Resumen del 2011 en el fútbol español: Las dos torres

El Barcelona y el Real Madrid ha dominado con suficiencia el 2011

Iniciamos de la mano de Borja Pardo un serial con los balances del 2011 de las principales ligas europeas. Abre la sección la Liga BBVA.

Resumir en un artículo lo acontecido en el fútbol español en este año 2011 es un reto singular amén de un complejo ejercicio de síntesis del que tengo serias dudas de poder salir airoso.

Tengo la particular teoría que el fútbol vive bajo el yugo y la tiranía del presente, lo cual es tan irresponsable como injusto. Este deporte depende de los resultados del momento, de las ideas defendidas durante la travesía hacia la meta y de los recuerdos a largo plazo. Son estos últimos, los recuerdos, los que realmente importan, los que permanecen y los que nos acompañan.

A nivel de selección, este año nos dejó ciertas dudas y una tenue pérdida de status motivada por los partidos amistosos, y es que las recientes derrotas en Bari y en Londres, así como el empate en Costa Rica, han escocido lo suyo, si bien es cierto que el camino hacia la Eurocopa ha sido inmaculado, acorde a la estrella que La Roja luce en el pecho. El talento de las piezas es innegable y la cohesión del grupo parece haber aguantado las embestidas derivadas de los Clásicos, lo cual coincidiremos todos que no es poco.

España tiene un reto precioso. El Estadio Olímpico de Kiev es el lugar, el 1 de julio es el día D y las 20.45 la hora H. Aguardemos con ilusión y confianza a ese momento, porque este equipo lo merece. El zarandear a la historia con un triplete nunca repetido antes debe servir de poderoso acicate. Su bagaje desde 2008 a esta parte les avala.

El año que acaba en breve nos trajo la confirmación de que España cuenta, hoy por hoy, y con el permiso de Alemania, de la mejor cantera y vivero de talentos del planeta balompédico. Los éxitos logrados este verano en Dinamarca (Europeo Sub’21), en Rumania (Europeo Sub’19) y las buenas sensaciones dejadas en el Mundial Sub’20 de Colombia no hacen otra cosa que ratificar que el futuro del fútbol español es envidiable. Gente como Muniain, Illarramendi, Thiago, Rodrigo, Oriol Romeu, Aurtenetxe, Cuenca o Sarabia se están consolidando al máximo nivel y eso ya supone por si solo un buen motivo para brindar en Nochevieja. Pensar en el oro en los JJOO de Londres 2012 se antoja más un ejercicio de realismo que de alocado entusiasmo patrio.

Este 2011 será recordado durante años porque los dos oligarcas del fútbol nacional y transatlánticos del fútbol mundial se batieron en duelo hasta en siete ocasiones, centralizando las miradas del mundo con mayor frecuencia de lo que sería estrictamente recomendable. Este reiterado choque de trenes generó un huracán de noticias, reacciones y análisis, muchos de ellos viscerales, que me veo incapaz de compilar aquí y ahora. Hubo tensión, violencia verbal y física e imágenes que bien haríamos todos en olvidar cuanto antes. Los titulares, las polémicas, las trifulcas infantiles y las crónicas más o menos interesadas las tenéis a vuestra disposición en las hemerotecas digitales, en Google y en YouTube. Que os sea leve.

Las notas finales indican que el Barça ha logrado cinco títulos en el año natural -trece títulos desde agosto de 2008- y en los siete duelos directos ante su ‘enemigo íntimo’ tan solo hincó la rodilla en la prórroga de la final de la Copa del Rey disputada en Mestalla. El balance es claro. Fue el mejor.

El Barça 2011-12 perdió a Bojan y Milito en verano y ganó a Alexis Sánchez y a Cesc Fàbregas. El cambio es sustancial. Mayor amplitud de plantilla y una enorme riqueza táctica a disposición del entrenador de Santpedor quien tenía clara la hoja de ruta a seguir.

Se habló mucho en verano de la necesidad o no de traer a Cesc por unos 40 millones de euros, yo mismo veía más sombras que luces en su llegada y entendía que su fichaje no era prioritario y atentaba directamente a la política de moderación y ajuste económico que pregonaba Rosell desde el palco. Tácticamente la duda era ver donde jugaría el ‘hijo pródigo’ y en detrimento de quien lo haría, toda vez que parecía claro que alguien se quedaría sin silla al final de la canción. Guardiola sonreía en silencio mientras el emergente Thiago y su padre, Mazinho, se temían lo peor.

El Barça empezó el año tirando de los automatismos adquiridos, con un Lionel Messi revolucionando la figura del ‘9’ y ejerciendo de verdugo ante Arsenal, Shakhtar, Real Madrid y Manchester United respectivamente. Ahora, unos meses más tarde, pone el broche final a un año triunfal en Japón, recogiendo los réditos que le otorga haber logrado su cuarta Copa de Europa (la tercera en 5 años) y con un esquizofrénico a la par que brillante 3-7-0 como vía para seguir creciendo. Busquets barre, Xavi gestiona, Iniesta crea y Messi dibuja, eso no cambia. Por su parte, Cesc amortiza su fichaje a base de goles y se reinventa en un rol que le seduce mientras que el cuestionado David Villa maldice su tibia, con sus sueños y esperanzas puestas en las manos del Dr. Cugat.

