Fortuna Dusseldorf, fútbol tras la guerra

El Fortuna Dusseldorf busca reeditar sus éxitos

La segunda guerra mundial arrasó casi por completo la ciudad de Dusseldorf. Al término del conflico, tan solo resistieron 249 judíos de los más de 5000 que había en 1936.

La ciudad prosperó de la misma forma que toda la República Federal, el crecimiento económico y el afianzamiento de la personalidad de sus habitantes hicieron de la capital de Renania del Norte un lugar perfecto para la convivencia. Dusseldorf es conocida como la "ciudad nipona a orillas del rin" por la gran cantidad de japoneses que residen en ella. También obtiene popularidad por la vida universitaria y su oferta cultural. Centros de estudio como la Academia de Bellas artes o el Musikhochschule Robert Schumann hacen de Dusseldorf una ciudad abierta a todo tipo de inquietudes.

La provincia se divide entre los partidarios del histórico Borussia Moenchengladbach y los fanáticos del Fortuna de Dusseldorf, que milita actualmente en la segunda división del fútbol alemán.

El espíritu y orgullo de la nación alemana nació con la caida de Adolf Hitler. Con su muerte terminó uno de los periodos más infaustos de la historia de la Europa contemporánea. El delirio de la nación quedaba practicamente solapado para siempre. No sería fácil recuperar el crédito de países que observarían con recelo todo lo que tuviera alguna relación con el país germano. En lo futbolístico no fue distinto; eran muy pocos los que soñaban con la explosión del fútbol alemán.

1954 es un año clave en esta transformación. El campeonato del mundo disputado en Suiza recoge una de las historias de superación y entrega más profundas de la historia de la Copa del mundo. Los hechos son conocidos y fueron relatados en multitud de ocasiones por historiadores y periodistas, incluso el cine cedió un lugar para narrar el camino de los campeones alemanes de 1954. El film, "el milagro de Berna" es un homenaje a meses de introspección en la selección alemana.

Un dios del fútbol

Varias casualidades relacionan directamente al Fortuna de Dusseldorf con el milagro vivido en tierras suizas. La primera de ellas es el portero de aquel equipo, Toni Turek, futbolista del equipo de Renania y cancerbero del equipo campeón. Hungría era un conjunto casi imbatible en aquella época, uno de aquellos países que se quedaron sin copa, pero consiguieron llegar a la memoria del aficionado. El talento magiar maravilló a la Europa futbolística de la posguerra, ya en la primera fase protagonizaron una goleada que pasó a los anales de la historia de la Copa del mundo, el 8-3 a la selección alemana. Basilea fue el escenario de aquel partido, la otra coincidencia con el Fortuna de Dusseldorf...de la que hablaremos más tarde.

En la final del torneo, los dos equipos volvieron a verse las caras. Esta vez se hizo realidad aquella cita que decía, "El fútbol es un deporte inventado por los ingleses en el que siempre ganan los alemanes"...el autor del pensamiento (Gary Lineker) todavía no había llegado al mundo, pero seis años antes de su nacimiento, el axioma planteado por el mítico delantero británico tomó forma y expresión en el Wankdorfstadion de Berna.

Los alemanes remontaron los dos goles iniciales de Hungría y Toni Turek, el portero de Alemania iba a convertirse en una de las leyendas de aquel equipo legendario. Paró un peligrosísimo balón a uno de los futbolistas más peligrosos del equipo magiar, Hidegkuti. La acción le sirvió para que el conocido periodista Herbert Zimmermann le calificara como "un dios del fútbol"...la selección llevó la única Jules Rimet de su historia a su país, pero a Zimmermann la expresión le costó más de un reproche por parte de la conservadora iglesia alemana.

Basilea...momento cumbre

El Fortuna de Dusseldorf vive a la sombra de su vecino Moenchenglagbach su existencia en los años setenta. El fútbol alemán había vivido su mejor momento en aquella década y el conjunto conocido como la F95 no iba a permitir que se le escapase su oportunidad de reinar en Europa. En la temporada 1977-78 ganan el título de copa en Alemania, lo que les concede el derecho a disputar la Recopa de año siguiente. Los germanos realizarán un campeonato perfecto y se clasificarán a la final del torneo. Los hermanos Allofs (Klaus y Thomas) son esenciales en la conquista de este éxito. La prensa alemana de la época se muestra orgullosa de la proeza de este humilde equipo. Pero existe un lunar negro que invita al pesimismo, la superstición siempre juega un papel importante en la mente del futbolista y el Fortuna era consciente de ello. El encuentro se jugaría en el estadio St. Jakob de Basilea, escenario en 1954 del precipicio del fútbol alemán ante los húngaros.

El rival de aquella final era el Fútbol Club Barcelona. El equipo catalán llegaba a la final de Basilea con la intención de ganar el trofeo europeo más importante de su historia. Un club poco acostumbrado a vencer hasta ese momento en el viejo continente y que afrontó el partido con la movilización social más grande de su afición en un partido de estas características. Para el Barca, la final de la Recopa de 1979 representaba el momento de abandonar para siempre las cadenas del fascismo que le había atenazado. De la misma forma que Alemania 25 años antes, pero con una víctima que moriría de forma heroica en el torneo.

Fue un encuentro magnífico, de los mejores que se recuerdan en la competición. El equipo español, armado en torno a sus figuras extranjeras, Neeskens y Krankl llevaría el timón del encuentro en todo el momento. La resistencia alemana sin embargo, conseguiría forzar la prórroga con el 2-2. Ya en el tiempo suplementario, el Barcelona haría felices a millones de catalanes dispersados por todo el mundo. El cuarto gol del Barca, el de la tranquilidad tendría la firma de Rexach. No podía existir un epílogo más hermoso para el partido más recordado en años por el club azulgrana.

El Fortuna se despidió de Basilea, asumió la derrota y vio marchar su tren. Con honor, diplomacia y deportividad asumieron el subcampeonato.Nunca conseguirían ganar ningún trofeo oficial mas allá de la Copa Intertoto...pero su nombre quedó grabado para siempre en la memoria del Fútbol Club Barcelona, Basilea y de las competiciones europeas.

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