El Valencia no depende de si mismo en Champions League

El Valencia no depende de si mismo en Champions League tras perder frente al Leverkusen

Hay partidos que invitan al optimismo y el del Bayer Leverkusen era uno de esos. Se respiraba ambiente de Champions en Valencia tras el buen quehacer del partido frente al Chelsea (al menos la primera mitad) y se veía al conjunto de la aspirina como un buen punto de inflexión que cambiara el rumbo negativo que estaba teniendo el Valencia en las últimas fechas. Lejos de esto, el partido se ha convertido en una losa posiblemente demasiado pesada para el conjunto que entrena Unai Emery: El Valencia, tras el partido número 3 de Champions League, ya no depende de si mismo para clasificar a Octavos de Final.

A principio de temporada, y como moda recurrente año tras año, se sacaban continuas noticias en los medios de comunicación referentes a si el Valencia CF podría ser una alternativa real al bipolarismo en la Liga Española y si sería capaz de realizar un buen papel en Champions y, al menos, pasar la eliminatoria de Octavos cosa que, por otra parte, no realiza el conjunto valencianista desde hace 5 años, cuando fue eliminado en Cuartos de Final por el Chelsea inglés.

Bien, pues comenzó la Liga y como viene siendo habitual en las últimas campañas, el conjunto valencianista ocupó la primera posición de la Liga durante algunas jornadas, se empató en el primer partido de Champions contra la cenicienta del grupo pero no preocupaba. Las sensaciones que parecía que transmitía el grupo eran buenas y de constante mejora. Luego llegó el considerado cenit del Valencia 2011-2012 hasta la fecha, que fue el empate en casa (empate en casa, no lo olvidemos) frente al FC Barcelona y a partir de ahí, en 3 semanas, todo se ha ido al traste hasta el punto de andar actualmente en la 5ª posición en Liga y esperar resultados ajenos para poder clasificar a Octavos de Final en la Champions League.

Y es que al conjunto de Unai Emery le está pasando en su trayectoria lo mismo que le ocurre en los partidos: tuvo un inicio fulgurante de temporada al igual que suele aguantar una primera parte de buen nivel, pero en el momento comienza la segunda parte, todo el juego se diluye cual azucarillo y el trabajo hecho se desmorona. Siguiendo esta analogía, en el punto actual de la temporada en el que nos encontramos tras la derrota por 2 a 1 en Leverkusen sería comparable al gol que el rival anota para remontar el partido en la segunda mitad, el punto más bajo del partido. Hoy se ha visto este punto en el minuto 56 de partido, cuando Sidney Sam batía a Diego Alves y consumaba una remontada en los primeros 10 minutos de la segunda parte frente a un equipo que había dominado claramente con un alto nivel de juego durante, al menos, la primera media hora de partido. Obviamente, 30 minutos han resultado insuficientes y resultarán insuficientes en el 90% de los partidos que disputen los de Mestalla esta temporada.

Porque un equipo grande lo es de principio a fin, bajo cualquier concepto y lo es aún más en los malos momentos y en las derrotas. El Valencia, en lo que llevamos de temporada, no está respondiendo como un equipo grande, que lo es, si no como el equipo pequeño que sale como un rayo a intentar anotar un gol que le ponga por delante en el marcador para encerrarse atrás y dejar que pasen los minutos. Esto no es de equipo grande y en la máxima competición europea de clubs, se paga, al igual que se paga en Liga perdiendo puntos a última hora como en el último partido frente al Mallorca.

Sí, podríamos hablar del partidazo que han hecho tanto Sam como sobretodo Andre Schürrle que se ha mostrado al mundo, del buen partido que ha realizado el portero suplente de Adler, Bernd Leno, del correcto encuentro que ha disputado Michael Ballack… pero nos estaríamos engañando. Hasta el minuto 30 de la primera parte el Valencia era el claro dominador del encuentro y además campeaba el gol de Jonas en el luminoso. ¿Cómo puede ser que se deje llevar de la manera en que lo ha hecho? Culpa es del entrenador, claro, cuyos métodos tácticos dejan bastante que desear y cuyas sustituciones no suelen suponer mejora alguna para el equipo, pero culpa es también de los jugadores y del club en general.

Lo único bueno de esta situación, de este punto bajo de la temporada, es que esto no puede más que mejorar… o empeorar definitivamente y que en noviembre-diciembre se haya acabado la temporada 2011-2012 para el Valencia. O blanco o negro, una de dos. Pero se acabaron las medias tintas en Mestalla. Ya no vale aguantar durante 30 minutos, 45 minutos o dos meses jugando y compitiendo a buen nivel. Ahora sólo vale jugar 95 minutos al más alto nivel e intentar competir al máximo nivel hasta Mayo, para tratar de reconducir una situación que sobretodo en Europa, pinta bastante mal. Lo bueno es que estamos en Octubre y de momento no hay nada perdido y todo tiene aún una solución. Lo malo es que ahora mismo, nadie confía en encontrarla.

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