En la Casa Blanca falla la memoria

Del Bosque no recoge el homenaje de Florentino... y sus razones tiene.

“Vicente del Bosque no es el entrenador adecuado para el Real Madrid, es un entrenador tradicional y el Madrid necesita uno más estratégico y más físico, con otro libreto”. Las palabras son de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, un 24 de Junio de 2003. El técnico salmantino acababa de ganar la Liga 02/03 y tenía un ciclo victorioso en pleno auge, pues venía de conseguir dos Champions League (2000 y 2002), una Intercontinental, una Supercopa de Europa y una Liga más (00/01). No obstante, el técnico salmantino parecía sentenciado desde la eliminación europea frente a la Juventus, donde el Real Madrid no supo aguantar el 2-1 que trajo del Bernabéu y sucumbió 3-1 en Delle Alpi, resultado y eliminatoria que mellaron su relación con el Presidente. Entonces ya se empezó a hablar desde la dirección blanca de que “los síntomas de agotamiento de Del Bosque han sido paulatinos”

Así, el rumor de que Del Bosque no estaba completamente respaldado por la Junta Directiva ni el Director Deportivo era ya vox populi. Pero las razones deportivas y la comunión con el vestuario y la afición respaldaban al ahora Seleccionador Español, así que su continuidad, un día antes del decisivo partido frente al Athletic de Bilbao, parecía casi asegurada pese a la consabida mala relación con la directiva. Pero entonces llegó el último partido de la Liga 2003 y lo que iba a convertirse en una fiesta por la consecución del título liguero acabó en una verdadera guerra interna en la Casa Blanca.

El Real Madrid ganó al Athletic de Bilbao por 3 goles a 1 y la fiesta se desató en el Bernabéu. Era la consecución de una Liga luchada mano a mano con una sorprendente Real Sociedad y que había hecho sudar sangre a los “galácticos” blancos. Pero una vez finalizado el partido, la tensión que se vivía entre vestuario y directiva salió a relucir en su máxima expresión a la hora de los festejos. Comenzó la celebración de pesadilla del Real Madrid.

La chispa y desencadenante de todo fue la negativa de la plantilla a dar la segunda vuelta de honor al Bernabéu. Se habían pactado dos vueltas, la primera, la típica, para celebrar con la afición la consecución del título y la segunda que tenía el objetivo de atender a los medios de comunicación. Pero los jugadores se negaron aludiendo que estaban muy cansados y preferían continuar la fiesta en privado. Así, Jorge Valdano bajó al vestuario y se produjo una acalorada discusión entre Hierro, Raúl y el director deportivo. Los jugadores estaban molestos desde el inicio de Liga por el trato a Fernando Morientes como “mercancía” y por cómo se había tratado al entrenador. Así, Valdano se lo trasladó a Florentino y por fin tuvieron un ambiente favorable para despedir al entrenador que los había hecho ganar la Liga. Para cultivar aún más el acervo de aquella noche de pesadilla para el madridismo, recordar la negativa de las autoridades a que el equipo subiera a celebrarlo a la Cibeles, provocando aún más el rebote de los capitanes con aquel “que venga el Alcalde!” cacareado por Raúl, el “Rey del Bernabéu” como le había definido a su llegada David Beckham.

Apenas dos días después de la celebración y ahora sí, como estaba sentenciado, Vicente Del Bosque dejaba de ser entrenador del Real Madrid. Las razones que dio Florentino fueron de lo más variopintas, desde las ya comentadas a la entrada del artículo pasando por el “no necesitamos un entrenador estrella pero sí que esté más dotado con un bagaje más tecnificado”. Obviamente, con la Liga bajo el brazo, al técnico salmantino le dolió y pocos días después pasó al ataque contra el equipo de su vida afirmando que “lo que dijeron del librillo aún me duele”, “los comentarios sobre mi despido fueron muy desafortunados” y sobretodo, “continuo sin conocer los motivos por los que no se me renovó”. Además, se despidió de la Casa Blanca con una dura afirmación: “Sigo convencido de que no voy a volver al Real Madrid, eso seguro”.


Después de esto, Valdano convenció a la junta directiva de que ficharan a Carlos Queiroz, quien llegó con el anuncio de “el futbol tiene que ser un arte. El mejor futbol del mundo tiene que ser jugado por los mejores del mundo”. Bonita frase que significó un 4º puesto en Liga y gracias. El año siguiente, Valdano, a quien su apuesta personal le había durado una temporada, trajo a Camacho, quien dejó al club en la estacada. García Remón, Luxemburgo y López Caro fueron los otros tres entrenadores que trajo el argentino al Real Madrid, antes de dar la espantada junto al Presidente Florentino. Luego llegó Ramón Calderón “el Denostado” y con Capello y Schuster ganó las dos últimas Ligas que ha conseguido el Real Madrid. Fácil y sencillo.

La segunda etapa del tándem Florentino-Valdano al frente del club blanco se acabó la temporada pasada con el despido del argentino, quien era casi un cadáver institucional cuando el Real Madrid volvió a conseguir un título bajo su dirección deportiva: una Copa del Rey. Desde luego, tremendo palmarés ha conseguido esta cabeza de directores blancos desde el ya lejano despido de Vicente del Bosque.

Ahora 8 años después, Florentino, haciendo alarde de un cinismo asombroso, ha querido hacerle un homenaje y el salmantino, hombre racional y consecuente, no ha querido ir a recoger el “regalo” que le ofrecía el Presidente que le despidió del club de su vida tras ganar dos Ligas, dos Champions, una Intercontinental y una Supercopa de Europa. Y es que hay heridas que tienen muy mala cura y presidentes con muy mala memoria. O es que, tal vez, también le ha fallado su "libreto".

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