de controversia, ya que existían dudas acerca de si era el candidato perfecto.

No pudo comenzar de peor forma, ya que su debut se produjo en el encuentro de vuelta de la Eurocopa ante Francia, donde los discípulos de Ramsey perdieron en el Parque de los príncipes por 5-2. Lo cierto es que los británicos jugaron mejor de lo que aparenta el marcador, con un gran Flowers en la medular y una buena actuación de sus hombres más adelantados; Greaves, Smith y Charlton. Pero tuvieron un enemigo bajo sus palos, ya que el portero de Inglaterra Ron Springett, regaló de forma incomprensible tres de los cinco goles marcados por los galos.

La prensa fue implacable contra Ramsey y encajó en tono jocoso las palabras que el seleccionador había pronunciado nada más acceder al cargo: "en 1966 seremos campeones del mundo".

Pese al debate en torno a aquella selección, Ramsey no mintió, e Inglaterra se alzó con la Copa del mundo de 1966. Por ello, la tercera edición de la Eurocopa en 1968, se presentaba como la oportunidad perfecta para que los ingleses, que estaban a punto de reinar en la Copa de Europa de clubes gracias al Manchester United, entonaran un canto al triunfo también en el campeonato europeo de selecciones nacionales.

Lo cierto es que Inglaterra estuvo cerca del objetivo. Batió a España (vigente campeón del torneo) con dos partidos memorables en Wembley y en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid en los cuartos de final, obteniendo de esa forma su primera clasificación a la fase decisiva del torneo que habría de celebrarse en Italia.

Pero una vez allí, los Banks, Charlton o Hunter, fueron sorprendidos por el talento balcánico de Yugoslavia. En un partido de semifinales durísimo jugado en Florencia, los ingleses intentaron marcar su territorio desde el principio. A los 4 minutos de juego, el centrocampista Alan Ball lesionó a Ivica Osim, uno de los puntales del conjunto yugoslavo. Pero el equipo de Ramsey no pudo deshacer la telaraña defensiva de su rival, y a falta de cinco minutos, asistió a una genialidad de Dragan Dzajic, que controló un balón con el pecho en el área inglesa y fusiló sin piedad a Gordon Banks.

En 1972, Alemania Occidental se convertiría nuevamente en la pesadilla de Inglaterra. Ya les habían dejado fuera de las semifinales en la Copa del mundo de 1970, y dos años más tarde verían frustradas sus ilusiones de triunfo en el campeonato europeo tras una derrota muy dolorosa en Wembley por 1-3.

El equipo que seis años antes se había proclamado campeón mundial, parecía definitivamente roto. Muy pronto llegarían los cambios, aunque tampoco traerían el éxito para Inglaterra en la Eurocopa.

Don Revie llegó a la selección como el salvador del equipo nacional. Su tarjeta de presentación era la intachable trayectoria que vivió al frente del Leeds United. Por ello, fue considerado el técnico ideal para llevar el timón de un equipo que parecía haber tocado fondo tras no conseguir clasificarse a la Copa del Mundo de 1974. Pero las cosas tampoco funcionaron, y en la Eurocopa de 1976, Inglaterra sufre un traspiés en el momento más inoportuno.

En la visita a Bratislava para enfrentarse a Checoslovaquia, Inglaterra tenía puestas gran parte de sus opciones de clasificación en la primera fase. Revie convocó al delantero del Leeds, Allan Clarke, para intentar tener más presencia en ataque. El partido tuvo que ser suspendido a los 17 minutos de juego debido a la niebla, reanudándose al día siguiente a las dos de la tarde, para evitar que las condiciones del día anterior volvieran a repetirse.

Parece que la interrupción nubló las ideas de los ingleses, que vieron como Checoslovaquia remontaba su ventaja inicial gracias a los goles de Nehoda y Gallis.

Aquel traspiés, unido al empate posterior en Portugal, envió para casa a Inglaterra, y de paso, abrió la puerta a Antonin Panenka para pasar a la historia del fútbol gracias a su famoso penalti en la final. Otra oportunidad perdida.

Inglaterra vivirá un período negro en las cuatro siguientes Eurocopas. En 1980, la primera edición con una fase final de ocho equipos, cae en un grupo muy complicado junto a España, Bélgica e Italia. El equipo de Ron Greenwood empata con belgas y pierde contra el anfitrión. El último partido frente a España representa una triste despedida para las dos selecciones.

Desastrosa será la edición de 1984, donde los británicos no consiguen ni tan siquiera clasificarse a la fase final, mientras que en 1988 y 1992, no pasan de la primera ronda con actuaciones más bien discretas.

Inglaterra ha perdido su jerarquía futbolística a principio de los noventa. La crisis del "hoolliganismo" tampoco ayuda a recomponer al equipo nacional, que vuelve a sufrir un duro golpe al no clasificarse para la Copa del mundo de 1994.

El fútbol vuelve a casa dos años después, los ingleses tienen la oportunidad de reconciliarse con el deporte que exportaron al mundo. La Eurocopa de 1996 debe ser la de Inglaterra.

Entrenados por un viejo roquero del fútbol europeo, Terry Venables, y con un equipo armado de experiencia, Inglaterra se encomienda a Paul Gascoigne. El ídolo local renace cual ave fénix y reescribe el misticismo de los Inglaterra- Escocia con un gol que da la vuelta al mundo. El equipo funciona y lo demuestra goleando a Holanda en el último encuentro de la primera fase. En cuartos de final, otra vez contra España (como en 1968) y con la ayuda del árbitro Marc Batta que tiene algún que otro desliz favorable a los ingleses, que hace inclinar la balanza del lado del equipo local.

Muchas cosas recuerdan a 1966. Inglaterra sueña con jugar la primera final europea de su historia.

Pero otra tanda de penaltis se cruza en el camino. De nuevo Alemania, vuelve a hacer buena la frase del delantero inglés de los años ochenta, Gary Lineker, " El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania".

En la Eurocopa 2000, Inglaterra cava su propia tumba. Escoge el camino más difícil y realiza un homenaje al despropósito. Para firmar la excepción que confirma la regla, ¡consigue ganar a Alemania!, pero sufre dos remontadas ante la Portugal de Luís Figo y un equipo aparentemente inferior, Rumanía. El efecto Beckham parece haber invadido a los Pross; Inglaterra se ha convertido en un equipo con poco amor propio y nula capacidad de desarrollo. El golpe vuelve a ser muy duro.

Cuatro años más tarde, se vive la última presencia hasta el momento de los ingleses en un campeonato de Europa antes del desastre de 2008. En Portugal realizan un buen campeonato dirigidos por el sueco Sven Goram Eriksson. A pesar de salir derrotados en el primer encuentro, sufriendo otra remontada para la estadística, consiguen rehacerse en los dos partidos restantes frente a Suiza y Croacia (que sería su verdugo en 2008).

Un agónico partido en Lisboa ante Portugal en cuartos que se resolverá en la tanda de penaltis, les alejará de las semifinales. Tuvieron que lanzarse trece penas máximas, antes de que Vasell fallara.

Ucrania-Polonia 2012 será la octava presencia de Inglaterra en la fase final de un campeonato europeo. Con el recuerdo de una historia gafada y las turbulencias generadas por el adiós de Capello, su rendimiento en el torneo es toda una incógnita. Un nuevo traspiés alargaría los párrafos de la Historia negra de Inglaterra en la Eurocopa.

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