Jose Mourinho y la 'arrogancia' arbitral

Pese a la victoria se quejó

Cuando el ladrón se siente robado, cuando el gato se siente cazado por el ratón. Situaciones inversas que, por muy irreales que puedan parecer pueden ocurrir, pueden presentarse.

Irreal, e incluso con tonos humorísticos, podría calificarse uno de los titulares que Jose Mourinho dejó en la rueda de prensa posterior al encuentro del Real Madrid en Vallecas. El entrenador del conjunto de Concha Espina afirmó que el cuarto colegiado, José Luís Munuera Montero, es una persona arrogante, prepotente. Curioso que dichas palabras, dichos calificativos tengan como procedencia la figura del entrenador portugués, figura pública que si por algo se caracteriza es por situaciones de este calibre.

Sí es cierto que con la figura del entrenador portugués los colegiados asistentes, más concretamente los cuartos árbitros, tienden a marcarle de cerca, a vigilar cada uno de sus movimientos. Siempre polémico, siempre latente desde la banda, lo que no gusta en exceso a los colegiados. Así, de este modo, existe (o eso parece) un criterio exclusivo para su figura. Al portugués no se le permite prácticamente ni pisar la línea que marca la zona técnica, sin embargo otros pueden recorrer bandas. Mourinho y su segundo no pueden alzar los brazos, otros pueden levantarse, salir del área técnica, mirar repeticiones en televisiones e incluso hacerle saber a los jueces de línea que se han equivocado, para que al menos lo sepan.

Es descarado, o al menos eso se podría pensar tras ver casos como estos. Curioso que Mou utilice el término arrogante para calificar a un colegiado, cuando el propio entrenador del Real Madrid se caracteriza por su presencia chulesca, prepotente y muy arrogante, pero eso sí, parece que cuando tu mayor virtud se encuentra enfrente, en otra persona, tu cierta superioridad mental y psicológica queda anulada por completo. Entonces, ante tal personaje, Jose Mourinho se dio cuenta, notó cierto nivel similar de autoridad y entonces, un detalle tan simple, tan tonto a priori, pese a la victoria final a domicilio, fue uno de los puntos destacables de las siempre morbosas ruedas de prensa.

Quien sabe si se trata de una de tantas estrategias para desviar la atención con las que cuenta el entrenador portugués, quien sabe si ni tan siquiera son ciertas, pero que un entrenador que sabe ha habido polémica arbitral de la que muy probablemente haya salido beneficiado, que sabe que se va a hablar de eso, soltar un titular de este estilo quizás es lo que busque para evitar que se hablen de otros temas que puedan perjudicar la imagen de su equipo y de su propia figura.

Ahora bien, el término arrogante no se diferencia mucho de prepotente, calificativo que utilizaba Leo Messi hace unas semanas para dirigirse en zona mixta al colegiado del pasado Villarreal-Barcelona.

¿Son los árbitros prepotentes hacia los jugadores? Sí es cierto que les duele más el orgullo cuando un jugador le recrimina algo que a lo mejor una dura entrada. Una de las imágenes más vistas es la de un árbitro sacando cartulina amarilla ante las protestas de un jugador. Es su vía de escape. Otros no se limitan a eso, sino que lo acompañan a una mirada que reta a cualquiera que se cruce por su camino.

Jose Mourinho se une a la lista de profesionales dedicados al fútbol que tachan de cierta prepotencia la actitud de los colegiados.

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