Aventura en el conflicto

Víctor Muñoz inicia su etapa en el Neuchatel Xamax

Un nuevo ejemplo de esos equipos que de la nada se encuentran con cientos de millones de euros para fichar gracias a la llegada de empresarios plagados de dinero, de billetes, que al fin y al cabo es lo que mueve este deporte.

Un equipo conocido por pocos que afirmaba poder luchar en el futuro con las potencias del fútbol europeo. El Neuchatel Xamax, conjunto suizo que milita en la débil a nivel continental Axpo Super League, y que hace unos meses vió como a su directiva llegaba Bulat Chagaev, un multimillonario empresario ruso que deseaba a base de millones crear un proyecto competitivo con vistas al futuro.

Bulat Chagaev, dueño del Andrei Rudakov, dueño del Neuchatel Xamax

Sin embargo, ser un gurú de los negocios no supone saber manejar un club de fútbol, y mucho menos entender sobre el mismo. Esto es lo que le ha ocurrido desde el primer día que llegó a Chagaev.

Lamentablemente, el horizonte de grandeza que se planteaba en el conjunto de los Alpes pronto comenzó a dar que hablar, y no por méritos deportivos, sino todo lo contrario.

El personaje en cuestión pensaba que con poner el dinero para fichar a jugadores como los españoles David Navarro o Javier Arizmendi a base de talonario sería suficiente para lograr el éxito. Además, personajes de la talla de Joaquín Caparrós, técnico admirado por sus facultades en el fútbol español, llegaban en verano para hacer frente a un proyecto que sí, presentado sobre la mesa llamaba a la expectación, al seguimiento de cerca, pero que, tras siete encuentros disputados, se ha convertido en un auténtico circo.

Joaquín Caparrós durante un encuentro del Neuchatel Xamax

Con las tan solo siete jornadas comentadas, en las que el conjunto suizo ha logrado seis de veintiún puntos posibles, el empresario ruso, al ser el máximo dirigente y dueño del club, ya ha tenido a dos técnicos, entre ellos Joaquín Caparrós, quien fue destituido la pasada semana.

Sin embargo, la gravedad no queda ahí, sino que la decisión de rescindir el contrato del técnico andaluz se produciría más tarde o más temprano por parte del propio entrenador, ya que hace tan solo una semana, tras el encuentro disputado en el Stade de la Maladière, en el que el Neuchatel Xamax disputa sus encuentros como local, y que acabó con empate a dos entre los locales y el Lausanne Sports, se produjo una desagradable instantánea que el ya ex-técnico español tuvo que vivir junto al resto de sus jugadores.

Tras el empate en casa el propietario bajó hasta los vestuarios con notables síntomas de enfado y se lo hizo saber a los jugadores de tal manera que llegó a presenciarse un arma en el vestuario. Amenazas, palabras muy subidas de tono, los jugadores atónitos ante el surrealismo de la situación.

Víctor Muñoz, nuevo técnico del Neuchatel Xamax

Un suceso más que lamentable que ahora, tras la destitución de Joaquín Caparrós (segundo entrenador en siete jornadas de Liga) hace llegar al país transalpino un nuevo técnico, también español, Víctor Muñoz, quien intentará dar una vuelta a la situación deportiva del equipo, ya que en el apartado institucional las cosas ante semejante personaje, ante semejante individuo no tiene pinta que puedan cambiar en exceso.

Ahora, bien, ¿qué le hace ir a Víctor Muñoz? Conociendo la situación que se ha vivido y la mala racha de resultados del equipo, ¿cuál es la motivación que hace que el técnico maño acepte el cargo? Básicamente dinero.

Él conoce perfectamente la facilidad del empresario de tomar decisiones, lo que su aventura deportiva podría ser corta. Víctor Muñoz, a priori, ha firmado un contrato anual, es decir, hasta el final de la presente temporada, y sabe perfectamente que si deciden destituirle cobra la campaña entera. A priori, ese parece el principal factor por el que el técnico de Zaragoza haya podido aceptar el difícil reto de entrenar al Neuchatel Xamax suizo ante el enrrarecido ambiente que vive el noveno clasificado de diez equipos de la Axpo Super League de Suiza.

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