100. El sueño roto de Samuel Okunowo

Un lateral blaugrana de cristal

La historia de Samuel Gbenga Okunowo es la historia de un sueño de cristal. Un sueño que podríamos decir que es de los que disfrutas, de los que saboreas durante un corto periodo de tiempo y que, de repente, despiertas y se hace añicos como el cristal. De este tipo era el sueño de Samuel Okunowo... de este material parecían las piernas de Okunowo.

Y es que, esas piernas que convirtieron en realidad el sueño de Okunowo de llegar a ser futbolista en Europa, le hicieron despertar de la manera más cruel: rompiéndose una vez tras otra. Ésta es su historia.

El sueño de Okunowo comenzó un 1 de Marzo de 1979 en Ibadán, Nigeria. Allí creció el niño Samuel, en una familia de clase media, en la que su padre era ejecutivo de una empresa de alimentación y donde pronto comenzó a destacar entre sus 7 hermanos, sobretodo en cuanto a sus dotes futbolísticas. Pero no nos engañemos, en Nigeria hay muchos niños que se dedícan al futbol y no logran su sueño de cruzar el charco... ¿Por qué fue diferente Okunowo?

Samuel comenzó a jugar en el Liberty Youth Club de Ibadán pero pronto despuntó y fichó por el equipo grande de su ciudad, el Shooting Stars. Fue convocado con la Selección nigeriana sub16 y con menos de 18 años ya había debutado con la Selección Absoluta. Pero la gran suerte de su vida llegó en forma de torneo sub 17 con Nigeria en Portugal. Oriol Tort y Martín Vilaseca, ojeadores del Barça, estaban siguiendo el torneo y pasaron un informe de Samuel Okunowo a Serra Ferrer, director de la cantera blaugrana, quien dio el visto bueno al fichaje y lo trasladó a Barcelona.

Casualidades de la vida, llegó lesionado a Can Barça en lo que parecía ser una premonición de lo que iba a ser su vida futbolística. Estuvo a prueba unos meses y en Noviembre de 1998 se oficializó finalmente su fichaje. En principio iba a centrarse en el Barça B, pero su polivalencia (él se definía como centrocampista y pivote defensivo, pero solía jugar de central y de lateral derecho), la venta de Albert Ferrer al Chelsea y la poca confianza que Van Gaal tenía en Reiziger hicieron que Okunowo promocionara rápidamente al primer equipo, siendo fijo en las alineaciones de la temporada 98/99 pese a tener apenas 19 años.

Pronto, la presa deportiva culé lo encumbró y ensalzó su muy buena primera temporada en el equipo, que se saldó con la consecución del título de Liga. Ese sería el punto álgido de una carrera que, a partir de ahí, comenzó a torcerse al mismo tiempo que sus rodillas se rompían una y otra vez.

La temporada siguiente, Oku no contó tanto para Van Gaal y fue cedido al Benfica donde se lesionó de gravedad. Volvió a Barcelona, pero ya nunca más volvería a vestir la camiseta blaugrana. Pasó por el Badajoz, el Ionikos chipriota, el Dinamo de Bucarest, el KF Tirana de Albania, el Metaluhr Donetsk, Stal Alchevsk ucraniano, VB Sports de Islas Maldivas y en 2009 finalizó su carrera profesional en el Waltham Forest de octava división inglesa.

Como curiosidad, señalar que compartía representante con Luís Figo, José Veiga, y su salida del FC Barcelona tuvo que ser negociada por un socio de éste, ya que Veiga, como es natural, no era bien recibido en las oficinas blaugranas.

Su palmarés se quedó en 3 torneos ligueros: Uno de Nigeria, uno de España y otro de las Islas Maldivas, palmarés seguramente insuficiente para el que, un día, fue el dueño del carril derecho del Camp Nou y que a partir de ahí tuvo una trayectoria totalmente descendente por culpa de unas rodillas frágiles que, no obstante, le permitieron vivir su particular sueño de cristal, del que una y otra vez se despertaba. De cristal o no, cumplió su sueño, el sueño roto de Okunowo.

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