Los dorsales retirados en el mundo del fútbol
¿Podrías llevar el 6 si jugases en el Milán? ¿Y el 17 en el Lyon?
Hace algunos años, no tantos como podemos pensar, los dorsales de los jugadores en los equipos de fútbol no eran fijos, sino que cambiaban de partido a partido.
Normalmente, estos dorsales se repartían respecto el lugar en el campo: un defensa llevaría el 2, un delantero el 9 y un centrocampista el 6. Además, solo se permitían del 1 al 25 en clubes profesionales y, normalmente, los 11 primeros eran de los jugadores que habitualmente saltaban al campo al principio de cada partido. Es decir, si eras titular ese partido podrías llevar el 7 pero nunca el 14, y viceversa.
A pesar de ello, la modernidad llegó al fútbol y podíamos ver a David Beckham con el 23, aun siendo durante su época de estrella futbolística, o el 14 de Johan Cruyff cuando era uno de los más grandes del firmamento europeo, por no decir el mejor de su época.
Después ya llegaron “las cosas raras” que mezclaban ambas cosas: los Ronaldinhos con números elevados o los Zidanes con el 5 a su llegada a Madrid, son algunos de sus ejemplos.
Pero, a lo que iba el artículo, en estos momentos, y siguiendo la “moda” de los “Hall of Fame” de los deportes en EE.UU, también en Europa y Sudamérica han sido retirados varios dorsales muy significativos para las distintas hinchadas.
Estos dorsales no podrán ser defendidos por futbolistas que lleguen a posteriori en dichos equipos, recordemos lo más significativos:
FRANCO BARESI, el eterno 6 de Milan.

ROBERTO BAGGIO, el 10 del Brescia.

PAOLO MALDINI, el 3 de la banda milanesa.

GIANLUCA PESSOTTO, el 7 de la Juve.

ROMARIO, el 11 del Vasco de Gama.

MARADONA, un 10 Napolitano y en la Selección Argentina.

FERENC PUSKAS, el recordado 10 del Honved.

Caso aparte es Marc-Vivien Foé, tiene el 23 retirado en la selección de Camerún por su muerte en un partido con la selección en el 2003; Además, tanto el Lens como el Lyon se sumaron al homenaje retirando el 17 de sus equipos, dorsal que llevó durante su estancia en dichos equipos y distinto al de la selección. Similar caso el de Feher en el Benfica.
En España no tenemos ningún caso similar, más que nada porque… ¿Qué haríamos? ¿Tiene algún sentido? Un ejemplo.
A bote pronto, en el Madrid deberían de colgar el 7 de Raul, uno de los jugadores más queridos por la afición durante los últimos años. Pero ojo, Emilio Butragueño, santo y seña del Madrid actual pero también del antiguo Madrid, también llevaba ese número. ¡Ahhh, Bueno! ¿Y que hacemos con Juanito, no se merece tal honor? Siempre será el 7 con más raza del Madrid, y podría, perfectamente, competir en carisma de la hinchada blanca.
Además, si seguimos así, nos encontraremos dentro de 30 años que el once inicial de un equipo podría contener a los siguiente: El 71 en portería, en defensa los 35-22-4-89, un centro del campo con el 2-11-7-55 y en la delantera un 18 y un 99. ¿Un poco raro, no?
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