Barrio Chino en la Bundesliga

El campeonato alemán cuenta con 11 jugadores asiáticos

Tradiciones, costumbres que las personas automatizan en su interior y cuyo resultado es el calificativo de normal. El Mundo se acostumbra a ciertas situaciones y se acomoda. Entonces, cuando algo se sale de esa barrera imaginaria que marca lo normal o lo anormal la situación se autogira, coge un nuevo rumbo y entonces aparecen términos como friki, personalidad o incluso raro.

El fútbol es un escaparate al Mundo. Una mesa mediática en la que el ego y la fama conviven en cantidades similares. Un tablero de ajedrez en el que todo se analiza, todo se ve y en ocasiones se toman ejemplos. En el fútbol, como en la vida, hay situaciones que a priori parecen raras, o al menos no se acercan a la normalidad.

El continente asiático no aparece ni mucho menos como una potencia futbolística a simple vista. En países como China o Japón existe el fútbol, cuentan con campeonatos domésticos, pero no suponen ligas mediáticas para el continente europeo. Curiosamente, una de las series de dibujos animados más conocidas por todos es Super Campeones, u Oliver y Benji, serie procedente del continente asiático.Cuando se piensa en fútbol aparecen rápidamente países como Brasil o Argentina, fábricas de fútbol que históricamente han visto nacer a algunos de los más grandes jugadores de la Historia.

Sin embargo, actualmente la Bundesliga alemana se muestra como un escaparate de acogida de futbolistas asiáticos. Una situación a priori fuera de lugar pero que, analizando las plantillas de los 18 conjuntos que la conforman, surgen nombres que poca relación con el concepto europeo tienen.

Un total de 11 futbolistas nacidos en Asia se reparten por todo el territorio alemán dando el toque exótico a un campeonato que desde 2006 ha sufrido una evolución más que importante y ha adelantado a nivel continental a otros grandes campeonatos como por ejemplo Italia.

Un futbolista asiático destaca actualmente por encima del resto, incluso se le trata de estrella en Alemania por su gran rendimiento y por su clase dentro de los terrenos de juego. Shinji Kagawa, mediapunta de 22 años que milita en las filas del Borussia Dortmund, se ha consagrado en las dos últimas temporadas como una de las revelaciones en el fútbol europeo. El conjunto del Westfalenstadion, actualmente globalizado y conocido como Signal Iduna Park, cuenta con una de las auténticas sensaciones del fútbol actual. Un futbolista natural del país del Sol Naciente que cuenta con unas facultades superiores a las barreras universales que colocan a los asiáticos alejados del fútbol.

No es el único. En Alemania conviven otros tantos jugadores con la misma cultura, que han logrado introducirse en uno de los mejores campeonatos del viejo continente sin hacer mucho ruido pero sin dejar de lado unas capacidades futbolísticas que les permite dedicarse al mundo del fútbol.

Los estereotipos están para dejarlos de lado. Por ello, jugadores como Hosogai y Ja-Cheol Koo (Augsburgo), Heung-Min Son (Hamburgo), Jong (Colonia), Sakai y Okazaki (Stuttgart), Yuki Otsu (Borussia Mönchengladbach), Makoto Hasebe (Wolfsburgo), Takashi Usami (Bayern de Munich), Uchida (Schalke 04) son capaces de militar en la Bundesliga y superar la barrera sociológica del ciudadano asiático en Europa.

Curiosa, al menos, la situación del campeonato alemán. Considerado uno de los más relevantes del momento, que más evolución ha sufrido en los últimos años, ha visto como sus plantillas han ido adquiriendo jugadores de países como Japón o China. En países como España, actualmente, tan solo se cuenta con un jugador asiático y no destaca por los minutos que está teniendo. Hiroshi, jugador del Sevilla, ha debutado en Primera División, pero su importancia sobre el campeonato es nula.

Alemania, país que destaca en el panorama internacional tanto a nivel político como futbolístico, cuenta con situaciones curiosas como la acogida de futbolistas procedentes de Asia, lo que les convierte en un ejemplo para el resto del fútbol europeo y una forma muy interesante progresar como competición.

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