El handicap de la regularidad
Jose Mourinho pierde a dos piezas claves
Cuenta el dicho popular que 'para qué cambiar lo que funciona'. Es evidente que cuando una empresa, una congregación o cualquier tipo de agrupación, incluso una persona individual, logra beneficios en algún ámbito, logra resultados positivos se tiende a posteriori a seguir los mismos pasos, las mismas dinámicas.
Puede parecer superstición, quizás sí, porqué no, o simplemente manías personales, pero sí es cierto que cuando algo triunfa, cuando se cumplen objetivos se tiende a regularizar la situación, de evitar cambios, al menos bruscos, con el fin de mantener esa dinámica positiva, ascendente.
En el fútbol, también. Está normalizado por el aficionado y por los medios ver como entrenadores repiten semana tras semana en la medida de los posible un once inicial, un sistema y hasta un propio estilo de juego. Si todas las películas fueran iguales, aburrirían, pero el fútbol no. El fútbol ofrece el mismo producto y los puntos de vista lo transforman para seguir engradeciendo su poder mediático.

Jose Mourinho, en la que está siendo su segunda temporada en el Real Madrid, ha conseguido formar una plantilla enormemente competitiva que ya aventaja al segundo clasificado, Barcelona, en diez importantes puntos que desde algún sector del país ya se empieza a vender como un triunfo que acabará llegando de manera casi segura.
Un equipo potente, competitivo, sin duda, pero que se ha dado gracias a un estilo propio que el conjunto madridista ya empieza a asimilar, y un once inicial que, en la medida de lo posible, suele repetirse cada semana, de modo automático prácticamente.
Sin embargo, pese a que pueda funcionar y se obtenga resultados positivos, cuenta con un importante handicap en contra. Tener las cosas tan claras y tan automáticas supone que, cuando ocurre algo que no permite llevarse a cabo, se presentan problemas, se presentan situaciones que el técnico, en este caso Jose Mourinho, debe replantearse en busca de soluciones, cambios, en busca de seguir sumando resultados positivos en esa dinámica que tan buenos resultados ha logrado.
Dos jugadores importantes que han caído lesionados en la última semana, dos futbolistas que entraban en cualquiera de las alineaciones iniciales del entrenador portugués y que, ante las bajas de ambos, llega ahora el dilema de los sustitutos.

Karim Benzema caía lesionado el pasado martes en Moscú en el encuentro europeo de UEFA Champions League, mientras que Ángel Di María recaía el pasado fin de semana en el encuentro disputado en el Santiago Bernabéu frente al Levante y estará cerca de un mes alejado de los terrenos de juego.
Dos bajas importantes que privarán a Jose Mourinho de ofrecer su mejor once, esa alineación temida y respetada por muchos. Es positivo tener las cosas claras. Saber qué es positivo y qué es negativo en cada caso, sí, pero basarse tanto en unos jugadores supone que todos tienen que estar disponibles siempre, que deben dar siempre lo mejor de ellos, y el riesgo de lesiones se incrementa a la vez que también aumenta el handicap de jugar con fuego en el aspecto de las pizarras estratégicas.
Jose Mourinho cuenta para el encuentro frente al Rayo Vallecano con la barrera de dos importantes pérdidas, de la ausencia de dos jugadores vitales que deberían estar para seguir la dinámica positiva y que, debido a lesiones, no estarán presentes.

