Roberto Mancini: la doble cara de la moneda
Las críticas y elogios no son proporcionales
Roberto Mancini, técnico del Manchester City, ha vivido esta misma temporada las dos caras de una libra esterlina (amoldémonos a la situación). Su llegada al fútbol británico estuvo asentada desde el primer minuto como entrenador sky blue a un proyecto multimillonario en el que las carencias se asimilan de otra forma, a base de talonario, a base de chequera y sin esos problemas que en ocasiones obligan a los entrenadores a tirar de ases en la manga.
En el Etihad Stadium ha recibido aplausos, ha recibido golpes, y sobretodo ha vivido contrastes. Situaciones muy diversas que, aunque parezca que todo es oro lo que reluce, se han dejado caer por la institución de Manchester y que ha vivido en primera persona Roberto Mancini.
Su procedencia azzurra ya le hizo llevar a cuestas desde un principio una etiqueta de entrenador defensivo, amarrador de resultados, que ofrece lo justo con tal de sumar de tres en tres, o al menos, no perder. Un entrenador que había sembrado éxitos en su Italia natal con el Inter de Milán y que en apenas dos años ha cumplido dos de los objetivos durante su presentación: llevar al Manchester City a la UEFA Champions League (pese a que han sido eliminados) y devolver los éxitos a los cityzens (FA Cup la pasada temporada).

Esta misma temporada, sin ir más lejos, se ha producido la misma situación vista desde dos puntos diferentes, desde dos planos totalmente contrarios y que, por cuestiones deportivas del rival, el resultado se ha traducido en sendas derrotas del Manchester City.
Expongamos la primera situación. Victoria por la mínima de los sky blues. El panorama no llama a la tranquilidad, a la calma. El rival crea problemas a la zaga defensiva, más de los previsibles. Entonces es cuando Mancini decide quitar un delantero e introducir o bien un defensa o un centrocampista de carácter defensivo. Minutos después, casi sin reacción, el rival empata o todavía peor, acaba remontando el encuentro. Entonces es cuando el técnico italiano queda en evidencia al introducir nuevamente un jugador ofensivo en detrimento de otro defensa.
Expongamos la segunda situación, mucho más cercana, más precisamente el pasado domingo 1 de Enero. Con 0-0 en el marcador al descanso frente al Sunderland, Roberto Mancini decide que el equipo debe dar más, debe dar un paso adelante en busca de aprovechar la sorprendente derrota del Manchester United en casa frente al Blackburn Rovers. Dos cambios que dejaban claramente las aspiraciones en el encuentro. David Silva y Sergio Agüero salían para intentar remolcar un encuentro en el que no acababan de dominar y que se presentaba vital para empezar el año con una oportunidad única. Pues bien, en el descuento, previo fuera de juego claro que el asistente no señaló, el Sunderland lograba un gol que sería el definitivo 1-0 y que suponía una nueva derrota de los sky blues.
[video:http://www.youtube.com/watch?v=KNLdSGYAzy8]
Dos planteamientos, dos formas de ver los encuentros. Dos estilos bien diferenciados y que, teniendo en cuenta los resultados expuestos, sirven negativamente para lo mismo en el Etihad Stadium.
Sin embargo, los elogios no se han visto, no se han dado en la proporción en la que llueven los palos. Quizás sea más fácil criticar que elogiar. Sí, suena algo brusco elogiar a un técnico cuando su equipo ha perdido, pero las bases son las mismas, cambios, sustituciones, modificaciones, y el resultado el mismo derrota. Ahora bien, no es lo mismo de cara a las sensaciones perder amarrando un resultado, defendiendo, que apostando por un juego más ofensivo, dando entrada a jugadores que crearán peligro en el área rival.
Roberto Mancini, las dos caras de la libra en la ciudad de Manchester. El río no suena igual, lamentablemente.

