El dinero no da la felicidad

El Real Madrid no está contento pese a sus cuentas

La crisis económica se ha convertido en el mal endémico del último lustro. El desplome del mastodóntico Lehman Brothers marcó el inicio de una época lúgubre que ha infectado a todos los aspectos de la sociedad. La bolsa se ha hundido, el paro aumenta de manera exponencial y millones de negocios cierran sus puertas ante la falta de los ingresos necesarios para sobrevivir.

El fútbol español también se ha visto envuelto en esta corriente recesiva. Resulta paradójico que la Liga BBVA, avalada por un banco, reúna los peores balances económicos de Europa. En España se multiplican las deudas, los impagos y administradores concursales. Y eso solo en Primera División. Si bajamos a las profundidades del balompié nacional encontramos una situación mucho peor, con descensos por impagos y futbolistas que no cobran.

Nadie logra escapar de las voraces garras de la crisis económica. Bueno, nadie no. El Real Madrid todavía no se ha dado cuenta de que España y el mundo atraviesan momentos complicados. Su realidad no ha cambiado y continúa viviendo envuelto en oro, brillantes y fichajes multimillonarios. Es uno de los clubes más poderosos del planeta y, según sus cuentas, uno de los más saneados.

El Real Madrid ha celebrado este domingo su Asamblea General de Socios y ha presentado unas cuentas alejadas de la realidad que azota al país. El club blanco no solo no se ha visto afectado por la crisis, sino que su situación financiera incluso ha mejorado en los últimos años. El presidente Florentino Pérez ha asegurado que en el Santiago Bernabéu atraviesan un momento excelente en cuestiones económicas.

Eso sí, ya se sabe que el dinero no da la felicidad. El máximo mandatario blanco lo ha palpado de primera mano este domingo. Pese a presentar unas cuentas inmaculadas, los socios del Real Madrid presentes en la Asamblea se mostraron descontentos con la gestión deportiva y en desacuerdo por las decisiones que se han tomado desde el sillón de presidente en los últimos meses.

Florentino tuvo que emplear más esfuerzo en defender a su entrenador, José Mourinho, y a dejar clara su confianza en él que a explicar cuestiones económicas. Incluso tuvo que escuchar cánticos que rechazaban el fichaje de Neymar. Corren buenos tiempos en los libros económicos del Real Madrid, pero no entre sus aficionados. Algo sucede en la casa blanca y es que, está claro, el dinero no da la felicidad.

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