El Real Madrid necesita puntos... de sutura

La pretemoporada y el desgaste en ciertas relaciones personales, claves

El Real Madrid se ha encontrado con dos reveses que no esperaba en Valencia contra el Levante y en Santander, contra el Real Rácing Club. 5 puntos que ya no volverán y que les dejan por detrás del FC Barcelona en la cuarta jornada disputada.

La visita del Rayo Vallecano no es una cuestión baladí. El Real Madrid necesita los puntos no sólp para tratar de recuperar posiciones y cercar al FC Barcelona, los necesita como sutura a sus propias cicatrices que cada vez son más.

La gravedad de los dos empates ha quedado relativizada porque mirando al otro lado del puente aéreo, los pinchazos del Barcelona y su imagen, vulnerable, le devuelve a la realidad. Claro que el FC Barcelona ha saldado ya una visita importante, (Mestalla) y el conjunto de Mourinho ha vuelto a caer en el mal que le condenó la temporada pasada, dejarse puntos en campos donde no se le puede permitir pinchar al Real Madrid.

Los motivos pueden ser varios pero hay dos que saltan a la vista. Uno, el evidente cansancio del equipo que está compitiendo desde el inicio de agosto. La carrera por llegar mejor a la Supercopa de España y dar un puñetazo en la mesa contra el FC Barcelona, ganarle un partido y levantarle un título en su feudo quedó en un bonito intento y en una muerte en la orilla.

El Real Madrid fue superior en cómputo global, pero perdió. Ahora los jugadores, estresados de tanta gira, tanto viaje una pretemporada salvaje, saldada con enormes goleadas que hoy ya no sirven de nada... ahora, van a tener que volver a remontar el vuelo si no quieren ver, otra vez, una Liga a remolque.

Conflicto con los españoles

Mourinho no da puntada sin hilo. El FC Barcelona es el enemigo y el técnico portugués quiere que este mensaje cale en sus jugadores. Claro que la palabra enemigo no entra muy bien en la mente de algunos, que ven a algunos jugadores del Barça siempre como rivales, pero con el respeto y el cariño de la amistad de muchos años. La primera piedra que Mourinho tuvo que quitarse del zapato fue la llamada de Iker a Xavi y Puyol después de la vuelta de la Supercopa.

Tras la trifulca del Camp Nou, impresentable por ambos bandos, Iker salió mal parado por unas desafortunadas declaraciones al final del partido (donde hacía alusión al teatro de Cesc tras una patada clara de Marcelo). Con respecto a ellas, Mou tomó una decisión racial y radical. Apartó a Casillas de su público en el Trofeo Bernabéu tocando uno de los pilares de la historia y la leyenda, (aunque todavía viva... y por mucho tiempo), del Real Madrid.

Mourinho vuelve a su púlpito. La sala de prensa. Foto:lainformacion.com/EFE

El toque de atención no gustó a la parte "española" del vestuario. Comienzan a haber ciertos recelos dentro de los miembros del propio club. Cuando Mourinho quiere mandar un mensaje lo hace de voz en grito, en una sala de prensa o en un campo de fútbol. En El Sardinero, se volvió a liar.

Antes del partido advirtió que no le gustó nada la tángana del partido internacional de Chile contra España y volvió a apuntar a una unidad entre jugadores del Real Madrid y del FC Barcelona como algo poco recomendable. No criticó los rifirrafes ni que haya golpes en un partido, si no que se le critique al Real Madrid y se le loe a la Selección Española.

Como respuesta, Arbeloa, (el primero que acudió al rescate de Iniesta, por cierto), y mensaje a Albiol y Ramos. Uno a coger el rol de último central de la plantilla y el otro, al banquillo. ¡Entra Varane! Otra vez rotaciones selectivas.

Los internacionales españoles empiezan a ver la situación con rareza. Con un vestuario viciado, lleno de portugueses y brasileños de la misma cuerda, fieles escuderos de Mou y con unas prácticas deportivas y antideportivas que tienen poco que ver con la historia y el señorío del Real Madrid.

Mañana llega el Rayo Vallecano con el aire viciado en el ambiente. Se necesitan tres puntos... de sutura.

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