Cristiano Ronaldo, Agüero, Silva y el fichaje imposible

Los rumores apuntan a un posible macro trueque entre Real Madrid y Manchester City

El mercado de fichajes enloquece al mundo del fútbol. Los agentes recorren medio mundo en cuestión de horas, vendiendo, prometiendo y engañando para llenar sus bolsillos. En los medios de comunicación se desata la imaginación para colorear con distintas camisetas a algunos de los principales jugadores del momento, mientras que los protagonistas de los traspasos se convierten en negadores compulsivos y desmienten cualquier rumor, noticia o teoría científica. En definitiva, el mercado de fichajes desata el lado más oscuro del fútbol. Sin embargo, es un termómetro preciso para evaluar la actualidad.

Hasta la invención más descabellada se inspira en la realidad y sirve como muestra fidedigna de lo que sucede en un club o de la situación que atraviesa un jugador. Por eso el último rumor de la factoría Marca hay que cogerlo con pinzas, pero saberlo leer entre líneas, analizar el fondo antes que la forma. Para quien todavía no lo haya escuchado, el rumor apunta a que el Real Madrid podría mandar a Cristiano Ronaldo al Manchester City a cambio de David Silva, Sergio Agüero y dinero. Puede sonar increíble, que lo es, pero no hay que leer el titular sino las sensaciones que transmite. Y este en concreto transmite desesperación.

La desesperación de Cristiano Ronaldo y también la del propio Real Madrid. La hegemonía del Barcelona durante las últimas temporadas ha sometido a los blancos a un altísimo grado de presión que parece desembocar ahora en situaciones incomprensibles con el contexto actual. Por primera vez desde 2008 los madridistas pueden mirar al Barcelona desde arriba con relativa comodidad. Son líderes con cinco puntos de ventaja, Cristiano Ronaldo ha anotado 21 goles y es el máximo goleador del campeonato de manera destacada y aún así la felicidad no es completa en el Santiago Bernabéu.

Cristiano Ronaldo, pitado por su afición

Mientras que cuando las cosas iban mal la afición defendía al equipo a capa y espada, y se ensalzaba la figura de Mourinho, ahora que sopla el viento a favor se critica todo. Que el equipo no juega bien, que es demasiado defensivo, que encaja demasiados goles, que si Cristiano no celebra los goles o que Mourinho los celebra demasiado. La situación es caótica hasta el punto de que se debate sobre el trueque imposible con el Manchester City, cuando hace pocos meses se hubiese descartado al primer toque. Resulta complicado creer que el Real Madrid contemple la opción de deshacerse de Cristiano Ronaldo pese a que el único rédito que ha obtenido de su fichaje durante dos años y medio sea una Copa del Rey y una Bota de Oro.

Cuando el Real Madrid decidió pagar casi cien millones de euros por Cristiano Ronaldo lo hizo pensando en marcar una época y coleccionar títulos al por mayor, no para deshacerse de él a las primeras de cambio, pero la desesperación es la que alimenta a este rumor con aroma a globo sonda. Por números no se sostiene. Las cotizaciones de Agüero y Silva sumadas no alcanzan la de Cristiano Ronaldo. A nivel deportivo tampoco tiene sentido, puesto que los blancos ya cuentan con jugadores del mismo perfil del Kun y el canario, pero no un recambio para el estilo de juego del portugués.

El Real Madrid comienza a perder el norte en el peor momento posible: justo cuando le empiezan a salirle bien y en el horizonte se vislumbra un nuevo maratón de Clásicos contra el Barcelona. Mientras se discute sobre la continuidad de Cristiano Ronaldo y el precio de su salida, el Real Madrid parece boicotearse a sí mismo. Su inestabilidad no tiene otra explicación más que la desesperación, porque sobre los terrenos de juego todo funciona a la perfección.

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