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Escribía el gran Martí Perarnau hace poco: “El Barça decidió hacerse líquido para burlar todas las presas y compuertas. Hacerse agua para escurrirse entre los dedos del equipo rival. Ya no es flexibilidad del junco que se dobla ante el huracán, sino la propia ausencia de forma, la desaparición del cuerpo, puro escapismo sobre el césped”. Apuntaba también que estamos ante un “equipo impostor que parece una cosa y hace la contraria: sin gente en las áreas, golea y se defiende mejor que cualquiera”. Esa es la variante del Barça 4.0 de Guardiola, una vuelta de tuerca sin precedentes en el fútbol moderno. Una bendita locura.

El Real Madrid, por su parte, ha vivido un año convulso por momentos, feliz por recuperar el orgullo herido y resignado por la realidad que impera. Ahora mismo millones de madridistas representan la ilusión y el hambre del insurgente que ansía destronar al rey para reclamar un trono que ocupó con majestuosidad durante el siglo XX. Despide el año con una Copa del Rey que no levantaba desde hacía años, con un enrome balance en Champions y con la victoria moral de acabar líder de la Liga por primera vez en cuatro años (no lo hacía desde el “Baptistazo” del 2007 en el Camp Nou), todo ello con una progresiva y evidente mejoría en sus automatismos que redundan en un fútbol muy notable, sabedor que en algún momento el trabajo bien hecho debiera reportarle frutos más selectos. Para 2012 desde la Casa Blanca piden el fin de la tiranía azulgrana toda vez que el Barça ahora mismo no es un obstáculo más, es un muro que se interpone en el camino hacía una gloria que el Real Madrid reclama como propia, y cuyo camino de recuperación pone a prueba la fe y la moral del madridista, la del ferviente y la del pseudo. El conjunto blanco desea y necesita algo más que una Copa del Rey y no parará hasta conseguirlo. Mourinho, ya sin Valdano, marca el camino a seguir y parece que lo hace con menos tirantez que en primavera donde se llegó a pensar que el de Setúbal se llevaría a todos por delante, empezando por su presidente y acabando por él mismo.

El espectacular momento forma de Ángel Di María, en mi opinión el MVP de lo que va de Liga, las riendas y los galones conferidos a Xabi Alonso en el eje, el gran rendimiento de Sergio Ramos como central, el crecimiento constante de Benzema y la pegada descomunal, casi desde la inercia, que pregona Cristiano Ronaldo, último Bota de Oro continental batiendo récords en la Liga, hacen albergar esperanzas fundadas de cara al nuevo año.

Ángel Di María, Real Madrid 2011-2012

Coincidiremos en que el Barça de hoy sigue siendo mejor que el Real Madrid en el tête à tête, pero los blancos históricamente siempre han sido mejor fondistas. Habrá que esperar a mayo para ver quien celebra y quien lamenta.

Barça y Madrid. Madrid y Barça. Son las dos torres. Puente aéreo de talento, de dinero, de información y de millones de sentimientos que minimizan y/o silencian todo lo demás. Así está estructurado el negocio y no parece que esta situación se vaya a revertir en los próximos años, más bien todo lo contrario. Las dos grandes marcas del país rivalizan al límite en el césped, en las gradas y en los bares pero conspiran en la sombra para garantizar su posición de poder dentro y fuera de España. A los medios de comunicación, este vetusto enfrentamiento les beneficia en términos globales y lo hacen perdurar aunque ello suponga de manera directa negar el pan y la sal a los méritos de los otros equipos del fútbol español. Todos somos cómplices en mayor o menor medida de esta situación. Somos cooperadores necesarios en la elevación de las dos torres.

El pasado curso, más allá de dejar al Barça como campeón de Liga y de Europa, y al Real Madrid como campeón de Copa, nos brindó un gran desempeño del Villarreal que le condujo por segunda vez en su historia a las semifinales de una competición continental donde Falcao resultó ser un azote letal, del mismo modo que Lehmann fue un muro insalvable en 2006. En la presente campaña el submarino ha resultado ser un despropósito, tibio y lastrado por culpa de las lesiones y de un grupo infernal en Champions. A la postre, todo ello ha culminado con una crisis brutal que ha desencadenado en el cese de Juan Carlos Garrido, quien hace poco sacaba pecho y ahora acaba el año en el paro. No existe juez más impecable que el presente.

La Liga 2011/12 arrancó revolucionada, con futbolistas que reclamaban sus derechos y se hacían fuertes ante la LFP, radios en lucha para poder realizar su trabajo de forma digna, y equipos de la zona media-alta de la Liga que bramaban contra las directrices televisivas fijadas por "el dueño del guateque", Jaume Roures, cuya ambición no entiende de sensibilidades.

