Fútbol en Barcelona
Barcelona y Espanyol ofrecieron un gran espectáculo en el derbi de la Ciudad Condal
El fútbol barcelonés se vestía de frac para recibir el enésimo derbi de la Ciudad Condal. La jornada en la Liga Española había sido francamente insulsa y había muchas esperanzas puestas en el derbi de Barcelona. El partido no defraudó. Intensidad, buen fútbol, tensión, polémica y sentimientos a flor de piel.
El Espanyol no se arrugó y plantó cara desde el inicio a un Barcelona que sacó su once tipo (el del Bernabéu), sabedor de la trascendencia del choque y la importancia de sacar los tres puntos del fortín de Cornellà. Ir a comer a casa de un enemigo íntimo nunca es fácil.
Los hombres de Pochettino tiraron de orgullo y presionaron arriba desde el primer minuto. Desde la casta, el sacrificio, la fe y la determinación como leitmotives para frenar la fluidez del juego azulgrana, el Espanyol se comportó como un equipo grande, muy grande. La primera parte fue sencillamente preciosa. Ida y vuelta. De área a área. Ocasiones y ritmo alto en los dos bandos. El Barça tiraba de automatismos de salón de té y el Espanyol le daba la manija a un Verdú sublime que se veía respaldado por el doble pivote de escuderos integrado por Forlín-Romaric, y la velocidad de Weiss, Thievy y un Sergio García en estado de gracia dañaba en exceso a la zaga culé. Valdés salvó de forma milagrosa al Barça con una parada imposible. El Espanyol enseñaba al mundo que es posible plantar clara al mejor equipo del planeta desde la intensidad y la valentía. Muchos deberían tomar nota. Bravo por ellos.
Con Messi apagado y Xavi extrañamente neutralizado, era Andrés Iniesta el que encendía la luz en el Barça y vislumbraba pasillos imposibles que aprovechaban a medias Alves, Alexis y Cesc.
Mediada la primera parte, Cristian Álvarez falla clamorosamente y regala un balón absurdo a Messi que Cesc convierte en gol. Gol justamente anulado por clara mano de Lionel.
Dos minutos después, Alves centra y Cesc vuelve a marcar, esta vez de cabeza, esta vez gol legal. Muy legal. El Barça por delante y algunos pronostican la goleada pensando que los pericos bajarán los brazos. Se equivocan.
El de Arenys vino en agosto para heredar la batuta de Xavi. Cuatro meses después, es el killer del equipo. Nadie salvo Guardiola pensó en la figura de Fàbregas como una variante moderna del excelso Litmanen del Ajax. Hoy por hoy es la mejor variante al "9" de la Roja. Ver para creer. Todos locos.
Con el 0-1, mucha gente dio por finiquitado el partido. Nada más lejos de la realidad. El Espanyol siguió buscando la portería rival y tuvo peligrosas aproximaciones que bien merecieron las tablas antes del intermedio.
En la segunda parte el Barça sesteó en exceso, sabedor que el esfuerzo y el desgaste físico de los jugadores pericos debía pasarles factura más pronto que tarde. Los azulgranas tuvieron más control de balón, minimizó riesgos y finiquitó de raíz el correcalles de la primera parte, pero no forzó lo debido para buscar el 0-2 que amarrara los tres puntos. "Epic Fail", que dirían los modernos.
Cuando el partido agonizaba, un zarpazo de furia del Espanyol, lo convirtió en gol Álvaro Vázquez. Cornellà-El Prat al completo y media España (la madridista) gritaban ese gol con entusiasmo y rabia. Ese gol ponía justicia al marcador. El Espanyol no merecía perder.
El gol del canterano blnaquiazul despierta del letargo al Barça. Cuando los culés miran el marcador, tan solo quedaban cuatro minutos. Tiempo suficiente para que el Barça gozará de una triple ocasión final a noventa minutos del cierre del partido. Una mano en la zaga perica evita el gol de Pedro. El árbitro no lo ve, el árbitro no lo pita. Empate al final. Empate justo que encabrona a la hinchada culé, y que sabe a gloria a la hinchada perica. La misma ciudad, sentimientos encontrados.
A Guardiola le preguntan en rueda de prensa por la mano final, buscando un titular, una polémica con la que poder encabezar el rotativo de turno. El de Santpedor contesta con un caballeroso "Hay que superarlo". Lo buscan, pero no lo encuentran.
Mañana se hablará del +5 del Real Madrid, algún osado volverá a sacar a colación el cansino "Fin de ciclo", y se harán debates insustanciales sobre si aún queda Liga.
El Barça hoy perdió dos puntos, y el Espanyol ganó con merecimiento un punto que le sabe a mucho. Por la forma y por el fondo.
Los errores arbitrales se producen en el fútbol, que nadie se agarre a eso para justificar el empate de hoy. Eso sí, esperemos que después de lo acontecido hoy, alguien mate de una vez el concepto-falacia del "Villarato". Concepto dañino como pocos. Valencia, Getafe, y Cornellà ya le han costado 5 puntos al Barça. Nada más y nada menos.

