Fútbol en Halloween: Quilmes y su noche de brujas

La maldición de la bruja Dora impidió ascender a los cerveceros

Cada noche de 31 de octubre las calles se llenan de brujas, demonios, fantasmas y diversos personajes de terror. Es Halloween, la noche en el mundo se burla de la muerte. En el Quilmes, sin embargo, saben que la noche de las brujas no hay que tomársela a broma. Por experiencia, el conjunto cervecero -así se apoda a este equipo argentino- ha descubierto que contactar con brujas no es lo más recomendable. El Quilmes vivió su propia noche de brujas y no quiere repetir.

La historia arranca en Chascomús, una ciudad ubicada a 123 kilómetros al sur de Buenos Aires. Hasta allí se desplazó la directiva de Quilmes en 1994 para reunirse con Dora, una bruja con fama contrastada. El conjunto cervecero con competían con Gimnasia y Esgrima de Jujuy por lograr el ascenso y, aunque lo tendía prácticamente asegurado, no quiso dejar lugar a dudas y pidió el apoyo de la hechicera.

La entrada a Chascomus

Dora aceptó el encargo. A cambio de 4.000 pesos, el Gimnasia perdería su partido contra Douglas Haigh y Quilmes ganaría el suyo frente Deportivo Morón. "Tranquilos, mañana Gimnasia perderá su partido por 0-3", vaticinó la bruja mientras los dirigentes de Quilmes abandonaban su casa. Su profecía se cumplió y Gimnasia y Esgrima de Jujuy cayó con estrépito en su estadio. La primera parte del trato se había cumplido. Solo faltaba la victoria de Quilmes. El encuentro comenzó bien, los cerveceros ganaban por 2-1, cuando el partido se suspendió a causa de un petardo que estalló hiriendo a un jugador.

En el Quilmes se agarraron a la suspensión del encuentro para negarle a la bruja su sueldo. Sintiéndose estafada Dora se personó en las oficinas del club reclamando lo que le debían y al escuchar solo risas por respuesta lanzó una maldición. "Quilmes no logrará el ascenso", gritó la hechicera, y condenó a los cerveceros con trece años de mala suerte. De nuevo, la única respuesta que escuchó fueron risas. En Quilmes se sentían vencedores y no se tomaron en serio las palabras de Dora.

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Fue un enorme error. Nada más reanudarse el partido ante Morón que ganaba por 2-1 Quilmes desperdició un penalti y, poco después, llegaron dos goles del conjunto visitante que le dieron la vuelta al marcador. Dos jornadas después de esta derrota se cumplieron las palabras de Dora. El Gimnasia y Esgrima de Jujuy ganaba su partido, se proclamaba campeón de la categoría y consumaba el ascenso, mientras que Quilmes se veía privado de un sueño que llegó a acariciar.

Tras el estrepitoso fracaso, los dirigentes de Quilmes buscaron a la bruja para saldar su deuda, pero resultó imposible. Había fallecido. La maldición continúa atacando a los cerveceros durante años, perdiendo hasta cinco finales por el ascenso, hasta que un aficionado se acercó a la tumba de Dora para regalarle flores y prometerle que bautizaría a su hija como Dora a cambio de que Quilmes ascendiera. Ocho meses después, en 2002, Quilmes logró el ansiado ascenso. Dora perdonó a los cerveceros y se acabó la maldición. Desde entonces, en Quilmes se toman muy en serio la noche de brujas.

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