La integridad de Guardiola es el problema de Rosell

Ajusta cuentas con Rosell

Guardiola tiene, como todos, virtudes y defectos. El hecho de estar protagonizando en primera persona la etapa más gloriosa de la historia de un club como el Barcelona hace que sean pocos los que puedan 'atizarle' con una buena argumentación.

Desde fuera es un 'falso modesto que mea colonia' mientras que para la parroquia azulgrana 'su dedo es el que realmente marca el camino'.

Pero lo que no se puede negar es que Guardiola no sólo tiene un amplio conocimiento de lo que puede pasar dentro de un terreno de juego sino que conoce y sabe manejar al famoso 'entorno' que en su día 'presentó' su mentor.

Y buena muestra de ello es la pequeña polémica que ha protagonizado el entrenador con Sandro Rosell en estos días.

Su presidente salvó el match ball de la publicidad de la Qatar Foundation en la camiseta del primer equipo, un tema que había traído cola ya no sólo dentro del club sino incluso, entre aficionados y 'cronistas' de otros clubes. Pero también siguió adelante con la intención de pedir responsabilidades sociales a la anterior junta directiva, la de Laporta, en torno a una gestión del patrimonio que, según la auditoría de Rosell, ha metido al Barça en problemas económicos que tardarán en resolverse.

Y aquí es donde entra la figura de Guardiola, que lejos de haber salido diplomáticamente al ser preguntado, lamentó la situación y esperó una solución satisfactoria para todas las partes, adornado con buenas palabras para la junta del ex presidente, algo que se ha tomado como un ataque directo hacia Rosell.

Que se evitaran en el aeropuerto camino a Minsk ha sido un gesto que se interpreta como enfado entre las dos máximas representaciones del club: la oficial de Rosell y la oficiosa de Guardiola.

El entrenador de Santpedor sabe que jugadores, técnicos y presidentes vienen y van, pero que es el Barça los que les hace grandes a todos ellos, Rosell debe pensar lo contrario y eso no acaba de gustar al 'Pep'.

Tampoco sabemos si a Guardiola le sentaron bien 'los silencios' de Rosell la temporada pasada, cuando se acusó a su equipo de doparse o en aquel terrible mes de abril en el que la tensión de los cuatro enfrentamientos ante el Real Madrid nos regaló la rueda de prensa más tensa de Guardiola en su carrera como entrenador.

Que con todo pasado el presidente saliera con amenazas de romper relaciones fue lo más equiparable a un mosqueo pueril que de poco o nada sirvió para limpiar el honor culé.

Laporta tenía sus cosas, pero 'compartía el peso' de la presión con Guardiola. Dominaba mucho mejor que Rosell las polémicas y tensiones en las que se veía envuelto y, a parte de ser 'el que eligió' a Guardiola, tenía cierta sintonía más allá de la profesional con él.

Con Sandro, sin embargo, si la relación no es tan cómplice, ahora se ha presentado el primer desencuentro entre ambos, velado, casi silencioso, pero que 'el entorno' se ha encargado de potenciar.

No hace mucho, Rosell cambió la idea de que Guardiola fuera el Ferguson del Barça por compararle con Beckenbauer: jugador exitoso, entrenador exitoso y buen gestor del equipo de su vida. De momento, sin haber pisado el despacho presidencial como tal, ha sido mucho mejor gestor que el propio Rosell y se toma la licencia de, desde su integridad, estando equivocado o no, marcar la línea del primer equipo dando las órdenes 'a los de arriba' desde la sala de prensa.

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