Alessandro Del Piero, el 'pinturicchio' que conquistó a la Vecchia Signora

El italiano ha superado los 700 partidos con la Juventus de Turín

La final de la Eurocopa de naciones del año 2000, supuso un duro golpe para la selección italiana. El estadio de De Kuip fue testigo de una escena de desolación para el país transalpino.

Italia vivía una nueva derrota en una fase final. El gafe que se inició en la tanda de penaltis del mundial de Estados Unidos 1994, tenía continuación sobre el césped de la ciudad holandesa de Rotterdam. El héroe de la semifinal frente al equipo anfitrión Francesco Toldo, demostró su imagen más terrenal. En las semifinales había protagonizado una actuación sobrehumana atajando todo lo que le llegó. En el partido decisivo, Italia vencía por un gol a cero pero el grandísimo cancerbero falló en la última jugada y propició el empate de la selección francesa.

La crítica sin embargo, no acusó a Toldo del subcampeonato. El blanco de sus ataques tenía un nombre: Alessandro Del Piero. El delantero había ingresado en el campo en el minuto 53 en sustitución de su compañero Stéfano Fiore. Italia aquel día vestía de blanco y parecía tener de su lado el beneplácito de todos los santos. Sin embargo, Del Piero no encontró la fortuna en dos acciones que pudieron sentenciar la final y llevar la copa al país de la bota. La afición no perdonó aquellas dos acciones y calificó al gran Alessandro como un futbolista acabado. El tiempo se encargaría de demostrar la falsedad de la acusación y permitiría al futbolista de la Juventus resarcirse de aquella decepción.

Del Piero contra el Manchester United

La carrera de Del Piero fue fulgurante en sus inicios ya que consiguió hacer olvidar muy pronto la salida de Roberto Baggio, santo y seña del club de Turín. Su ascenso a la fama coincidió con la época dorada de la Juventus. Aquel equipo entrenado por Marcello Lippi estaba llamado a marcar una época en el fútbol europeo.

El guión del momento no podía albergar mayor perfección para Del Piero y sus compañeros. Derribaron al gigante holandés Ajax de Amsterdam en el estadio olímpico de Roma en 1996. Ante el júbilo de sus "tiffosi", los Vialli, Ravanelli o Peruzzi consiguieron ganar la Copa de Europa más feliz de su historia. La anterior la habían ganado en Heysel y tuvo siempre un sabor demasiado amargo para el club de Turín.

Del Piero era la sensación del fútbol italiano. El fenómeno de su explosión era comparado al que se vivía en la liga española con Raúl González. Los dos debían abanderar el futuro del fútbol europeo en los siguientes años. Raúl poseía más gol, era letal en el área mientras que la magia de Del Piero hacía jugar a aquel equipo legendario que consiguió llegar a tres finales consecutivas de la Copa de Europa. Magnífico en el golpeo de balón y poderoso en la técnica individual, a Del Piero solo le faltaba confirmar con títulos su reinado en el fútbol continental.

Poster retro Del PieroEn la final de la Liga de Campeones de 1997, Marcello Lippi sorprendió a la tribuna de prensa con una decisión polémica y arriesgada. Del Piero, el futbolista de moda, no salió de inicio frente al Borussia de Dortmund en el partido decisivo. A la Juventus le pudo el exceso de confianza ante el rocoso equipo alemán. La salida al campo del "Grande" Alessandro, condujo a fabricar un hilo de esperanza. Marcó como solo los grandes saben hacerlo, con el diez a la espalda remató de tacón una esplendida acción de ataque de la Juve. Del Piero estaba cerca de levantar la final, pero los alemanes asestarían el golpe definitivo mediada la segunda parte.

Las finales de la Champions y los fracasos en la selección lastraron de alguna forma el crédito del italiano. Su rendimiento comenzó a ser muy intermitente. Tras aquella final de la Euro 2000, dio la sensación de que su talento se había evaporado como lo hace una pastilla efervescente en un vaso de agua.

Pero Del Piero consiguió reinventarse a si mismo. El retorno al club del que fuera su mentor Lippi, contribuyó a hacer la leyenda de Alessandro más grande. Superó a Roberto Bettega como máximo goleador europeo de la historia del equipo de Turín y sumó más ligas a su brillante palmarés. Una nueva final de la Copa de Europa se escaparía en el año 2003; fue el partido italiano por excelencia. El 0-0 dibujado sobre el estadio de Old Trafford fue el mejor homenaje al "catenaccio" transalpino.

Dos revanchas más volverán a marcar la carrera del delantero. Su victoria en la Copa del mundo de 2006 le reconciliará para siempre con la camiseta de la "nazionale". Italia está en deuda en ese momento con el veterano futbolista. Su última proeza es personal y demuestra su amor por la Juventus de Turín. Tras el descenso del club por imperativo legal en el año 2006, Alessandro jugará en segunda división. Una magnífica temporada en la categoría, donde lidera la resurección de la escuadra "bianconnera", lo convierten directamente en reliquia de los "dioses" juventinos.

Antes de abandonar el fútbol, Del Piero nos ha dejado un último regalo. Su efeméride personal de 700 partidos como profesional quedarán ligados a un espléndido palmarés; 7 Scudettos, 1 Copa de Italia, 4 Supercopas, una Liga de Campeones, una Copa Intercontinental, una Supercopa de Europa, un ascenso a la Serie A y una Copa del mundo con la selección italiana.

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