Messi y la medida de un dios
Un chip en las botas medirá las cualidades del argentino
¿Existe un dios? ¿Y si existe, es posible demostrarlo? Esas son algunas de las preguntas que se ha formulado la ciencia a lo largo de las últimas décadas sin llegar a encontrar respuesta. Un chip podría permitir un paso de gigante en estas investigaciones. Aunque más que un paso de gigante será un paso de pulga. Y es que el chip estará alojado en las botas de Lionel Messi.
A partir del próximo mes de noviembre, el astro argentino del Barcelona lucirá un nuevo calzado que alojará un chip. El sensor tendrá la finalidad de recoger todos los datos que genere Lionel Messi durante el partido. Registrará los kilómetros que recorra durante los partidos, la potencia de sus disparos y la velocidad a la que corra. El dispositivo podrá almacenar hasta siete horas de información.
No será la primera vez que Messi se viste con estas 'botas inteligentes'. El argentino ya las llevó en septiembre cuando se enfrentó a Nigeria vistiendo la camiseta albiceleste. Ahora las utilizará jugando con el Barcelona. Será la oportunidad ideal para comparar los datos generados con uno y otro equipo, lo que podría tener la explicación de la diferencia de rendimiento del argentino jugando con la selección o con el Barcelona.

¿Pero hasta que punto se puede medir la genialidad? Los fríos números que registre el chip estarán lejos de contabilizar la verdadera dimensión que alcanza Lionel Messi sobre un terreno de juego. Se podrá medir los kilométros que recorra en 90 minutos, a que velocidad corre o con cuanta potencia dispara, pero esos son datos secundarios que podrían ser muy similares a los de cualquier otro jugador.
La importancia de Messi no son estos datos, sino como recorre esos kilómetros, cuando acelera y cuando decide frenar o donde dispara, y, sobre todo, en su mística. Esos son los aspectos en los que el argentino se diferencia del resto de los mortales, los que le elevan a la categoría de dios futbolístico. El chip registrará el aspecto mortal de Messi. Para lo demás, no hay medida. Solo cabe deleitarse con ello.
