Defendiendo la camiseta del vecino

Jugadores nacionalizados que no representan a sus países

Cuestiones, caprichos del destino. La vida da vueltas, ofrece y quita, y sobretodo presenta situaciones que en muchas ocasiones sobrepasa las líneas aparentes de la realidad.

La pluralidad y dimensiones del fútbol hacen que puedan presenciarse situaciones en las que jugadores nacidos en un país logran vestir la camiseta de otra selección, y lo que es más llamativo, que triunfen con ellos.

Cada día es más común ver a futbolistas vistiendo colores diferentes, disputando encuentros oficiales con combinados internacionales que no se corresponden a los de sus orígenes.

Múltiples motivos obligan a que situaciones de este tipo sean cada vez más comunes. Conflictos políticos que se traducen en modificaciones territoriales, nacionalizaciones en busca de oportunidades (sobretodo en jugadores de Sudamérica en el fútbol europeo) que acaban traduciéndose en convocatorias por parte de otras selecciones.

La normativa vigente expone que cualquier jugador que haya disputado al menos un minuto con cualquier combinado nacional en competición oficial no podrá defender los colores de otra selección. Sin embargo, y lo más frecuente en el deporte, es ver a jugadores con la doble nacionalidad para así no contar como extra-comunitario y así obtener las oportunidades que en sus respectivos territorios no les ofrecen, ya sea por temas deportivos, de rendimiento,etc.

Para los propios profesionales es una importante decisión, ya que supone dejar atrás unos rasgos que quedarán marcados por el resto de sus vidas y la oportunidad que se les presenta les abre un nuevo aura de posibilidades que en multitud de ocasiones prefieren admitir.

Numerosos son los casos en los que ha ocurrido esta situación, pero tan solo los elegidos por la varita del fútbol son capaces de lograr alcanzar la cima defendiendo otros colores, otras combinados nacionales.

El éxito les eleva a los altares del fútbol a nivel mundial y ellos deben cumplir las expectativas previstas sobre sus respectivas personas.

Actualmente son cientos los casos en los que esta situación, a priori anormal, obtiene grandes resultados.

En la Selección Alemana jugadores como Miroslav Klose o Lukas Podolski (de origen polaco ambos) y Mesut Özil (con raíces turcas) son tres de las principales estrellas del combinado dirigido por Martin Low, que ve en ellos jugadores capaces de llevar a lo más alto al conjunto germano. En el país teutón aparece también el caso de Cacau, que logró el pasaporte alemán para jugar con Alemania en detrimento de su país de origen, Brasil, ya que la canarinha no contaba con sus servicios para las convocatorias.

Uno de los focos de interés más acentuados en lo que a nacionalizaciones se refiere es el caso que convive entre Brasil y Portugal. El país sudamericano cuenta con una de las grandes potencias del fútbol mundial, y gran parte de las estrellas que han destacado históricamente han pertenecido al combinado brasileño. Brasil cuenta con una de las fábricas futbolísticas por excelencia a lo que jugadores se refiere, lo que crea un estado de overbooking que se traduce en la pérdida obligada de talentos que no encuentran cabida dentro de las convocatorias de los respectivos seleccionadores brasileiros.

Es así cuando estudiando los jugadores internacionales de Portugal, sumado a sucesos históricos entre colonias en el pasado, se aprecian numerosos casos de jugadores nacidos en el territorio brasileño que defienden los colores del país ibérico. Actualmente, casos como los de Deco, Liedson o Pepe son algunos de los ejemplos de jugadores nacidos en Brasil que defienden la camiseta de Portugal.

Las raíces históricas entre países es el principal factor en este particular caso. Un claro ejemplo es Francia, en el que los altos índices de inmigración por parte de países africanos hace que actualmente la Ligue 1 cuente con un gran porcentaje de futbolistas de ascendencia extranjera, en especial africana, y esto se vea reflejado dentro del combinado francés, sirvan los casos de Patrick Evra o Steve Mandanda, entre otros.

El caso de Italia tampoco se escapa, ya que jugadores como Amauri (de origen brasileño) o Camoranesi ( nacido en Argentina) son claros ejemplos de la globalización deportiva que ha sufre el fútbol. Pablo Daniel Osvaldo, delantero de origen argentino, también ha sido internacional en dos ocasiones con el combinado azzurro.

En España el caso más significativo ha sido el de Marcos Senna, jugador brasileño que logró el pasaporte español y llegar incluso a coronarse Campeón de Europa en la pasada Eurocopa de Austria y Suiza en el año 2008.

Gonzalo Higuaín con Argentina, Guille Franco con Mexico o Eduardo da Silva e Ivan Rakitic con Croacia son algunos otros ejemplos en lo que a la nacionalización de futbolistas se refiere.

Entre nombres destacados en la historia del fútbol destacan nombres por encima de todos que sufrieron la misma situación.


El ejemplo más representativo del éxito defendiendo otros colores que no eran los de su país de nacimiento es Zinedine Zidane, considerado uno de los cinco mejores jugadores de la historia del fútbol, que logró grandes éxitos a nivel mundial con Francia, siendo sus orígenes eran marroquíes.

Más ejemplos históricos son Claude Makelele o Patrick Vieira ya retirados de la selección gala, Juan Antonio Pizzi, que defendió a España siendo argentino, o el del mítico Alfredo Di Stéfano, nacido en Argentina pero internacional con España.


Cuestión de necesidades, cuestión de posibilidades. En ocasiones las puertas del fútbol se abren y se cierran en cuestión de las facultades de los propios futbolistas, y es esta situación la que da que hablar hoy en día cuando jugadores como Özil se abren camino en la historia del fútbol a base de su técnica y calidad defendiendo, entre otros, los colores de la Selección Alemana.

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