Diez años del Halloween de Benjamín

La tradición de Halloween más arraigada en España.

La temporada 2001/2002 fue una de las más raras de la década. Entiéndase 'rara' por lo complicado que sería que finalizase como lo hizo aquella en estos días: El Valencia ganó al final, ni Barça ni Madrid ocuparon ninguna de las dos primera plazas y el máximo goleador de aquel año no confirmó todo lo que apuntaba, Diego Tristán.

Incluso la Copa fue histórica por su carácter extraordinario, ya que fue el año del 'Centenariazo'.

Pero algo que sí pasó aquella temporada que 'entraba dentro de lo ya visto' fue la buena temporada del Betis. El equipo verdiblanco volvía tras una temporada en Segunda y con un arranque espectacular, no parecía acusar el cambio de categoría. Hizo dieciocho puntos en las primeras diez jornadas con una clara victoria ante el Real Madrid en la tercera jornada que les dio mucha confianza.

Quizás tras ese esperanzador inicio en una temporada si marcaron la permanencia como objetivo, merecía cierta descarga de tensión y la noche de Halloween fue la elegida. Benjamín, titular indiscutible y uno de los líderes del vestuario se encargó de organizar una fiesta en su chalet que, según cuentan nada tenía que envidiar a lo que fueron después los cumpleaños de Ronaldo, con música, chicas y alcohol. Cuentan que fueron los lesionados los únicos que no acudieron. Quizás quería presentar el mejor aspecto posible en la sesión de recuperación del día siguiente.

Y quizás por eso y haciendo gala de su poder por aquel entonces en el club, la aparición de Lopera y Juande Ramos cuando la hora de la fiesta pasaba de largo la de la lógica de un trabajador, convirtió la fiesta del año en Sevilla, en una sketch de película americana con los jugadores que no sabían donde meterse ante la mirada acusadora de Don Manuel. Bueno, hubo uno que sí que tuvo claro donde meterse. Denílson corrió hacia el baño de la casa para huir por la ventana, pero fue inútil, el presidente le espetó a que cesase en su empeño ya que lo había visto.

La noticia corrió como hilo de pólvora por todas las redacciones del país y la posterior derrota ante el Zaragoza en casa, sólo sirvió para caldear más el ambiente entre una afición que no paró de increpar a los jugadores durante todo el partido. Pero lo que parecía un cisma total en la parroquia verdiblanca fue salvada por el fútbol. Sólo cinco derrotas más en lo que quedaba de Liga (28 jornadas) permitieron al equipo no sólo conservar la categoría, sino quedar en sexta plaza y jugar en Europa la siguiente temporada.

Ahora, con el paso del tiempo, no hay a quien no se le escape una sonrisa al recordar 'la fiesta de Halloween de Benjamín'.

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