Candidato a los Príncipe de Asturias

Hoy se conocerá el ganador

Liderazgo, esfuerzo, capitanía. Incansable, líder, goleador. Términos que introducidos en una misma urna y removidos hasta la unificación obtendrían un resultado, un nombre, un futbolista: Raúl González Blanco.

Uno de los jugadores más destacados de la historia del fútbol español durante su etapa en el Real Madrid, uno de los goleadores clásicos del campeonato doméstico en España.

Un delantero de primer nivel mundial, un ídolo de masas que salió por la puerta de atrás tanto en la Selección Española, donde era capitán, y del propio Real Madrid, y que a día de hoy, a sus 34 años, está viviendo una segunda juventud en las filas del Schalke 04 en la Bundesliga.

Un auténtico coleccionista de títulos, de trofeos, tanto a nivel colectivo como individual, que han ensalzado su figura hasta adquirir el título de líder, de ser eterno para la afición madridista que, tras un año en Alemania, sigue teniendo miles de seguidores en todo el Mundo.

Raúl durante un encuentro en la Bundesliga

Este año la Organización del Premio Príncipe de Asturias ha hecho públicos los cinco deportistas finalistas al galardón que optan a la categoría de Deportes. Los elegidos son el atleta Gebreselassie, la ciclista francesa Jeannie Longo, el equipo español de natación sincronizada, Raúl González Blanco y Edurne Pasaban con Reinhold Messner.

El futbolista español opta en su recta final a un galardón de este calibre, y evidentemente tiene apoyos y detractores, gente a su favor y gente en su contra.

Un jugador que cuenta en su palmarés 6 Ligas, 4 Supercopas de España, 1 DFK Kopal, 1 Supercopa de Alemania, 3 Copas de Europa, 2 Copas Intercontinentales y una Supercopa de Europa. A nivel individual suma títulos de máximo goleadores tanto en el fútbol español como en el ámbito europeo.

Una tribuna de trofeos más que meritoria, más que destacable, enorme, digna de elogio. Sin embargo, un borrón.

Raúl González Blanco durante su etapa con España

Era el capitán de la Selección Española, el líder auténtico tanto dentro como fuera del terreno de juego. Un ejemplo para los nuevos, para los que llegaban desde abajo. La persona de confianza sobre el campo del seleccionador.

Sin embargo, llegó su decadencia futbolística. Una mala racha de resultados en la Fase de Clasificación para la Eurocopa de 2008 (sí, esa que acabaron logrando meses después) y una ya cuestionada situación deportiva del delantero madrileño hicieron que Luís Aragonés, seleccionador por aquel entonces, tomara la decisión de apartarle, de dejarle fuera de las posteriores convocatorias.

Con 32 años un serio interés del Schalke 04 hacía que el jugador hiciera las maletas con destino Alemania y uno de los históricos del conjunto blanco salía, provocando una imagen que nadie en Concha Espina deseaba ver.

Una carrera meritoria, siempre con polémica sobre su rendimiento en el entorno. Tan solo una nota a destacar, la casualidad/consecuencia que se ha producido teniendo en cuenta que, tras su salida del combinado nacional, el rendimiento deportivo de España ha alcanzado los mayores logros de su historia.

Sin embargo, en estos premios se valora una trayectoria, valores que se escapan a lo deportivo. Personalidades del mundo del fútbol que aportan valores morales, valores humanos para los más pequeños. Un ejemplo de profesionalidad que jamás tuvo una palabra mayor que otra, que pocas veces se le vió en broncas, en discusiones.

Un candidato al Premio Príncipe de Asturias que compartirá protagonismo con otros grandes deportistas del momento en una nueva edición de este importante galardón.

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