La hora de Robinho

El brasileño ha madurado y es fundamental para el equipo italiano

Robinho marcó catorce goles el año pasado/lainformacion.com/EFE Robinho marcó catorce goles el año pasado/lainformacion.com/EFE

No se puede asegurar, pero quizás entre sesiones de recuperación y tiempo de ocio, Robinho seguro que sigue cómo su nombre se está 'usando' para mostrar los hipotéticos problemas que podría generar su amigo Neymar cuando llegue a Europa y no le debe hacer mucha gracia.

Pero para su desgracia, la imagen que dejó cuando dejó el Real Madrid será una losa con la que deberá cargar durante toda su carrera a ojos del aficionado en España.

Tras la aventura en Manchester y unos meses en el Santos, a varios sorprendió que el Milan quisiera centrar su operación de rejuvenecimiento en un jugador díscolo y que parecía haberse estancado en su propósito de convertirse en el mejor jugador del mundo.

Y son pocos los que ven que Robson ha madurado tanto personalmente como sobre el campo, donde sin haber perdido su fantasía, sabe cuando usarla. Allegri habrá tenido que ver, pero dos técnicos también muy criticados han sido clave en el modo en el que Robinho ha completado su juego. Fabio Capello, en su segunda etapa en Madrid, lo acostó en una banda, como un falso extremo y no es que le pusiera a trabajar en defensa, sino que le dio unas guías para ser útil al equipo sin balón, a dibujar los desmarques en la dirección correcta: no hacia donde tiene espacio para recibir al pie y buscar desde ahí el regate, sino abrirse y hacer la diagonal convirtiéndose en una opción de pase para su equipo.

Después llegó Dunga con su Brasil mate, donde Robinho tenía cierta libertad en ataque. Muchos no lo quisieron ver, pero en medio de un equipo que distaba mucho del jogo bonito si nos ceñimos a la vistosidad, el ex del Madrid era su mejor jugador en medio de una defensa contundente, un centro del campo de equilibrio, un Kaká en horas bajas y la figura de un nueve de remate antes que magia. Robinho aparecía en las zonas donde sabía que hacía daño para aportar el toque de sorpresa a un ataque quizás algo previsible. También mejoró su aportación goleadora pero pocos parecieron verlo.

Y fue la pasada campaña con el Milan cuando se pudo ver la mejor versión de Robinho. Cierto que juntarse con Ibrahimovic y más tarde con Cassano ayuda, pero su juego con y sin balón y sus catorce goles en liga fueron fundamentales para llevarse el Scudetto.

Esta temporada comenzó con una lesión pero volvió el pasado fin de semana de esta manera.

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Su asociación con Ibrahimovic (que firmó un partido sublime) fue una delicia para darle velocidad y movimiento a un ataque que lo necesitaba como el comer. El Milan tiene un equipo que está alejado de ser tomado como un serio candidato a llevarse la Champions, pero tiene mucho que decir en casa, en el Scudetto, donde sí que debe asentarse aprovechando los malos momentos de sus rivales.

Y ahí es donde Robinho, este nuevo Robinho que entiende el juego, que sabe dónde usar su regate para desestabilizar al rival y que parece haberse vuelto un jugador con una buena relación con el gol, debe ser uno de los líderes.

Esta semana tendrá una oportunidad de confirmar este nuevo perfil ante los ojos de toda Europa ante la visita del BATE en Champions y deberíamos estar atentos.

LA APUESTA del día

Real Madrid y Manchester City debutan mañana miércoles 26 de febrero, en los octavos de final de la UEFA Champions League

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