El Deportivo se fue al hoyo tras unos años lanzando SOS cifrados y la Primera División presenció el regreso del Rayo Vallecano, el Real Betis y el Granada. Los tres no solo han recuperado el orgullo de estar con los mejores sino que están firmando una primera vuelta realmente meritoria.

Valerón desciende con el Deportivo de la Coruña a la Liga Adelante

El mercado de fichajes sirvió para vender humo, motos, fraguar ilusiones y amenizar las tertulias vacacionales. Llegaron a nuestra liga los Falcao, Cesc, Arda Turan, Sahin, Diego, Alexis Sánchez, Rami, Coentrao, Zapata, Trochowski, Weiss, Toulalan, Van Nistelrooy, Santa Cruz y Bielsa, y éstos se cruzaron en los aeropuertos nacionales con los Forlán, Agüero, Milito, Mata, Osvaldo, Capdevila, Emana, Orbaiz, etc... jugadores todos ellos, que abandonaron la Liga tras años de inmaculado servicio para con sus clubs y para con sus seguidores.

16 jornadas después, la realidad es la que es, Madrid y Barça encabezando la tabla con una igualdad manifiesta, discutiendo “quien la tiene más grande” y repartiéndose los abusos y los atropellos en función de la jornada y el rival. Es frecuente escuchar aquello de ‘liga escocesa’ y ‘liga de mierda’ cada vez que Messi o Cristiano Ronaldo endosan un hattrick. Seguramente es injusto hablar en esos términos, pero es comprensible. Un dato habla por si solo, el goal average del Barça es de +42, el del Real Madrid es de +41 y el tercer mejor goal average de lo que va de Liga es del Valencia con +10. Hablamos de más de 30 goles de diferencia entre los chés y la bicefalia. Una diferencia que enfatiza más que nunca la variante futbolera de 'las dos Españas'.

El Valencia sigue dando la cara, a pesar de los detractores que de forma injusta apuntan a Unai Emery. La realidad indica que el club ché ha soltado lastre y en los últimos años se ha desprendido de internacionales de nivel como Vicente, Joaquín, Albiol, Marchena, David Silva y David Villa, y pese a ello el equipo dio la cara hasta el final en Champions y ahora mismo se sitúa como el mejor de la ‘Liga de los mortales’, algo que ya consiguió con solvencia el curso pasado. La gestión de Manuel Lorente en los últimos años demuestra que se pueden cuadrar balances, incluso ir eliminando deuda y además rendir en el plano deportivo. Emery tiene buena culpa de ello.

El Atlético de Madrid sigue siendo la variante ibérica del ‘Camarote de los Hermanos Marx’, un quiero y no puedo constante que hace que más de un abonado colchonero esté pensando en romper el carnet de socio. Admirable es que no lo haya hecho aún. Grandes esperanzas en agosto, decepción en diciembre, y resignación en mayo es su sino reciente, más allá de aquella gloriosa Europa League ganada en Hamburgo no hace tanto. Manzano es el último árbol caído, pero los que tienen que caer no solo no caen, sino que además echan raíces y sonríen. Un drama teñido de rojo y blanco.

El Sevilla vive tiempos convulsos con bandazos en el plano deportivo que amenazan con la estabilidad de un club que fue referencia y espejo en el que mirarse durante los años anteriores. El progresivo y lógico ocaso del mito Kanouté y la reciente condena de siete años y medio de cárcel para su presidente, José María Del Nido, no hace otra cosa que ensombrecer el futuro del cuadro hispalense.

Rodeado de expectación llegó en verano Marcelo Bielsa a Bilbao, cual sacerdote llega a la Catedral o ponente llega a la Universidad a dar la charla. El cambió no es fácil, y menos en Bilbao, pero de momento sigue la hoja de ruta prevista por el extravagante entrenador argentino. Unos días antes, Joaquín Caparrós era desterrado por Urrutia y se veía abocado a sufrir las amenazas de un mafioso checheno en Neuchatel antes de regresar corriendo a España para hacerse cargo de un Mallorca del que Laudrup saltó con el coche en marcha, un coche al que Serra Ferrer seguramente le pinchó las ruedas. Entre las luces de neón que regalan los grandes existe, o debiera existir, un resquicio para los modestos, y es que la brutal temporada que están firmando equipos como Levante, Osasuna y Espanyol merece la admiración de todos. Tres equipos que estaban llamados a sufrir y que a base de unión, de tener las cosas claras y con el esfuerzo y la determinación como leitmotiv están reclamando las miradas y los titulares que en agosto parecían predestinados a los Sevilla, Atlético de Madrid, Villarreal y Málaga entre otros. Dejo mil cosas en el tintero pero no quisiera olvidar el derroche de generosidad mostrado por todo el fútbol español con Eric Abidal, Tito Vilanova, Miki Roqué y esencialmente con el hijo de Carlos Martins. Más allá de goles, títulos y cracks, son estos detalles de humanidad los que engrandecen a un país y a una competición, porque más allá de ser futbolistas, rivales, periodistas y aficionados, somos y seremos personas.

LOS BALANCES DEL 2011 EN LAS PRINCIPALES LIGAS DE EUROPA

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