Barcelona y Milan se enfrentaron en un Mundialito de Clubes de Berlusconi
El torneo fue un invento de un torneo con los mejores equipos del mundo
El Fútbol Club Barcelona vivió en primera persona la experiencia de participar en el Mundialito, uno de los inventos más ingeniosos y originales de Silvio Berlusconi.
En 1987, el magnate se había convertido en presidente del A.C Milan. Aprovechó para revitalizar una competición que parecía estancada tras la segunda edición disputada en 1983 y el paréntesis de 1985. Nada mejor que invitar para la ocasión a equipos como el Oporto (campeón de Europa) o el Barcelona, que había disputado la final de la máxima competición europea un año antes.
El campeonato permitió a Milan y Barça iniciar una serie de duelos que impulsarán una gran rivalidad en los siguientes años.
Pero mucho antes, en 1983, el Canal 5 de Berlusconi volvió a organizar una edición del mundialito de clubes. Tras la victoria del Inter en la edición de 1981, se volvió a buscar un cartel de garantías que asegurara expectación al torneo.
Las cifras que se pagaron a los clubes por la participación fueron astronómicas; también existían suculentas recompensas económicas para los mejores futbolistas del campeonato.
Las fechas del Mundialito volvieron a ser un tremendo problema para muchos equipos grandes invitados. Finalmente, acudieron los dos clubes milaneses más la Juventus de Turín, en lo que constituyó una problemática decisión ya que hasta ese momento, la "Vecchia Signora" no había sido campeona de Europa.
La participación se completó con la inclusión del Peñarol y de la sensación sudamericana de la época, el gran Flamengo entrenado por Carlos Alberto; un club que se había impuesto en la Copa Intercontinental un año y medio antes al Liverpool, en aquella ocasión dirigidos por Carpegiani y comandados en el campo por Zico y Adilio.
Los dos equipos milaneses perderían sus opciones de ganar muy pronto. Tan solo la Juve salvaguardaba el honor italiano ante la poderosa máquina brasileña del Flamengo. En la última jornada, Flamengo lideraba la tabla un punto por encima de la Juve. El último encuentro decidiría el campeón. A los brasileños les bastaba con empatar pero San Siro se llenó aquel día de entusiastas "tiffosis" convencidos del triunfo de su equipo.
Flamengo salió con: Raúl, Leandro, Marinho, Mozer, Ademar, Andrade, Junior, Adilio, Robertinho, Peu y Julio Cesar.
La Juventus jugó con: Bodini, Gentile, Scirea, Carícola, Cabrini, Furino, Tardelli, Platini, Bonini, Rossi y Boniek.

Los dos mejores equipos del torneo se jugaban el honorífico premio del Mundialito de clubes de 1983. Pronto se iban a adelantar los bianconeros gracias a un disparo de falta directa lanzado por Michel Platini; el esférico rebotó en la barrera y se introdujo en la portería brasileña bajo la mirada de Raúl. Reaccionaría Flamengo 5 minutos después; Adilio se hacía con un rechace en la frontal y conectaba un espléndido disparo que voló directo a la escuadra. Otra vez empate y con ese resultado el título se iría para Brasil. En la segunda parte, un acertadísimo Boniek marcaría para los italianos y colocaría el definitivo 2-1 que daba el trofeo a la Juve.
Fue el preámbulo de la gran Juve que dominó el fútbol europeo en las siguientes temporadas y que se coronaría campeón de Europa en la fatídica noche de Heysel. Aquella tragedia paralizó el torneo de 1985, que nuevamente iba a disputarse en Milán. Juventus y Liverpool se encontraban en el cartel del campeonato, pero la cercanía del suceso hizo plantear a la organización la supresión del mismo. En su lugar se disputó un trofeo veraniego en la localidad de Cesena con 4 equipos sudamericanos: Peñarol, Santos, Internacional e Independiente.
La edición de 1987 fue la última que se disputó. También hubieron problemas de última hora en la confección del cuadro de partidos. El F.C.Barcelona acudió a la cita a última hora en sustitución de la Juventus. El Oporto, flamante campeón europeo, también fue inscrito en el último momento y el Paris Saint Germain reemplazó al incipiente Marsella de Tapie, que ya comenzaba a despuntar en el fútbol francés.
No eran buenos tiempos para el Barça, que acudió a Milán nada más terminar el campeonato de liga. El galés Marck Hugues llegó a tiempo de disputar el primer partido frente al Inter de Milán tras haber estado lesionado un tiempo. Su reaparición no pudo tener mayor fortuna ya que marcó el primer gol del Barcelona en el Mundialito. Un gol que sirvió de muy poco ya que el Inter se llevó la victoria por un claro 3-1.

El Barcelona llegó a Italia cansado y saturado, pero con un equipo de plenas garantías.Hombres experimentados como Julio Alberto, Zubizarreta, Víctor o Gary Linecker jerarquizaban la expedición ante jóvenes canteranos con muchas esperanzas de triunfar en el primer equipo. Nayim era uno de ellos.
Una victoria frente al PSG y un digno empate contra el Oporto mejoraron la carta de presentación del Barça antes de enfrentarse al gran favorito de la competición en la última jornada.
Al Milán lo entrenaba Fabio Capello de forma interina; el fichaje de Arrigo Sachi ya estaba apalabrado para la siguiente campaña. El equipo estaba todavía por construir, aunque jugadores como Tassoti o Costacurta ya destacaban en San Siro. El Mundialito sirvió para despedir al británico Ray Wilkins, que abandonaría el club al término del mismo.
El Barcelona se quejó amargamente del arbitraje sufrido aquella noche en San Siro. Los de Capello ganaron gracias a un polémico penalti transformado por Virdis en el minuto 41 . La clasificación final del último Mundialito oficioso de la historia fue:
1- Milán: 7 Puntos
2- Oporto: 5 Puntos
3- Inter de Milán: 4 Puntos
4- Barcelona: 3 Puntos
5- Paris Saint-Germain: 1 Punto

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